Monasterio de la Sierra (Ruta III): Roble Singular, Cabeza San Vicente.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 4,980 Kms.
  • Dificultad: Fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 1h30- 2 horas
  • Desnivel: 252 m.
  • Altitud mínima: 1160 m
  • Altitud máxima: 1412

Reseña

El Pico o Cabeza San Vicente es una modesta cumbre (1359m), situada en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. En él, pueden encontrarse vestigios de un castro prerromano y de un cementerio. Destacar la impresionante panorámica que tenemos desde su cima. Desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y un gran cruz de madera en el suelo con la inscripción “Dios te ama”.

La ruta se inicia en una pista forestal que sale del pueblo y, posteriormente, avanza por preciosas veredas rodeadas de robles albares y rebollos hermosísimos que la hacen muy agradable. Además de una excelente panorámica, tiene también dos grandes atractivos un roble singular en la primera ladera del caminoy las preciosas formaciones rocosas que sujetan la cumbre de San Vicente.

A pesar de subir casi 300 metros, el itinerario es muy sencillo, y la ascensión, bastante tendida por lo que es totalmente asequible a todo tipo de públicos, siempre y cuando estén acostumbrados a hacer ejercicio físico de forma habitual.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo, junto a la iglesia, y continuamos por la Calle Mayor. Al llegar a una bifurcación, nos vamos por el camino forestal de la derecha y bajamos hasta un puente que cruza el arroyo Valladares. Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal denominado “Camino de Monasterio a Palacios”, seguimos de frente y atajamos por una preciosa vereda que nos acerca a un enorme roble singular y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la derecha. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas llegamos a la cima del Pico San Vicente. Desde su vértice geodésico y las rocas que lo rodean, nos perdemos en la contemplación de una bellísima panorámica de varias cimas: San Lorenzo, San Millán, Humarrero, Peña Carazo etc., y del pueblo de Monasterio.
Cumplido nuestro objetivo de coronar la cima, desandamos unos metros y nada más abandonar la cumbre nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta pero hermosa para disfrutar de viejos robles y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, una breve ojeada a las piedras de moler, traídas desde el molino y abandonadas en la parte izquierda del camino junto al río, y subida al pueblo por una empinada cuesta que, a través de la Calle Miguel de Cervantes, nos lleva a nuestro punto de partida.
Llegados al pueblo, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj y algunas chimeneas cónicas.

Puntos de interés / Waypoints

Roble Singular.

Mirador de Peñalosa

Cabeza San Vicente

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano).

Surgido al pie de los montes Cucurucho y San Vicente, se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar y negral, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que lo da nombre. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

La ruta puede realizarse con niños siempre y cuando estén bien custodiados en la cima.

También podemos enlazarla con el Monasterio de Alveinte (ver Ruta V), aunque la exigencia es mucho mayor y ya tendría una dificultad moderada.


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