Monasterio de la Sierra (Ruta X): El Castillejo/Ciudad Encantada, Calderas de Matalhierro, Pico San Vicente.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 15,520 Kms.
  • Dificultad: moderada con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h30- 4 horas
  • Desnivel: 597 m.
  • Altitud mínima: 1172 m
  • Altitud máxima: 1458

Reseña

El Castillejo (1390m), llamado también “La Ciudad Encantada” por los caprichosos conglomerados silíceos del Cretácico que constituyen este conjunto rocoso, es un enclave singular, cada vez más conocido y visitado, que se encuentra en el paraje denominado “El Burrero”, a los pies de las sierras de Trasomo y Neila, en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. A plena vista o escondidas en recónditos rincones, tanto en el alto de el Burrero como a lo largo de todo el recorrido de la ruta, podemos encontrar espectaculares relieves y formas más pequeñas de piedra tales como setas, mesas, arcos etc, que se han ido puliendo a lo largo de millones de años por la acción del agua, el hielo y el viento, y que impresionan por su espectacular originalidad y belleza. Por otro lado, las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas en las rocas por la acción del agua del río Valladares a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada. Finálmente, el Pico o Cabeza San Vicente es una modesta cumbre (1359m), situada en el mismo término municipal, que nos ofrece unas impresionanates vistas de la zona. Desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y un gran cruz de madera en el suelo con la inscripción “Dios te ama”.

La ruta, un poco larga pero fácil de hacer para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico, está diseñada con una cuádruple finalidad: pasear por la dehesa de este silencioso pueblo, repleta de hermosos robledales y hayas y adornada con preciosos canchales de piedra cubiertos de musgo que hacen del lugar un espacio único y singular; visitar la ciudad encantada burgalesa; asomarnos a la garganta de Matalhierro y contemplar su modesta pero bella cascada; ascender al pico San Vicente y disfrutar de la bella panorámica que desde allí se ofrece.

El camino, que transcurre en sus inicios por la pista forestal de Cargaduelo, y, posteriormente, por preciosas veredas flanqueadas por brezos y estepas, es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, sólos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos. Nos vamos a la izquierda por el denominado “Camino de Cargaduelo” y ascendemos por un amplio camino forestal, que divide la dehesa entre brezos, estepas, algunos helechos, gran cantidad de enormes robles albares centenarios, y bastantes pinos en lo más alto, durante unos 4,5 kms. aproximadamente. Hemos dejado la tenada de Cargaduelo en ruinas a mitad de camino. Casi en la cima, nos paramos a contemplar las preciosas vistas del Castillejo que pueden verse desde la pista forestal. Avanzamos unos metros y nos vamos a la derecha para ver de cerca y tocar el Castillejo, Peñamarilla y contemplar múltiples e inimaginables formaciones rocosas en el entorno. El lugar es único y de tal belleza que cuesta abandonarlo.
Lo hacemos regresando al camino forestal para continuar nuestra ruta por la derecha. Bajamos unos metros y nos vamos en búsqueda de una angosta y escondida senda que nos da acceso a las calderas de Matalhierro. La encontramos a la parte derecha, unos metros antes de llegar a un puente sobre al arroyo Valladares. La seguimos con cuidado ya que en algunos sitios no es muy visible; muy pronto encontramos la caldera. Nos acercamos con cuidado para ver su enorme garganta. La cascada , que en otras épocas del año suele soltar un bello, inmenso y sonoro chorro de agua, se nos muestra silenciosa y con escasa agua.
Cumplido nuestro primer objetivo, vamos a por el segundo: subir al Pico San Vicente. Para ello, regresamos en dirección al pueblo por una angosta senda, bien marcada con múltiples hitos, que enlaza con el camino de Peñalrayo, mientras seguimos contemplando preciosas vistas de la Ciudad Encantada a nuestra derecha. Un poco más adelante, nos desviamos unos 200 metros para bajar a ver un precioso colmenar rústico que queda escondido a la izquierda del camino. Regresamos a la senda principal y continuamos la ruta por un amplio sendero que cruza dos hermosos puentes de losas de piedra, Seguimos por este camino y poco antes de llegar a un arroyo, normalmente seco, nos desviamos a la izquierda, bajamos por el Burrero, cruzamos el Arroyo Valladares y, por el camino de la izquierda, iniciamos el ascenso al Pico San Vicente.
Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal, denominado, “Camino de Monasterio a Palacios”, seguimos de frente y atajamos por una preciosa vereda que nos acerca a un enorme roble singular y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la derecha. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas, llegamos a la cima del Pico San Vicente. Desde su vértice geodésico y las rocas que lo rodean, nos perdemos en la contemplación de una bellísima panorámica de varias cimas: San Lorenzo, San Millán, Humarrero, Peña Carazo etc., y del pueblo de Monasterio.
Cumplido nuestro objetivo de coronar la cima, desandamos camino y nada más abandonar la cumbre nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta pero hermosa para disfrutar de viejos robles y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino, habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, una breve ojeada a las piedras de moler, traídas desde el molino y abandonadas en la parte izquierda del camino junto al río, y subida al pueblo por una empinada cuesta que, a través de la Calle Miguel de Cervantes, nos lleva a nuestro punto de partida.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa de Monasterio

El Castillejo / Ciudad Encantada

Caldera de Matalhierro

Elementos rústicos de piedra: colmena, puente

Mirador de Peñalosa

Cabeza / Pico San Vicente

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Esta ruta VIII es un combinado de nuestras rutas II y VI con el objeto de hacer la cima y la ciudad encantada en un solo recorrido (ver Ruta II) y ( Ruta VI) de este mismo usuario, y hacer con ambas una ruta muy completa y atractiva.

Si se hace la ruta en época de lluvias, hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera. El suelo es muy resbaladizo y uno puede caerse al fondo de la caldera. Otra dificultad en épocas de muchas lluvias y de deshielo es que hay que cruzar el río, Este puede llevar bastante agua, por lo que recomendamos no hacerla en pleno invierno o hacer una alternativa sin tener que cruzar el río Valladares (haciendo la ruta VI primero y luego la II por separado haríamos prácticamente el mismo itinerario).

Si disponemos de tiempo, merece la pena hacer una breve visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarse en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj, la fuente de piedra y algunas chimeneas cónicas.

Más información en el sigiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes


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