La Tejeda de Tosande (Dehesa de Montejo). Montaña Palentina.

  • Tipos de ruta: circular.
  • Señalización: balizas y marcas PRC
  • Distancia: 10,11 Km.
  • Dificultad: Fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 3.30h-4 horas.
  • Desnivel: 447 m.
  • Altitud mínima: 1071 m
  • Altitud máxima: 1435 m

Reseña

Considerada como una de las reliquias de la era terciaria y una verdadera joya botánica, la Tejeda de Tosande es un lugar mágico y único que se caracteriza por poseer una de las concentraciones de tejos centenarios más importantes de la península ibérica.

Esta bellísima ruta, que transita por bosques de encinas, robles rebollos y albares, hayas y tejos, se encuentra en el corazón del Parque Natural Montaña Palentina, antes Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, concretamente en la Sierra de la Peña, en el término municipal de Dehesa de Montejo, a unos 6 kms de Cervera de Pisuerga (Palencia). Tiene el objetivo de pasear por uno de los rincones más visitados de la Montaña Palentina, disfrutando del encanto del Valle de Tosando, precioso vallejo abierto entre las peñas calizas de la Sierra de la Peña, y del sepulcral silencio que envuelve el hermoso hayedo en el que estos tejos centenarios, por no decir milenarios si tenemos en cuenta su gran porte y grosor, están perfectamente integrados. En resumen, una ruta muy recomendable e ideal para pasar un día maravilloso en familia o en grupo descubriendo un mundo natural mágico y lleno de secretos.

Descripción del recorrido

Siguiendo el track de nuestro amigo Ángel Olivares y guiados por el personalmente, iniciamos la ruta en el parking que se ha habilitado para realizar la ruta junto a la CL-626, entre las localidades de Cantoral de la Peña y la Estación. Tras una breve parada para visitar el interesante Jardín Interpretativo de la Tejeda que hay junto al aparcamiento, descendemos por una pista y cruzamos un paso bajo el ferrocarril Bilbao-León, para, poco después, remontar hacia el Valle de Tosande. Siguiendo la angosta senda, pasamos junto a las ruinas de una antigua mina y nos vamos de nuevo por la pista forestal hasta encontrar una portilla. La cruzamos sin necesidad de abrirla, por el paso habilitado para los senderistas, y continuamos hasta llegar a un cruce de caminos en el que empieza la ruta circular del hayedo. Dejamos el puente de madera a la izquierda y nos vamos por la derecha, aunque aquí también se puede tomar la decisión de hacerla en sentido contrario. Pronto, el valle se abre y nos muestra una especie de cuenco verde abierto con un paisaje idílico, cubierto de pastizales. Nos desviamos a la izquierda para adentrarnos en el hayedo. Antes leemos un panel con información muy interesante sobre los enormes tejos que vamos a encontrar.
Ya en el hayedo, comenzamos una pronunciada subida , perfectamente escalonada en alguno de sus tramos y cubierta de hojarasca en casi todo el recorrido, que nos asciende hasta la parte superior de este bosque en cuyo interior se encuentra la Tejeda de Tosande. Impresionados por los magníficos ejemplares que flanquean la senda, nos detenemos varias veces a contemplar varios grupos de tejos singulares. Seguimos ascendiendo para apreciar una hermosa vista de la Sierra Palentina, en la que identificamos el Curavacas nevado.
Salimos de la Tejeda por el lado este y nos detenemos en un bonito mirador, donde, con las vistas de la Montaña Palentina al fondo y del Valle de Tosande abajo, aprovechamos para comer algo. Por una hermosa senda con peldaños abordamos un pequeño pero pronunciado descenso que nos baja hasta el puente de madera que habíamos dejado a la izquierda en la ida. Desde aquí, hacemos el recorrido de vuelta, por el mismo camino y en sentido inverso, hasta nuestro punto de partida en el aparcamiento.


Mapa y elevación

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Puntos de interés / Waypoints

Valle de Tosande

También conocido como Tosante en algunas localidades próximas, Tosande, regado por un arroyo del mismo nombre, es un valle repleto de fértiles praderas y abundantes pastos que son el sustento imprescindible para el ganado, sobre todo vacas, de los habitantes de Dehesa de Montejo. Está rodeado de peñas calizas, cubiertas de magníficos bosques que proporcionan la madera necesaria a los habitantes de la zona para calentarse en los duros inviernos, cocinar y construir sus viviendas y casonas.

Tiene una gran variedad de ecosistemas, lo que hace que presente una rica flora y una variada y abundante fauna. Además de ser lugar de paso para el oso pardo cantábrico, el jabalí, el corzo y el ciervo, entre otras especies, encuentran alimento en los frutos de las especies arbóreas del valle. Entre el resto de la fauna, aves como el pico, el mirlo, la curruca, y rapaces como el buitre leonado, el azor y el águila culebrera son el contingente más numeroso. En lo que a la masa forestal se refiere, el valle alberga bosques de encinas, robles rebollos y albares, hayas, tejos y algún acebo suelto entre otros.

Hayedo Mayor y Tejeda de Tosande

En la ladera septentrional de la Peña Oracada (1818 m) se encuentra un bosque mayor de hayas que da cobijo en su interior a un numeroso grupo de tejos centenarios, conocido como la Tejeda de Tosande. Están inventariados 743 ejemplares, relevantes por su gran tamaño y longevidad (algunos alcanzan los 150 cm de diámetro, lo que nos indica que tienen edades próximas al milenio), y tres especímenes de especial interés recogidos en la Agenda 21, proyecto de la ONU que promueve el desarrollo sostenible detallando acciones que han de ser acometidas a nivel mundial, nacional y local.

En estos bosques, los tejos crecen en una cota comprendida entre los 1300 y los 1500 m y prefieren sustratos calizos para su desarrollo. Cabe destacar que no aparecen aislados, sino formando pequeños grupos, así como sus curiosas y raras formas con troncos retorcidos y huecos en los que anidan aves y mamíferos de escaso tamaño.

Mirador de Tosande

Precioso balcón natural, bien habilitado, con magníficas vistas del Pico del Roblillo enfrente, y de varias cumbres de la Montaña Palentina al fondo.

Avisos y recomendaciones

Bellísima ruta, muy asequible a todo tipo de públicos. Ideal para hacerla en familia o con escolares. Está muy bien balizada y es muy fácil de seguir en todo su recorrido. El entorno está perfectamente conservado y nos invita a cuidar esta reliquia natural.
Tratándose de un hayedo, la primavera y el otoño son las estaciones más adecuadas para disfrutar del colorido de este espacio natural, aunque el hermoso valle de Tosande, las rocas calizas cubiertas de encinas que lo rodean y el inmenso bosque de tejos centenarios que queda al descubierto con la caída de las hojas, hacen que la ruta también tenga su encanto en invierno.

Más información en los siguientes enlaces

https://es.wikipedia.org/wiki/Tejeda_de_Tosande

https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_natural_Monta%C3%B1a_Palentina

https://patrimonionatural.org/casas-del-parque/casas-del-parque/casa-del-parque-de-fuentes-carrionas-y-fuente-cobre-montana-palentina

Pradoluengo: Hayedo del Acebal, Senda de la Muñeca y Fuente de la Berrungaña desde Refugio de la Pasada.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: la ruta está señalizada con balizas y marcas de PRC.
  • Distancia: 13,940 kms.
  • Dificultad: Moderada con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 4.30h-5horas.
  • Desnivel: 589 m.
  • Altitud mínima: 1103 m
  • Altitud máxima: 1664 m

Reseña

La ruta trascurre cerca de la villa de Pradoluengo, localidad situada en la vertiente septentrional de la Sierra de la Demanda, en la Comarca de Montes de Oca, a unos 47 kms al este de la ciudad de Burgos, y a 62,5 de Salas de los Infantes por las carreteras BU-825 y BU-820. Tiene el objetivo de disfrutar de los contrastes de colores propios del otoño en los hayedos del Acebal y de La Muñeca, y observar la armonía en la que convive la rica flora de la zona, con abundantes hayas, pinos negrales, robles, acebos, abedules y mostajos entre otros.

Aunque con algunas rampas un poco duras en sus primeros cinco kilómetros, la ruta es maravillosa. Destaca por su gran belleza, sus frondosos y abundantes bosques, sus valles fluviales y por el interés ambiental que despierta. Los amantes de la naturaleza, en esta época otoñal y en primavera, pueden disfrutar de múltiples y auténticos cuadros impresionistas con mezclas de colores pocas veces vistas. Los amantes de la paz pueden imbuirse en un lugar envuelto en un impresionante silencio. Los que busquen literatura, nada más sencillo que perderse en la magia del lugar y reproducir el cuento de Caperucita y el lobo en medio de estos bosques. Porque, aquí, todo es divino, asombroso, inexplicable. En resumen, una gran marcha que estamos seguros que nunca olvidarás.

Descripción del recorrido

Siguiendo el asesoramiento de nuestro amigo Raúl – usuario «nirafal», y el track del usuario C. Baci, salimos del Refugio de la Pasada y nos vamos, por un amplio y empinado camino forestal, en búsqueda del Hayedo del Acebal. A la llegada, llama la atención la variedad de colores propios de esta época otoñal y sorprenden el silencio y la inmensa paz que reinan en el lugar. Dejamos el hayedo y, por un pequeño cortafuegos y una empinada cuesta, avanzamos hasta el Cerro de San Antonio. Estamos llegando a nuestro gran objetivo: la Senda de la Muñeca. Entre hayas, primero; pinos negrales , después, y , de nuevo, entre hayas, por una hermosísima vereda, cruzamos este lugar mágico, cargado de inmensa belleza y sosiego, de peculiares y agradables olores, y lleno de una luz brillante que, con la salida del sol, atraviesa los árboles haciendo hermosos reflejos y figuras. Dejamos, con pena, este paraje único y seguimos hasta la Fuente de la Berrungaña, donde aprovechamos para refrescarnos y tomar algunas energías. Ya en el Camino de Celeicua, hacemos una nueva parada para curiosear y fotografiar la famosa Piedra de Luisillo. Continuamos hasta el Cerro del Hondo, donde, haciendo caso omiso de las señales amarillas y blancas -si las sigues, vas a Pradoluengo y no vuelves al Refugio de la Pasada-, desandamos unos metros y giramos casi por completo a la derecha para tomar un nuevo camino forestal que nos baja hasta el río Oropesa. Desde aquí, el camino de vuelta transcurre por una preciosa senda que va paralela al río, con varios puentes rústicos de madera que nos acercan a algunos de los vestigios de la la vieja industria textil de Pradoluengo, y que desemboca en nuestro punto de partida.

Mapa y elevación

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Puntos de interés / Waypoints

Refugio de la Pasada.

El Refugio de la Pasada se encuentra situado en un cruce de caminos, a unos 2 kilómetros al sureste de la villa de Pradoluengo y al noreste de la Cruz de Guirnaldo, en la confluencia del río Oropesa con el Arroyo del Acebal, pertenecientes a la cuenca del Ebro. Se ubica en una apacible área recreativa con varias mesas, pero sin instalaciones para el uso del fuego. Se trata de una choza silvestre o refugio libre diseñado para protegerse del mal tiempo.

Hayedo del Acebal

Precioso y salvaje barranco atravesado por un amplio camino que transcurre, entre oscuros y sombríos bosques de pinos silvestres y hayas que desprenden una curiosa humedad, por la margen derecha del curso del agua del Arroyo del Acebal. A pesar de su nombre, llama la atención al escasa existencia de acebos a lo largo del hayedo, aunque pueden encontrarse algunas muestras en el sotobosque.

Senda de la Muñeca (1643 m)

Intrigados por el nombre del lugar, pudimos averiguar que se trata de una leyenda sobre un lobo y una niña que los lugareños ubican en lo más profundo de un bosque repleto de connotaciones mágicas y misteriosas.

La Senda de la Muñeca es una estrecha vereda forestal, de unos dos kilómetros y medio, que avanza primeramente entre pinos, pero que pronto se adentra en un inmenso y hermoso hayedo. Atraviesa una amplia ladera, con bastante desnivel, que aparece completamente cubierta de hojas y de troncos y piedras musgosos en esta época otoñal. Su recorrido angosto, pasando entre hileras de pinos perfectamente alineados y serpenteando entre las hayas, nos permite disfrutar de un magnífico paisaje, lleno de color, con una hermosa mezcla de los colores amarillos y marrones de las hayas con los verdes de pinos negrales y acebos.

Fuente de la Berrungaña (1523 m)

Alcanzamos uno de los lugares más antiguos de la Sierra a través de un pasadizo natural de pino negral perfectamente alineado. La fuente es un pequeño manantial de montaña que alimenta un minúsculo arroyo que lleva sus aguas al río de Pradoluengo u Oropesa. Sitio idóneo para descansar, reponer agua y recuperar energías en la mesa que la Asociación de Montañeros de la Demanda ha colocado en este tranquilo y pintoresco paraje.

Collado de Celeicua. Piedra de Luisillo (1428 m)

Lugar en lo alto desde donde podemos disfrutar de las mejores vistas del valle.

Ribera del río Oropesa

La vereda que avanza junto al río Oropesa es de gran belleza. La fuente de la Cervecera, los puentes rústicos que cruzan el río, la gran variedad de flora que habita junto al río y los restos de una antigua fábrica de alfileres son algunos de sus atractivos más importantes.

Avisos y recomendaciones

La ruta puede realizarse en cualquier estación del año, pero, en otoño, es espectacular contemplar el colorido y el liquen de las hayas. La primavera también es otra estación muy propicia para caminar por el lugar.

De los diferentes recorridos que podemos hacer para conocer la Senda de la Muñeca, éste es de los más asequibles y bonitos. Aunque no parte del pueblo ni recoge la Senda de los Batanes, es una ruta completa de los rincones más significativos de la Sierra de San Antonio.
Esta ruta es una alternativa corta a uno de los senderos más característicos de la localidad, consistente en empezar el recorrido en Pradoluengo y pasar por la Cruz de Guirnaldo. Este otro es un recorrido más completo y muy interesante – fue seleccionado para celebrar el día del senderista en 2016-, lo que indica que se trata de un itinerario muy popular y atractivo.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Pradoluento: http://www.pradoluengo.es

Asociación de Montañeros de la Demanda: https://www.amlademanda.com/index.html?body4.html

Presa de Alba: circular desde la Ermita de Nuestra Señora de Oca. Castro de Somoro. Desfiladero de la Hoz.

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  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: la ruta no está bien señalizada. Es necesario un track.
  • Distancia: 10,480 kms.
  • Dificultad: Fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 3.30h-4horas.
  • Desnivel: 362 m.
  • Altitud mínima: 968 m
  • Altitud máxima: 1118 m

Reseña

Situada en el borde oriental de los Montes de Oca, la Presa de Alba se localiza junto al pueblo jacobeo de Villafranca Montes de Oca, a unos 35 kms de la capital burgalesa, en la Comarca de la Demanda y Pinares. Consta de un enorme muro de 45 metros de altura, que apenas provoca impacto medioambiental y paisajístico al haber sido bien aprovechada la garganta rocosa que el río Oca ha ido tallando a lo largo de los siglos. De hecho, cuando uno la mira desde el ensanche de la carretera de acceso, desde el Castro de Somoro o desde cualquiera de los múltiples miradores que la rodean, tiene la sensación de estar contemplando un lago natural.

La ruta es maravillosa y muy asequible. Podemos disfrutar, en un solo recorrido, de un embalse con impresionantes cortados y espectaculares efectos de luz sobre el agua y de dos hayedos, que lucen un colorido otoñal bellísimo; podemos visitar el pueblo abandonado de Alba, rodeado de rica y abundante vegetación, y observar el anidado y vuelo de rapaces tales como buitres y halcones en el Desfiladero de la Hoz. En resumen, un lugar ideal para gastar nuestro ocio en las múltiples oportunidades que nos ofrece este bello paraje y pasar unas horas inolvidables en la naturaleza.

Descripción del recorrido

Para realizar esta ruta es necesario acercarse al pueblo de Villafranca Montes de Oca, por la carretera nacional N-120, y tomar un desvío que hay poco antes de llegar al pueblo, si llegamos desde Burgos.
La ruta parte de la Ermita de Nuestra Señora de Oca, donde hay una zona recreativa en la que es fácil aparcar. Como está prohibido el paso en las proximidades del muro de la presa, nos dirigimos hacia la carretera que sube hasta lo más alto del embalse. Durante un kilómetro y medio, hacemos este inevitable y feo tramo de asfalto y de subida que queremos concluir cuanto antes. Ya en el ensanche de arriba, gozamos de una bonita perspectiva de la presa y de su entorno, pudiendo comprobar que esta impresionante obra apenas destaca y tiene impacto medioambiental en su entorno. Nos vamos por un camino rodado que parte a la derecha y, bordeando la presa, llegamos al pueblo abandonado de Alba. Llama la atención que, por culpa de la maleza, apenas son perceptibles las ruinas de esta aldea. Tan solo es claramente identificable un lavadero con una curiosa inscripción: «prohibido lavar los hombres …». Dejamos este melancólico lugar y , un poco más adelante, nos adentramos en el pequeño Hayedo de Alba, donde los suelos cubiertos de hojarasca y el colorido otoñal de las hayas nos obligan a gozar de una larga e intensa estancia. Descenso hacia el río Oca y nueva parada para quedar atónitos ante la vista del Desfiladero de la Hoz de Punegro que se abre sobre la presa. Cruzamos el río y, ahora, entre robles rebollos, iniciamos la subida por un amplio camino forestal que nos sube hasta la Laguna de Valliciruelas, que encontramos sorprendentemente seca. Seguimos un poco más adelante hasta encontrar una intersección de caminos. De frente, a unos 500 metros, está el Castro prerromano de Somoro. Hacemos el camino de ida y vuelta y, luego, bajamos por una vereda que nos introduce en el segundo hayedo. Quedamos cautivados por el silencio y la paz que desprende uno de sus rincones. Seguimos descendiendo y estamos próximos al Lago o Pozo de San Indalecio, fuente y pequeño manantial. Estamos muy próximos a la ermita, pero, antes, nos desviamos hacia del Desfiladero de la Hoz. Por un sendero tallado en la roca, nos adentramos hasta la base de la presa, mientras disfrutamos de una bonita cascada y de impresionantes cortados con varias oquedades en lo alto –Cueva de los Moros-. La observación de varias aves rapaces pone fin a nuestra visita a este hermoso rincón, e iniciamos el camino de vuelta hasta nuestro punto de partida.

Mapa y elevación

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Puntos de interés / Waypoints

Ermita de Nuestra Señora de Oca.

Se encuentra situada al sur de la villa de Villafranca Montes de Oca, en una zona llana que ocuparon los visigodos y los romanos que poblaron la ciudad de Auca (Oca romana). Aunque ha sufrido constantes reformas de época gótica y posteriores, nos muestra algunos elementos arquitectónicos tales como el aparejo de la parte inferior, algunas construcciones del ábside, el óculo lobulado incrustado en la espada que sostiene el doble campanario y varias piedras incrustadas que nos indican que estamos ante una monumento de origen prerrománico. Junto a la ermita, hay unas fuentes en una de las cuales, según la leyenda, puede estar enterrado San Indalecio. Los historiadores dan poco validez histórica a esta creencia. También, podemos ver un amplia área recreativa con mesas y campo de fútbol que los lugareños utilizan frecuentemente para fiestas y romerías.

Presa

Diseñada principalmente para dar suministro de agua potable a varias localidades del Valle de Oca y de la Bureba -puede almacenar hasta 4.500 millones de litros-, para evitar riadas y facilitar el riego de la comarca, fue inaugurada a principios de 1996 gracias al patrocinio de la Diputación de Burgos, su actual propietario, y de la Junta de Castilla y León. Como mencionamos anteriormente, llama la atención el escaso impacto medioambiental en la zona.

Poblado de Alba. Castillo.

Pueblo abandonado que da nombre a la presa. Los 20 vecinos que los habitaban lo abandonaron en los años cincuenta tras sufrir un aparatoso incendio que lo dejó casi devastado. Hoy en día, apenas pueden verse algunos vestigios tales como los muros de la iglesia y de unas pocas casas, un lavadero con una curiosa inscripción: «prohibido lavar los hombres…», y un abrevadero fuente. El resto ha sido devorado por la maleza y las hiedras.

Está documentada -aún pueden verse algunos restos tales como un aljibe en mal estado, parte de un muro de mampostería, ladrillos macizos etc.-, la existencia de un Castillo-fortaleza o Castro de la Pedrera, que data de 1040 y que estuvo situado en un crestón calizo sobre el pueblo de Alba, en el margen izquierdo del Desfiladero del Oca.

Hayedo de Alba

Cerca de las ruinas de Alba y junto al roquedo podemos caminas bajo enormes y centenarias hayas. Muy cerca de este hayedo nace el río Oca para después avanzar por el interior del desfiladero.

Castro de Somoro (1104 m)

Esta enorme piedra, que se asoma sobre el embalse, ofrece hermosísimas vistas de la presa desde diferentes balcones naturales; también pueden avistarse la Sierra de la Demanda y los Montes Obarenes. Se sitúa en la margen derecha del desfiladero de Oca. Fue un lugar estratégico en la época romana gracias a sus excelentes condiciones defensivas.

Hayedo

Pozo o Lago de San Indalecio

Se trata de un pequeño estanque en el que la leyenda nos dice que fue martirizado San Indalecio, primer obispo de la diócesis de Auca durante el siglo III. Auca fue sede episcopal desde tiempos visigodos hasta su traslado a Gamonal y, posteriormente, a Burgos en el año 1075.

Desfiladero de la Hoz

Este pequeño cañón, tallado por el río Oca entre grandes peñascos, nos conduce hasta la base de la presa. Lugar recóndito en el que podemos ver como el río se nutre del desagüe del embalse, nos ofrece una preciosa cascada, numerosas oquedades en lo alto -Cueva de los Moros y Caldera-, una rica vegetación de álamos, un moderno puente y la posibilidad de avistar buitres y otras aves rapaces en lo alto.

Avisos y recomendaciones

La ruta puede realizarse en cualquier estación del año, pero, en, otoño es espectacular contemplar el colorido de las hayas. El único óbice es que el embalse tiene poca agua. No es recomendable en épocas de muchas lluvias porque hay que cruzar el río Oca y éste suele llevar mucho caudal, a no ser que no nos importe descalzarnos.

De los diferentes recorridos que podemos hacer para conocer los alrededores de esta presa, éste es bastante asequible y bonito. Solo queda afeado por el tramo que transcurre por asfalto.
Hay una variante a la ruta, consistente en empezar el recorrido por el interior del Desfiladero de la Hoz y subir por las escaleras del muro del embalse hasta una carretera que nos lleva al mismo ensanche en lo alto de la presa. No recomendamos esta opción porque está prohibido el tránsito por el interior de la presa.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Villafranca Montes de Oca: http://www.villafrancamontesdeoca.es

http://www.condadodecastilla.es/lugares/oca