Monasterio de la Sierra: Dehesa, Calderas de Matalhierro y Ruinas de Gozmediano / Aguamediano.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 17,420 Kms.
  • Dificultad: moderada con exigencia media por su larga longitud.
  • Duración aproximada de la ruta: 4h- 4.30 horas
  • Desnivel: 437 m.
  • Altitud mínima: 1099 m
  • Altitud máxima: 1353

Reseña

Las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas por la acción del agua del río Valladares en la roca viva a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada. Por otro lado, Gozmediano, también denominado Bustomediano o Aguamediano, es un poblado surgido en el siglo XI (1044), ahora desaparecido. En él, apenas se conservan unas pocas tumbas antropomorfas. El resto de la necrópolis fue trasladado al atrio de la Ia Iglesia de Monasterio y a las escaleras de subida a la Iglesia de Santa María la Mayor de Salas de los Infantes en 1974. Por lo demás, el poblado está bastante deteriorado y es difícil encontrar vestigios que nos ayuden a reconstruir mentalmente el poblado.

La ruta es un poco larga pero no tiene grandes exigencias para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico; está diseñada con una cuádruple finalidad: ver las preciosas formaciones rocosas que podemos encontrar o avistar desde Peñalrayo hasta las calderas; asomarnos a la garganta de Matalhierro y contemplar la hoya y su bella cascada; visitar las ruinas del poblado medieval de Aguamediano, y ver un roble singular que encontraremos al final del recorrido.

El camino transcurre en sus inicios por preciosas veredas flanqueadas por brezos y estepas y, posteriormente, haremos un largo tramo por una pistal forestal y un cortafuegos. El regreso también avanza por otro precioso sendero denominado «Camino de Monasterio a Palacios». Excepto el tramo que va por el camino forestal y el cortafuegos, el resto de la ruta es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, sólos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Guiados por un track de nuestros amigos de Hacinas – usuario Ledanías-, salimos del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos por un amplio camino forestal, que divide la dehesa entre brezos, estepas y gran cantidad de enormes robles albares centenarios. Muy pronto, a un Km. de la salida aproximadamente, nos desviamos a la derecha por el denominado Camino de Peñalrayo. Bien señalizado por múltiples hitos, no lo dejaremos hasta alcanzar las calderas en el km 5, mientras vamos contemplando a nuestra izquierda la hermosa ciudad encantada. Nos acercamos con cuidado para ver la enorme garganta de la caldera. La cascada , que en otras épocas del año suele soltar un bello, inmenso y sonoro chorro de agua, se nos muestra silenciosa y con escasa agua.
Con un bello recuerdo de la garganta que hemos contemplado, andamos unos pocos metros y salimos a un amplio camino forestal. Nos vamos a la derecha, cruzamos un puente sobre el arroyo Valladares y , durante otros 5 kms, ahora entre pinos, avanzamos por la pista forestal y, posteriormente, por una especie de cortafuegos, que nos lleva hasta el cruce de esta pista con el Camino de Monasterio-Palacios que nos llevará de vuelta al pueblo. Antes de tomar la senda, aprovechamos para bajar hasta el río Pedrosillo, que está un poco más adelante, refrescarnos en sus limpias aguas y tomar un tentempié para recuperar energías.
Regresamos al cruce por el Camino de Monasterio-Palacios y, por un bellísimo sendero, que a veces se esconde entre matorrales que dificultan nuestro caminar, vamos en búsqueda de las ruinas del desaparecido poblado medieval. Las encontramos a la derecha kilómetro y medio más adelante. Tras dar varias vueltas, finálmente podemos encontrar 3 sarcófagos dispersos y un cuarto que hace de pila de una fuente junto al camino.
Cumplido nuestro objetivo, regresamos al pueblo por la misma angosta senda. Después, un amplio sendero rodado nos sube hasta lo más alto del Camino de Monasterio a Palacios por el que volveremos al pueblo. Una parada en Peñalosa para disfrutar de una buena panorámica y un poco más adelante para ver el roble singular. Seguimos bajando, pasamos el puente que cruza el río y continuamos hasta el puebo que nos espera un poco más adelante.
Llegados a Monasterio, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, el potro de herrar, la fragua, la Torre del Reloj y algunas chimeneas cónicas.

Mapa y elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa de Monasterio: robledales.

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

Elementos rústicos de piedra: puente, colmena

Formaciones rocosas: Peñalrayo

Caldera de Matalhierro

Ruinas poblado medieval Gozmediano/Aguamediano

Mirador de Peñalosa

Roble Singular

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar y negral, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera si se hace la ruta en época de lluvias. El suelo es muy resbaladizo y uno puede caerse al fondo de la caldera. Por lo demás, la ruta es fácil y cómoda y el paisaje espectacular, sobre todo en los primeros 5 kms. y en los 6 últimos. El tramo medio que transcurre por un amplio camino forestal y una especie de cortafuegos se hace un tanto anodino.

Más información en el sigiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_la_Sierra

Monasterio de la Sierra: Dehesa, Roble Singular, Cabeza San Vicente.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 4,980 Kms.
  • Dificultad: Fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 2 horas-2h30
  • Desnivel: 252 m.
  • Altitud mínima: 1160 m
  • Altitud máxima: 1412

Reseña

El Pico o Cabeza San Vicente es una modesta cumbre (1359m) situada en el término municipal de Monasterio de la Sierra, en la Comarca de la Sierra de la Demanda, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. En él, pueden encontrarse vestigios de un castro prerromano y de un cementerio. Destacar la impresionante panorámica que tenemos desde su cima. Desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y un gran cruz de madera en el suelo con la inscripción «Dios te ama».

La ruta se inicia en una pista forestal que sale del pueblo y, posteriormente, avanza por preciosas veredas rodeadas de robles albares y rebollos hermosísimos que la hacen muy agradable. Además de una excelente panorámica, tiene también dos grandes atractivos: un roble singular, en la primera ladera del camino, y las preciosas formaciones rocosas que sujetan la cumbre de San Vicente.

A pesar de subir casi 300 metros, el itinerario es muy sencillo, y la ascensión, bastante tendida por lo que es totalmente asequible a todo tipo de públicos, siempre y cuando estén acostumbrados a hacer ejercicio físico de forma habitual.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo, junto a la iglesia, y continuamos por la Calle Mayor. Al llegar a una bifurcación, nos vamos por el camino forestal de la derecha y bajamos hasta un puente que cruza el arroyo Valladares. Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal denominado «Camino de Monasterio a Palacios», seguimos de frente y atajamos por una preciosa vereda que nos acerca a un enorme roble singular y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la derecha. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas llegamos a la cima del Pico San Vicente. Desde su vértice geodésico y las rocas que lo rodean, nos perdemos en la contemplación de una bellísima panorámica de varias cimas: San Lorenzo, San Millán, Humarrero, Peña Carazo etc., y del pueblo de Monasterio.
Cumplido nuestro objetivo de coronar la cima, desandamos unos metros y nada más abandonar la cumbre nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta pero hermosa para disfrutar de viejos robles y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, una breve ojeada a las piedras de moler, traídas desde el molino y abandonadas en la parte izquierda del camino junto al río, y subida al pueblo por una empinada cuesta que, a través de la Calle Miguel de Cervantes, nos lleva a nuestro punto de partida.
Llegados al pueblo, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio, y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj y algunas chimeneas cónicas.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa y roble singular.

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

Mirador de Peñalosa.

Cabeza o Pico San Vicente (1.359m)

Monasterio de la Sierra. Núcleo urbano.

Surgido al pie de los montes Cucurucho y San Vicente, se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar y negral, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que lo da nombre. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

La ruta puede realizarse con niños siempre y cuando estén bien custodiados en la cima.

También podemos enlazarla con el Monasterio de Alveinte (ver Ruta V), aunque la exigencia es mucho mayor y ya tendría una dificultad moderada.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_la_Sierra

Monasterio de la Sierra: Dehesa, El Castillejo/Ciudad Encantada, Calderas de Matalhierro, Pico San Vicente. Demandasaurus 2017

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 15,520 Kms.
  • Dificultad: moderada con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h30- 4 horas
  • Desnivel: 597 m.
  • Altitud mínima: 1172 m
  • Altitud máxima: 1458

Reseña

El Castillejo (1390m), llamado también «La Ciudad Encantada» por los caprichosos conglomerados silíceos del Cretácico que constituyen este conjunto rocoso, es un enclave singular, cada vez más conocido y visitado, que se encuentra a los pies de las sierras de Trasomo y Neila, en el término municipal de Monasterio de la Sierra, en la Comarca de la Sierra de la Demanda, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. A plena vista o escondidas en recónditos rincones, tanto en el alto de El Burrero como a lo largo de todo el recorrido de la ruta, podemos encontrar espectaculares relieves y formas más pequeñas de piedra tales como setas, mesas, arcos etc…, que se han ido puliendo a lo largo de millones de años por la acción del agua, el hielo y el viento, y que impresionan por su espectacular originalidad y belleza.

Por otro lado, las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas en las rocas por la acción del agua del río Valladares a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada.

Finálmente, el Pico o Cabeza San Vicente es una modesta cumbre (1359m), situada en el mismo término municipal, que nos ofrece unas impresionantes vistas de la zona. Desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y la peana de una gran cruz de madera que, tras caer al suelo, ha sido retirada.

La ruta, un poco larga pero fácil para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico, está diseñada con una cuádruple finalidad: pasear por la dehesa de este silencioso pueblo, repleta de hermosos robledales y hayas, y adornada con preciosos canchales de piedra cubiertos de musgo que hacen del lugar un espacio único y singular; visitar el Castillejo (1390 m) o Ciudad Encantada y ver de cerca las impresionantes formaciones rocosas, rodeadas en primavera de bellísimos brezos en flor con sus colores púrpuras y blancos; asomarnos a la garganta de Matalhierro y contemplar su modesta, pero bella cascada; ascender al pico San Vicente y disfrutar de la bella panorámica que desde allí se ofrece.

El camino, que transcurre en sus inicios por la pista forestal de Cargaduelo, y, posteriormente, por preciosas veredas flanqueadas por brezos, estepas y esquenos, es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, solos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos por una amplia pista forestal que divide la dehesa durante unos 4,5 kms aproximadamente; avanzamos entre brezos, estepas, algunos helechos, gran cantidad de enormes robles albares centenarios, y bastantes pinos en lo más alto. Hemos dejado la tenada de Cargaduelo en ruinas a mitad de camino. Casi en la cima, nos paramos a contemplar las preciosas vistas del Castillejo que pueden verse desde la pista forestal. Coronamos y nos vamos a la derecha para ver de cerca y tocar el Castillejo, Peña Amarilla y contemplar múltiples e inimaginables formaciones rocosas en el entorno. El lugar es único y de tal belleza que cuesta abandonarlo.
Lo hacemos regresando al camino forestal. Bajamos unos metros y nos vamos en búsqueda de una angosta y escondida senda que nos da acceso a las calderas de Matalhierro. La encontramos a la parte derecha, unos metros antes de llegar a un puente sobre al arroyo Valladares. La seguimos con cuidado, ya que en algunos sitios no es muy visible. Muy pronto topamos con la caldera. Nos acercamos con cuidado para ver su enorme garganta. La cascada , que en otras épocas del año suele mostrarse silenciosa y con escasa agua, hoy suelta un bello, inmenso y sonoro chorro.
Cumplido nuestro primer objetivo, vamos a por el segundo: subir al Pico San Vicente. Para ello, regresamos en dirección al pueblo por una angosta senda, bien marcada con múltiples hitos, que enlaza con el camino de Peñalrayo; mientras, seguimos contemplando preciosas vistas de la Ciudad Encantada a nuestra derecha. Un poco más adelante, nos desviamos unos 200 metros para bajar a ver un precioso colmenar rústico que queda escondido a la izquierda del camino. Regresamos a la senda principal y continuamos la ruta por un amplio sendero que cruza dos hermosos puentes de losas de piedra. Por este mismo camino y poco antes de llegar a un arroyo, normalmente seco, nos desviamos a la izquierda, bajamos campo a través por el Burrero, cruzamos el Arroyo Valladares y, por el camino de la izquierda, iniciamos el ascenso al Pico San Vicente.
Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal, denominado, «Camino de Monasterio a Palacios», seguimos de frente y atajamos por una preciosa vereda que nos acerca al paraje de Fuente Umbría, donde hay un enorme roble singular, y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la derecha. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas, llegamos a la cima del Cabeza San Vicente. Desde su vértice geodésico y las rocas que lo rodean, nos perdemos en la contemplación de una bellísima panorámica de varias cimas: Mencilla, San Millán, Humarrero, Peña Carazo etc., y de varios pueblos de la Sierra., con una preciosa estampa de Monasterio abajo en las faldas del pico.
Cumplido nuestro objetivo de coronar la cima, desandamos camino y nada más abandonar la cumbre nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta, pero hermosa para disfrutar de viejos robles y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino, habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, una breve ojeada a las piedras de moler, traídas desde el molino y abandonadas en la parte izquierda del camino junto al río, y subida al pueblo por una empinada cuesta que, a través de la Calle Miguel de Cervantes, nos lleva a nuestro punto de partida.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa de Monasterio

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

El Castillejo

Calderas de Matalhierro.

Dehesa de Monasterio

Mirador de Peñalosa

Cabeza / Pico San Vicente

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Esta ruta VIII es un combinado de nuestras rutas II y VI con el objeto de hacer la cima y la ciudad encantada en un solo recorrido (ver Ruta II) y ( Ruta VI) de este mismo usuario, y hacer con ambas una ruta muy completa y atractiva.

Si se hace la ruta en época de lluvias, hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera. El suelo es muy resbaladizo y uno puede caerse al fondo de la caldera. Otra dificultad en épocas de muchas lluvias y de deshielo es que hay que cruzar el río, Este puede llevar bastante agua, por lo que recomendamos no hacerla en pleno invierno o hacer una alternativa sin tener que cruzar el río Valladares (haciendo la ruta VI primero y luego la II por separado haríamos prácticamente el mismo itinerario).

Si disponemos de tiempo, merece la pena hacer una breve visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarse en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj, la fuente de piedra y algunas chimeneas cónicas.

Más información en el sigiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

Monasterio de la Sierra: Dehesa, Roble Singular, Pico/Cabeza San Vicente, Monasterio Alveinte.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 12, 760 Kms.
  • Dificultad: moderada con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h- 3.30 horas
  • Desnivel: 506 m.
  • Altitud mínima: 1052 m
  • Altitud máxima: 1348

Reseña

El Pico o Cabeza San Vicente es una estribación boscosa de la Sierra de Neila. Es una cima modesta con tan solo 1359 m de altitud. Por otro lado, el Monasterio de Nuestra Señora de los Lirios de Alveinte, que da nombre al pueblo, es el monumento más importante del patrimonio cultural de Monasterio de la Sierra. A pesar de los esfuerzos de sus vecinos por limpiar la vegetación que lo rodea e intentar mantener en pie sus escasos restos, tiene el honor de ser ahora el primer monumento incluido en la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por Hispania Nostra, debido a su total abandono por parte de los organismos públicos competentes. Está situado a unos 3,5 kms del núcleo urbano. Fue fundado en 1440 por los monjes franciscanos sobre otro edificio anterior; fue saqueado e incendiado por las tropas francesas en 1810, expropiado con la desamortización de Mendizábal y abandonado de forma definitiva en 1835. Desde entonces, ha sido frecuentemente expoliado, sabiéndose que, a principios del siglo pasado, fue destruido casi por completo para utilizar sus piedras en la construcción de una central eléctrica próxima al monasterio que alimentó durante varios años las fábricas madereras de Salas de los Infantes. Todo ello, ha tenido graves consecuencias en un edificio que ya tan solo conserva el altar la iglesia, la bóveda de crucería, algunos ventanales góticos y unos pocos muros a su alrededor. De su historia destacamos que fue refugio del Cura Merino y de la Junta Provincial de Defensa de Burgos durante la Guerra de la Independencia, y que, según la leyenda, este fue un lugar de castigo para los monjes: «Fraile, ¿qué hiciste, que Alveinte viniste?, te recitan los lugareños cuando te hablan del lugar. Recientemente hemos sabido que se salvó de las aguas del pantano porque se rebajó la altura de la presa. Ambos lugares de interés se encuentran en el término municipal de Monasterio de la Sierra, en la Comarca de la Sierra de la Demanda, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos.

Diseñamos la ruta con un doble objetivo. En primer lugar, ascender al San Vicente y disfrutar desde esta cima de una impresionante panorámica. En segundo lugar, visitar las ruinas del monasterio y envolvernos en la paz, belleza y el silencio del lugar.

El camino, además, transcurre por una pista forestal primero y, posteriormente, por preciosas veredas rodeadas de robles albares y rebollos hermosísimos que lo hacen muy agradable. Tiene también otros dos grandes atractivos: un roble singular en la primera ladera del camino y preciosas formaciones rocosas sujetando la cumbre.

Aunque solo se suben unos 300 metros de altitud, el recorrido es complicado en uno de sus tramos, debido a que las veredas desaparecen entre los matorrales y hemos de avanzar campo a través. No obstante, la ruta es bastante recomendable para aquellos que quieran tener un contacto sereno con la naturaleza.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo, junto a la iglesia, y continuamos por la Calle Mayor. Al llegar a una bifurcación, nos vamos por el camino forestal de la derecha y bajamos hasta un puente que cruza el arroyo Valladares. Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal, denominado, «Camino de Monasterio a Palacios», seguimos de frente y atajamos por una preciosa vereda que nos acerca a un enorme roble singular y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la derecha. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas llegamos a la cima del Pico San Vicente.
Cumplido nuestro objetivo de coronar la cima, volvemos por el mismo camino y nada más abandonar la cumbre nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta pero hermosa para disfrutar de viejos robles, rebollos y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, tomamos el camino de la izquierda sin cruzar el puente y continuamos por él durante unos tres kilómetros y medio. Cerca ya de nuestro segundo objetivo, atravesamos una larga era redonda, Campo Cubillo, lugar en el que las gentes del lugar celebran la fiesta de la patrona del Monasterio; siguiendo todo recto, nos vamos acercando al Monasterio.
Podemos acceder a las ruinas por un sendero-arroyo que arranca en la parte derecha del camino. Lo hemos señalizado con un waypoint, pero lo más recomendable es seguir hasta un prado vallado, saltar la pared de piedra que rodea el portón y cruzarlo hasta el final. Salimos del prado y bordeando la pared por fuera, a unos 100 metros habremos llegado al Monasterio.
Realizada la visita, volvemos al portón para iniciar el regreso al pueblo por una vereda que arranca a la derecha. Al principio, la senda, aunque es angosta, está bastante limpia, pero, a partir del kilómetro 9 y hasta llegar al manantial que surtió de agua al monasterio durante muchos años (km 9.700) – hoy es un abrevadero, Pilones del Bardalón, y han desaparecido las canalizaciones que conducían el agua -, hay que prestar mucha atención al track porque la vereda, en algunos tramos, está oculta entre matorrales de roble. Lo mismo sucede hasta llegar a las Tenadas de Peñacorrales (Km 10.200).
Una vez aquí, un amplio sendero rodado nos sube hasta el Camino de Monasterio a Palacios por el que volveremos al pueblo siguiendo el mismo itinerario que habíamos realizado al principio de la ruta.
Llegados a Monasterio, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fuente de piedra, el potro, la fragua, la Torre del Reloj y algunas chimeneas cónicas.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa y Roble Singular.

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

Mirador de Peñalosa

Cabeza San Vicente

Desde esta modesta cumbre (1359m), podemos disfrutar de una impresionante panorámica; desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y una gran cruz de madera en el suelo con la inscripción «Dios te ama». También tenemos una preciosa vista de la escondida localidad de Monasterio.

Monasterio de Alveinte

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Esta ruta V aglutina las Ruta II y Ruta III de este mismo usuario. Recomendamos hacerla en esta dirección, porque, aunque la ruta está bien marcada por hitos o señuelos en casi toda su recorrido, entre el kilómetro 9 y el 10 hay varias veredas que están tapadas por matorros. Siguiendo el track en esta dirección, desde el portón que da acceso al Monasterio de Alveinte, es muy fácil encontrarlas; en cambio, si lo hacemos en la dirección contraria, podemos perdernos fácilmente en esa parte del recorrido.

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Monsterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

Monasterio de la Sierra: Dehesa, Roble Singular, Ruinas de Gozmediano / Bustomediano o Aguamediano, Cabeza San Vicente.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 13,180 Kms.
  • Dificultad: moderada con exigencia baja
  • Duración aproximada de la ruta: 3h30- 4h
  • Desnivel: 421 m.
  • Altitud mínima: 1110 m
  • Altitud máxima: 1350 m

Reseña

Gozmediano, también denominado Bustomediano o Aguamediano, es un poblado surgido en el siglo XI (1044), ahora desaparecido. En él, apenas se conservan unas pocas tumbas antropomorfas, El resto de la necrópolis fue trasladado al atrio de la Ia Iglesia de Monasterio y a las escaleras de subida a la Iglesia de Santa María la Mayor de Salas de los Infantes en 1974. Por lo demás, el poblado está bastante deteriorado y es difícil encontrar vestigios que nos ayuden a reconstruir mentalmente el poblado.

Por otro lado, el Pico o Cabeza San Vicente es una modesta cumbre (1359m), situada en el término municipal de Monasterio de la Sierra, en la Comarca de la Sierra de la Demanda, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. En él, pueden encontrarse vestigios de un castro prerromano y de un cementerio. Destacar la impresionante panorámica que tenemos desde su cima. Desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y un gran cruz de madera en el suelo con la inscripción «Dios te ama».

La ruta se inicia en una pista forestal que sale del pueblo y, posteriormente, avanza por preciosas veredas rodeadas de robles albares y rebollos hermosísimos que la hacen muy agradable. Además de una excelente panorámica, tiene también tres grandes atractivos un roble singular en la primera ladera del camino, las tumbas antropomorfas del poblado medieval ya citadas, y las preciosas formaciones rocosas que sujetan la cumbre de San Vicente.

A pesar de subir casi 300 metros, el itinerario es muy sencillo, y la ascensión, bastante tendida. Sólamente la longitud del recorrido hace que la clasifiquemos con una exigencia media, pero es totalmente asequible a todo tipo de públicos, siempre y cuando estén acostumbrados a hacer ejercicio físico de forma habitual.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo, junto a la iglesia, y continuamos por la Calle Mayor. Al llegar a una bifurcación, nos vamos por el camino forestal de la derecha y bajamos hasta un puente que cruza el río Valladares. Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal denominado «Camino de Monasterio a Palacios», seguimos de frente y atajamos por una preciosa senda que nos acerca a un enorme roble singular y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la izquierda por el camino de Monasterio a Palacios. Por otro camino forestal, poco después convertido en una bellísima vereda que se esconde a veces entre los matorrales que dificultan nuestro caminar, nos vamos en búsqueda del desaparecido poblado de Aguamediano. Lo encontramos a la izquierda hacia el km 6 del recorrido. Trás dar múltiples vueltas, finálmente podemos encontrar 3 sarcófagos dispersos y un cuarto que hace de pila de una fuente junto al camino.
Cumplido el objetivo, regresamos al pueblo por la misma angosta senda y el camino rodado que lo continua. Al llegar al km 10, nos desviamos a la izquierda para ascender al Pico San Vicente. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas llegamos a la cima del Pico San Vicente. Desde su vértice geodésico y las rocas que lo rodean, nos perdemos en la contemplación de una bellísima panorámica de varias cimas: San Lorenzo, San Millán, Humarrero, Peña Carazo etc., y del pueblo de Monasterio.
Cumplido nuestro segundo objetivo de coronar la cima, volvemos por el mismo camino y, nada más abandonar la cumbre, nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta pero hermosa para disfrutar de viejos robles y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, una breve ojeada a las piedras de moler, traídas desde el molino y abandonadas en la parte izquierda del camino junto al río, y subida al pueblo por una empinada cuesta que, a través de la Calle Miguel de Cervantes, nos lleva a nuestro punto de partida.
Llegados al pueblo, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente de San Pedro que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, el potro de herrar, la fragua, la Torre del Reloj y algunas chimeneas cónicas.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa y Roble singular.

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

Mirador de Peñalosa

Poblado medieval de Gozmediano / Bustomediano o Aguamediano

Cabeza San Vicente

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano).

Surgido al pie de los montes Cucurucho y San Vicente, se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar y negral, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que lo da nombre. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

En la vereda que va a Gozmediano, hay que ir muy atentos al track o a los hitos. A veces, están escondidos y podemos despistarnos fácilmente.

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

Monasterio de la Sierra: ida y vuelta al Monasterio de Alveinte.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 7,80 Kms.
  • Dificultad: muy fácil con exigencia muy baja (apta para niños).
  • Duración aproximada de la ruta: 1h30- 2 horas
  • Desnivel: 156 m.
  • Altitud mínima: 1115 m
  • Altitud máxima: 1231 m

Reseña

A pesar del esfuerzo de los vecinos por limpiar la vegetación que lo rodea e intentar mantener en pie sus escasos restos, el Monasterio de Nuestra Señora de los Lirios de Alveinte tiene el honor de ser ahora el primer monumento incluido en la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por Hispania Nostra, debido a su total abandono por parte de los organismos públicos competentes. Es el monumento más importante del patrimonio cultural de Monasterio de la Sierra. Está situado a unos 3,5 kms del núcleo urbano. Fue fundado en 1440 por los monjes franciscanos sobre otro edificio anterior; fue saqueado e incendiado por las tropas francesas en 1810, expropiado con la desamortización de Mendizábal y abandonado de forma definitiva en 1835. Desde entonces, ha sido frecuentemente expoliado, sabiéndose que, a principios del siglo pasado, fue destruido casi completamente para utilizar sus piedras en la construcción de una central eléctrica próxima al monasterio que alimentó durante varios años las fábricas madereras de Salas de los Infantes. Todo ello, ha tenido graves consecuencias en un edificio que ya tan solo conserva el altar la iglesia, la bóveda de crucería, algunos ventanales góticos y unos pocos muros a su alrededor. De su historia destacamos que fue refugio del Cura Merino y de la Junta Provincial de Defensa de Burgos durante la Guerra de la Independencia, y que, según la leyenda, este fue un lugar de castigo para los monjes: «Fraile, ¿qué hiciste, que Alveinte viniste?, te recitan los lugareños cuando te hablan del lugar. Recientemente hemos sabido que se salvó de las aguas del pantano porque se rebajó la altura de la presa.

La ruta se localiza en el término municipal de Monasterio de la Sierra, en la Comarca de la Sierra de la Demanda, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. El recorrido es muy fácil e ideal para darse un paseo con niños. Discurre por un camino bien señalizado -hay carteles anunciadores en algunos puntos del trayecto-, y también algunos hitos desperdigados. La rica flora del camino y las ruinas del cenobio, evocando melancolía y tristeza, hacen que nos encontremos en uno de los lugares más recónditos y misteriosos de la Sierra de la Demanda.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo, junto a la iglesia y , al principio de la Calle Mayor, nos vamos a la derecha por la Calle dedicada a nuestro célebre Miguel de Cervantes. Bajamos una cuesta bastante empinada y cruzamos un puente sobre el arroyo Valladares. Al otro lado del río, tomamos un camino que sale a la derecha y continuamos por él durante unos tres kilometros y medio. A mitad camino, atravesaremos una larga pradera y, siguiendo todo recto, nos vamos acercando al Monasterio.
Podemos acceder a las ruinas por un sendero-arroyo que arranca en la parte derecha del camino. Lo hemos señalizado con un waypoint, pero lo más recomendable es seguir hasta un prado vallado, saltar la pared de piedra que rodea el portón y cruzarlo hasta el final. Salimos del prado y bordeando la pared por fuera, a unos 100 metros habremos llegado al Monasterio.
La vuelta la hacemos por el mismo camino. Llegados al pueblo, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar y algunas chimeneas cónicas.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa y robles centenarios.

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

Monasterio de Alveinte

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano).

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Si se dispone de tiempo, se pueden visitar unos robles orejones, verdadera obra de arte en la naturaleza, que están a 1 km del pueblo (ver Ruta I ).

Mas información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

Monasterio de la Sierra: robles orejones, naturaleza y arte.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 3,64 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia muy baja (apta para niños).
  • Duración aproximada de la ruta: 1h – 1h30 horas
  • Desnivel: 102 m.
  • Altitud mínima: 1219 m
  • Altitud máxima: 1328 m

Reseña

Los robles orejones son un arte desarrollado por la acción de los pastores en varios árboles de la zona, logrando, con el paso del tiempo y el propio desarrollo natural de troncos y ramas, figuras inimaginables. En la ruta también puede verse un bello árbol seco, con singulares formaciones rugosas, que hay en el camino, y conocer algunos lugares de interés ubicados dentro del pueblo tales como su iglesia, las tumbas antropomorfas y varios elementos de arquitectura popular: chimeneas cónicas, fragua, lavadero, potro etc…

El recorrido es muy sencilo; transcurre en su mayoría por caminos rodados y puede realizarse en plan familiar. Se localiza en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes, en la comarca de la Sierra de la Demanda, en la provincia de Burgos.

Descripción del recorrido

Salimos de la plaza del pueblo, junto a la iglesia, y continuamos por la Calle San Pedro, acompañados del Sr. Teodoro, lugareño amable y muy servicial, gran conocedor de estas tierras, quién nos guiará todo el recorrido contándonos miles de curiosidades y leyendas sobre el pueblo y la zona. Al llegar a una bifurcación , nos vamos a la izquierda para ir en búsqueda del árbol seco. Lo encontramos al lado izquierdo del camino forestal, a unos 50 metros, en el Alto de La Lastra.
Tras disfrutar de su singular belleza e inmortalizarlo con nuestra cámara, volvemos al camino principal y proseguimos hasta El Cerrito Los Campos, donde se encuentran las preciosas y artísticas figuras. Larga estancia para disfrutar de tanto arte natural y vuelta al pueblo por el camino que nos vió partir.
Llegados al pueblo, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a los elementos arquitectónicos del pueblo, anteriormente mencionados.

Mapa y elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Árbol seco

Robles Orejones

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano).

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Si no se dispone de mucho tiempo, se puede seguir el track en sentido inverso e ir directamente a ver los robles orejones, realizando la vuelta por el mismo camino.

Si se quieren visitar las ruinas del Monasterio de Alveinte, es necesario andar unos 7 kms entre ida y vuelta (ver Ruta II ).

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

Lagunas de Haedillo/Ahedillo (Ruta II)

  • Tipo de ruta: ida y vuelta.
  • Señalización: regular, con marcas de PRC a la ida, pero no a la vuelta.
  • Distancia: 8.430 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h-3h30
  • Desnivel: 443 m.
  • Altitud mínima: 1352 m
  • Altitud máxima: 1774 m

Reseña

La Laguna de Haedillo (1745m), o Aedillo para algunos lugareños, junto con otra permanente y otras dos lagunas más pequeñas que podemos ver en invierno a su alrededor, pertenece al grupo de las once lagunas glaciares de la Sierra de Neila, siendo ésta la más occidental. Tienen el calificativo de ser las únicas lagunas glaciares en estado natural. Se localizan en el Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, zona de especial protección para la flora y la fauna, en el término municipal de Tolbaños de Arriba, a 85 kms de Burgos y a 29,5 kms de Salas de los Infantes, en el Espacio Natural de la Sierra de Demanda (Sistema Ibérico), en la provincia de Burgos. Realizamos la ruta con la finalidad de hacer un recorrido rápido del circo glaciar, pasando por todas las lagunas a la vez para disfrutar del ecosistema de la zona y de su hermoso paisaje.

La ruta es relativamente sencilla pese a tener un desnivel superior cercano a los 500 metros. El recorrido, aunque ofrece una pequeña dificultad en la subida por un canchal de piedras, es asequible para todo tipo de personas que estén acostumbradas a hacer ejercicio físico. Es ideal para ascender a uno de los parajes más hermosos e idílicos de la Sierra de Neila. En apenas tres horas, podemos caminar un buen rato entre hermosas hayas y grandes pinos, distraer nuestro ánimo con el agradable ruido de las aguas del arroyo Rompebarcas, visitar las lagunas, contemplar un paisaje único y relajarnos en uno de los lugares menos conocidos, pero más emblemáticos de la Sierra de Neila. Salvo en verano que, en algunas ocasiones, podemos sorprendernos de ver las lagunas secas, la ruta ofrece múltiples atractivos en cualquier otra época del año, siendo el paisaje con nieve o helado su imagen más espectacular.

Descripción del recorrido

Para llegar al punto de partida, es necesario conducir hasta el pueblo de Tolbaños de Abajo. Seguimos en dirección a Tolbaños de Arriba y, a unos 3 kms, al llegar a un parque y al campo de fútbol que hay entre estas dos poblaciones, nos vamos a la derecha para tomar una pista forestal en buen estado. Seguimos subiendo hasta alcanzar un cruce de caminos forestales y, en este punto, nos desviamos a la izquierda. En apenas 1 km, llegamos a otra intersección en la que vemos un panel informativo indicando: «Laguna de Aedillo a 3.5 Kms». Dejamos el coche y empezamos a caminar por la pista forestal durante 2 kms. hasta alcanzar una angosta senda que nos sube hasta las lagunas. La vereda de subida está bien señalizada en la ida por marcas de PRC y algunos hitos montañeros sueltos. El recorrido es bastante empinado en algunos tramos y avanza entre pinos, hayas, pequeños arroyos y alguna ladera repleta de piedras musgosas. Llegados a las lagunas, el paisaje de este pequeño circo rocoso de origen glaciar es espectacular, y el silencio, impresionante. Mirando al alto, vemos dos cumbres gemelas: el Pico de Haedillo a la derecha, el Alto del mismo nombre a la izquierda.

Bordeando la Laguna Grande por la derecha, con cuidado de que no se rompa el hielo que cubre la charca, nos acercamos a una segunda laguna que aparece de forma inesperada y como escondida al otro lado de la grande. Ambas lagunillas y otras dos más pequeñas que se forman con la llegada de las nieves merecen una buena parada, sobre todo en invierno, porque normalmente las encontramos congeladas y, con frecuencia, en un armonioso contraste con el cielo azulado. Cuando cae la nieve, la belleza de los árboles es impresionante y el paisaje, único.
Aunque la ruta puede continuarse con una dificultad media por el Alto de Haedillo, al no disponer de mucho tiempo e ir acompañados de varios adolescentes, optamos por volver por el mismo camino de ida por ser el más rápido y el más seguro.

Mapa y elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Laguna Grande de Haedillo.

Lagunas de entidad menor.

Vistas de la Laguna desde el Pico de Haedillo

Avisos y recomendaciones

Al contrario que la subida, la bajada no está señalizada con marcas de senda de corto recorrido, por lo que debemos estar muy atentos al track. Hay hitos, pero no son muy claros y, además, cuando hay nieve, no son visibles. Los hitos que hay al principio de la bajada pueden confundirnos.

En este mismo blog, puedes encontrar una versión reducida para visitar las lagunas de una forma más rápida (ver Ruta I)

Si queremos hacer un recorrido completo del entorno, recomendamos realizar la Ruta IV de este mismo usuario que, partiendo desde Tolbaños de Arriba, asciende hasta el Alto y el Pico de Haedillo (1896 m.), desde donde se pueden contemplar unas maravillosas vistas del circo glaciar. También, si se dispone de medio de transporte en el otro lado, se puede continuar hasta las Lagunas de Neila.

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiendo del Valla de Valdelaguna: http://www.valledevaldelaguna.es/

Cañon del río Mataviejas: circular de Castroceniza a Ura.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: buena y fácil de seguir, aunque hay que tener cuidado y prestar atención al «track» en las intersecciones de caminos forestales.
  • Distancia: 7,00 kms.
  • Dificultad: Fácil con exigencia muy baja (apta para niños).
  • Duración aproximada de la ruta: 2h-2h30
  • Desnivel: 186 m.
  • Altitud mínima: 890 m
  • Altitud máxima: 1097 m

Reseña

El Cañon del río Mataviejas es un maravilloso espacio natural, tallado sorprendentemente por la acción erosiva de un río de escasa anchura y poco caudal. Está rodeado de impresionantes farallones y formaciones rocosas de conglomerados calcáreos y de calizas cretácicas llenas de cavidades, en las que algunas aves rapaces han encontrado un lugar idóneo para establecerse. El desfiladero se localiza en el Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla, entre las poblaciones de Ura y Castroceniza, a 55 kms de Burgos y a 13,9 kms de Covarrubias, en la comarca de Arlanza de la provincia de Burgos.

Es una bella ruta de montaña, especialmente los dos primeros kilómetros y medio que transcurren por el cañón, para pasear por una estrecha y serpenteante garganta rocosa que avanza junto al río, contemplar el vuelo de buitres leonados, alimoches etc.., que habitan en el entorno, y ver curiosas formaciones geomorfológicas. El resto del recorrido transcurre en su mayor parte por una preciosa y zigzagueante vereda, que desemboca en las carboneras, y por una pista forestal, lo que no es impedimento para que siga siendo un paseo agradable entre encinas, sabinas, nogales y algunos chopos.

Descripción del recorrido

Guiados por un viejo track de la primera vez que hicimos esta ruta hace ya varuios años, salimos de la Iglesia del pueblo de Castroceniza y bajamos hasta el río para tomar la senda en la que se inicia la ruta. Pronto, nos adentrarnos en el desfiladero del Cañon del río Mataviejas. Nos cautiva una bella panorámica con altas paredes de conglomerados calcáreos y de calizas cretácicas llenas de cavidades en las que anidan los buitres leonados. Vemos dos numerosas colonias reposando en lo alto de los cantiles y disfrutando del sol de la mañana.
Avanzamos por la vereda que va paralela al río recorriendo el valle, flanqueados por amarillentos nogales; en apenas media hora, tras disfrutar de impresionanates vistas del desfiladero, llegamos al pueblo de Ura. Nos llaman la atención la inmensa formación rocosa en la que se esconde la aldea, la arquitectura popular que aún conservan algunas casas y su iglesia gótica al final del pueblo.
Tras la breve visita, vuelta atrás hasta el final del pueblo para continuar por la senda que une Ura con Covarrubias. La abandonamos un poco más adelante para irnos por la vereda que sale a la derecha. Sorteando cientos de encinas a uno y otro lado, vamos subiendo poco a poco hasta llegar al término de La Laguna, donde aún pueden verse los restos de una vieja carbonera (Km 5). Un kilometro más y habremos llegado a la pista forestal que, viniendo desde el Monte Majadal, por la derecha, nos baja hasta la parte alta del pueblo que nos vió partir.

Mapa elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Castroceniza

Hoy en día, el pueblo de Castroceniza es una pedanía del municipio de Quintanilla del Coco. Su nombre hace alusión a la existencia de un campamento romano que fue incendiado. Aunque pueden verse casas de nueva construcción y alguna que aún conserva su arquitectura popular, el precioso entorno en el que está enclavado se ve un tanto afeado por numerosas casas en ruinas. Quedaron en este estado por los incendios de 1995 y de 2008, que asolaron una buena parte de esta entidad local menor. Llama la atención que una población tan pequeña tenga varios personajes ilustres, destacando dos beatos: Lucas Martín Puente y Julio Alameda Camarero; y dos abades de Silos: Luciano Serrano y Pedro Alonso.

Destacan dos monumentos: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en estilo gótico tardío sobre otra de estilo románico, y la Ermita de San Roque.

Desfiladero del Mataviejas

Ura

De origen medieval, debido a la gran afluencia de gentes procedentes del Norte, surgió junto a las ruinas de un castro celtibérico levantado por los turmogos. Su nombre significa «río». En el siglo X, se convierte en cabeza del Alfoz de Ura y, hoy en día, es una pedanía del municipio de Covarrubias. Todavía pueden verse algunas muestras de arquitectura popular. Su monumento más destacado es la Iglesia de San Martín. De estilo gótico, se levantó sobre otra de estilo románico.

Carboneras

La producción de carbón vegetal siempre ha sido una actividad muy extendida en esta zona. De hecho, uno de los pocos productores que quedan en la provincia vive en un pueblo próximo a este ruta, concretamente en Retuerta. En el Monte Majadal, lugar que atravesamos y que es una propiedad compartida por las poblaciones de Ura, Castroceniza y Retuerta, todavía pueden verse demostraciones de su producción.

Avisos y recomendaciones

Muy recomendable para hacerla con niños o con escolares en cualquier época del año, siendo el otoño la estación ideal para disfrutar del precioso colorido de su vegetación.

Esta ruta también puede hacerse saliendo desde Ura. En este caso no visitamos las carboneras, sino que hacemos la vuelta por el Alto del Majadal (ver Ruta I).

Más información en el siguiente enlace:

https://www.arlanza.com/es/turismorural/?idsec=57

Lagunas de Haedillo/Ahedillo (Ruta I)

  • Tipo de ruta: ida y vuelta.
  • Señalización: regular, con marcas de PRC a la ida, pero no a la vuelta. Hay hitos, pero algunos no son muy claros y, además, con nieve suelen estar tapados.
  • Distancia: 3.9 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia baja-media.
  • Duración aproximada de la ruta: 2h-2h30
  • Desnivel: 242 m.
  • Altitud mínima: 1518 m
  • Altitud máxima: 1767 m

Reseña

La Laguna de Haedillo (1745m), o Ahedillo para algunos lugareños, junto con otra permanente y otras dos lagunas más pequeñas que podemos ver en invierno a su alrededor, pertenece al grupo de las once lagunas glaciares de la Sierra de Neila, siendo ésta la más occidental. Tienen el calificativo de ser las únicas lagunas glaciares en estado natural. Se localizan en el Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, zona de especial protección para la flora y la fauna, en el término municipal de Tolbaños de Arriba, a 87 kms de Burgos y a 31,5 kms de Salas de los Infantes, en el Espacio Natural de la Sierra de Demanda (Sistema Ibérico), en la provincia de Burgos. La realizamos con la finalidad de hacer un recorrido rápido del circo glaciar, pasando por todas las lagunas para disfrutar del ecosistema de la zona y de su hermoso paisaje.

La ruta es relativamente sencilla pese a tener un desnivel superior de casi 400 metros. El recorrido, aunque ofrece una pequeña dificultad en la subida de la pedrera, es asequible para todo tipo de personas que estén acostumbradas a hacer ejercicio físico. La ruta es ideal para ascender a uno de los parajes más hermosos de la Sierra de Neila. En apenas dos horas, podemos caminar un buen rato, visitar las lagunas, disfrutar un paisaje único y relajarnos en uno de los lugares menos conocidos, pero más emblemáticos de la Sierra de Neila. Salvo en verano que, en algunas ocasiones, podemos sorprendernos de ver las lagunas secas, la ruta ofrece múltiples atractivos en cualquier otra época del año, siendo el paisaje con nieve o helado su imagen más espectacular.

Breve descripción del recorrido

Para llegar al punto de partida, es necesario conducir hasta el pueblo de Tolbaños de Abajo. Seguimos en dirección a Tolbaños de Arriba y, a unos 3 kms, al llegar a un parque y al campo de fútbol que hay entre estas dos poblaciones, nos vamos a la derecha para tomar una pista forestal en buen estado. Seguimos subiendo hasta alcanzar un cruce de caminos forestales y, en este punto, nos desviamos a la izquierda. En apenas 1 km, llegamos a otra intersección en la que vemos un panel informativo indicando: «Laguna de Ahedillo a 3.5 Kms». Continuamos ascendiendo hasta casi el final de la pista y dejamos el coche a unos 100 metros del inicio del sendero que nos sube a las lagunas. La vereda de subida está bien señalizada en la ida por marcas de PRC y algunos hitos montañeros sueltos. El recorrido es bastante empinado en algunos tramos y avanza entre pinos, hayas, pequeños arroyos y alguna ladera repleta de piedras musgosas. Llegados a las lagunas, el paisaje de este pequeño circo rocoso de origen glaciar es espectacular, y el silencio, impresionante. En primavera y verano, también es frecuente escuchar el canto de las ranas y de otros anfibios. De hecho, esta laguna también es conocida con el sobrenombre de «Charca de las ranas».
Bordeando la laguna grande por la derecha, y con cuidado, nos acercamos a una segunda laguna que aparece de forma inesperada y como escondida al otro lado de la grande. Ambas lagunillas y otras dos más pequeñas que se forman con la llegada de las nieves merecen una buena parada, porque, en época invernal, normalmente las encontramos heladas y, con frecuencia, en un armonioso contraste con el cielo azulado. Cuando cae la nieve, la belleza de los árboles es impresionante y el paisaje, único.
Aunque la ruta puede continuarse con una dificultad media por el Alto de Haedillo (ver ruta III), en esta ocasión optamos por volver por el mismo camino de ida por ser el más rápido y el más seguro.

Mapa elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Laguna grande de Haedillo (1745 m.)

Lagunas Menores

Vista de las lagunas desde el cordal de Haedillo

Avisos y recomendaciones

Esta ruta es una versión reducida de nuestra ruta II para visitar las Lagunas de Haedillo de una forma más rápida.

Al contrario que la subida, la bajada no está señalizada con marcas de senda de corto recorrido, por lo que debemos estar muy atentos al track. Además, hay varios hitos que pueden confundirnos, sobre todo, al principio de la bajada.

Si queremos hacer un recorrido completo del entorno, recomendamos realizar la Ruta IV de este mismo usuario que, partiendo desde Tolbaños de Arriba, asciende hasta el Alto de Haedillo a 1896 m., desde donde se pueden contemplar unas maravillosas vistas del circo glaciar. También, si se dispone de medio de transporte en el otro lado, se puede continuar hasta las Lagunas de Neila.

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento del Valle de Valdelaguna: http://www.valledevaldelaguna.es/