Monasterio de la Sierra (Ruta VII/variante corta): interior de la Ciudad Encantada y Calderas de Matalhierro desde el Castillejo.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 4,330 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 1h.30-2 horas
  • Desnivel: 186 m.
  • Altitud mínima: 1231 m
  • Altitud máxima: 1394 m

Reseña

El Castillejo (1390m), llamado también «La Ciudad Encantanda» por los caprichosos conglomerados silíceos del Cretácico que constituyen este conjunto rocoso, es un enclave singular, cada vez más conocido y visitado, que se encuentra en el paraje denominado «El Burrero», a los pies de las sierras de Trasomo y Neila, en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. Por otro lado, las Calderas de Matalhierro son una serie de hoyas o marmitas que han sido esculpidas por las aguas del río Valladares. 

La ruta es fácil de hacer para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico. Está diseñada con un doble objetivo: visitar la ciudad encantada burgalesa, siempre espectacular pero especialmente adornada de preciosos brezos púrpuras y blancos en el mes de mayo, y asomarnos a la impresionante garganta de Matalhierro para escuchar su suave canto y contemplar su modesta pero bella cascada.

El camino, que transcurre por preciosas veredas flanqueadas por una riquísima flora, es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, solos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Para hacer la ruta, hemos de llegar hasta Monasterio y conducir después por el Camino de Cargaduelo hasta el alto de El Castillejo (1390 m). Para ello, salimos en coche -mejor si es un todoterreno, pero un coche alto es suficiente-, del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos forestales. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos por una amplia pista forestal, que divide la dehesa, durante unos 5 kms, hasta el El Castillejo.
En lo alto, pronto percibimos que el lugar es único y que tiene unas vistas de tal belleza que te quedas extasiado. Dejamos el Castillejo para el final y, sin mucha demora, iniciamos el paseo regresando al camino forestal y continuando por la derecha. Bajamos unos ochocientos metros y nos vamos en búsqueda de una angosta y escondida senda que nos da acceso a las calderas de Matalhierro. La encontramos a la parte derecha de la pista, unos pocos metros antes de llegar a un puente sobre al arroyo Valladares. La seguimos con cuidado ya que en algunos sitios no es muy visible y muy pronto llegamos a la primera caldera. La cascada , que en otras épocas del año suele soltar un bello, inmenso y sonoro chorro de agua, se nos muestra silenciosa y con escasa agua.
Cumplido nuestro primer objetivo, nos vamos en dirección al pueblo por una angosta senda, bien marcada con múltiples hitos. En el trayecto hasta la zona de Peñalrayo, donde está la senda de subida a la Ciudad Encantada, hemos podido ver un original e interesante colmenar rústico, cruzar por un puente de piedras, único y muy representativo de la arquitectura popular de esta zona, y seguir contemplando preciosas vistas de la Ciudad Encantada.
Estamos ya en el punto donde arranca la vereda que nos subirá por todo el interior de la Ciudad Encantada. Cada cual más hermosa, vamos recorriendo las inimaginables formaciones una a una y comprobando que todas encajan perfectamente con el bellísimo paisaje y colorido de los brezos. Largas paradas en lo más alto para ver, tocar, inmortalizar a las reinas de la ciudad: Peña Amarilla y El Castillejo, e intentar adivinar donde podía ubicarse el desaparecido pueblo de Butrón.
Cumplidos los objetivos, regresamos en coche a Monasterio por el mismo Camino de Cargaduelo, mientras vamos disfrutando de la rica flora de robles albares, brezos, estepas y algunos helechos que flanquean ambos lados de la pista forestal.

Puntos de interés / Waypoints.

Calderas de Matalhierro.

Las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas en las rocas por la acción del agua del río Valladares a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada.

Elementos rústicos: colmenar, puente de losas.

Ciudad Encantada / El Castillejo.

A plena vista o en recónditos rincones, tanto en el alto de el Burrero como a lo largo de todo el recorrido de la ruta, podemos encontrar espectaculares relieves y formas más pequeñas de piedra tales como setas, mesas, arcos, formas de animales etc, que se han ido puliendo a lo largo de millones de años por la acción del agua, el hielo y el viento, y que impresionan por su espectacular originalidad y belleza.

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomorfas traídas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano/Bustomediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones.

Esta variante de la Ruta VII es la forma más sencilla de conocer el Castillejo y el hermoso paraje de rocas que conforman su entorno. La hemos diseñado exclusivamente para hacerla en familia y para aquellas personas que no tengan buena forma física y les cueste caminar. Para todos los demás, recomendamos hacer la Ruta VII íntegra, que es más completa y nos permite pasear por la singular dehesa de Monasterio.
Sin lugar a dudas, se trata de una de las rutas más bellas de la zona de Salas. No está balizada y, aunque el itinerario está repleto de hitos o señuelos, como los denominan los lugareños, hay que estar atentos al track para coger algunos senderos que están poco visibles.
Hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera si se hace la ruta en época de lluvias. El suelo es muy resbaladizo y uno puede esbarar y precipitarse al fondo de la caldera. Por lo demás, la ruta es fácil y cómoda y el paisaje espectacular.
Es muy recomendable hacerla en el mes de mayo para disfrutar plenamente del colorido púrpura y blanco de los brezos.
Si disponemos de tiempo, merece la pena parar en el pueblo a la vuelta y hacer una breve visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarse en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, el potro de herrar y algunas chimeneas cónicas.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_la_Sierra

Acantilados del Infierno: de Cuerres/Guadamía a Ribadesella por la costa. Bufones de Pría.

  • Tipos de ruta: ida y vuelta.
  • Señalización: marcas blancas y amarillas de PRC.
  • Distancia: 10,330 Km.
  • Dificultad: Fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h-3.30 horas.
  • Desnivel: 219 m.
  • Altitud mínima: 9 m
  • Altitud máxima: 69 m

Reseña

Los Acantilados del Infierno, cuyo nombre posiblemente proceda del cortado más alto de todo el recorrido: El Infierno, es uno de los senderos costeros más bonitos de Asturias y, seguramente, de todo nuestro país. Se localiza en la costa este de Asturias, entre el Área Recreativa de Cuerres o Guadamía y el Área Recreativa del Infierno, próxima a la localidad de Ribadesella. Caminando en paralelo junto a la línea de costa, serpenteando entre una gran masa forestal de helechos, pequeños enebros, cotoyas, algún pino suelto y unos pocos eucaliptos, nos vamos adentrando en distintos balcones naturales, desde donde se puede contemplar la belleza de estas impresionantes escarpaduras, así como de los múltiples elementos geográficos y caprichosas formaciones rocosas que conforman este singular paisaje: acantilados, islotes, cuevas, arcos, ensenadas, playas, escarpes, arrecifes etc…. Sin olvidar las cavidades en las rocas que dan lugar, en épocas de agua agitada y brava, al espeluznante espectáculo de los bufones que rugen y lanzan agua hacia el cielo en los primeros metros de nuestro recorrido y al otro lado de la cercana playa de Guadamía (Bufones de Pría), haciendo de este lugar, un espacio mágico.

El recorrido puede hacerse circular, regresando por el interior y siguiendo un tramo del Camino de Santiago, pero optamos por hacerlo de ida y vuelta para disfrutar de los paisajes de la costa con diferentes perspectivas y tonos de luz. Por otro lado, queremos evitar volver por la carretera. Asesorados por nuestro amigo Rául Falcón, gran conocedor y amante de estas tierras asturianas, decidimos también hacerlo en sentido contrario a las agujas del reloj. Salimos desde Guadamía para gozar de la zona más espectacular: los Acantilados de Castro Arenas, tanto al principio como al final del camino e irnos a casa con un gran sabor de boca. La ruta esta muy bien señalizada con marcas amarillas y blancas de PRC y transcurre por veredas bien marcadas por el uso de los senderistas. En resumen, una ruta fácil y muy recomendable para dar un largo paseo en familia o en grupo -si lo hacemos con niños, el control ha de ser máximo por la cercanía y peligrosidad de los acantilados-, y volver a casa con el sentimiento de haber pasado un gran día envuelto en un entorno único y espectacular.

Descripción del recorrido.

Salimos desde el parking de Cuerres o Guadamía y seguimos las figuras de color azul con la figura de un caminante y las marcas de PRC. Ya, desde el principio, el recorrido es fascinante y siempre que la orografía lo permite avanzamos, muy despacio para no perder detalle del impresionante paisaje que tenemos delante, próximos al mar. En los primeros trescientos metros ya observamos algunos bufones que no lanzan agua, pero impresionan por sus enormes rugidos. Los primeros cortados los encontramos antes de llegar al km 1: Castro Arenas. Hacia el km 1.5, apreciamos una verdadera maravilla, La Ensenada de Olienco. Cerca del km 3.5, otros dos islotes, uno grande y otro diminuto, denominados Palo Verde y Palo pequeño respectivamente, junto a los acantilados que lo protegen, nos ofrecen otra preciosa estampa singular. Hacia el km 4.5, la última maravilla del recorrido: Punta Canto de Cabo Verde, saliente desde el que se tienen unas preciosas panorámicas de la costa. Llegados al Área recreativa del Infierno, rechazamos la idea de volver por el interior siguiendo el Camino de Santiago y optamos por desandar lo andado, para disfrutar de nuevo de estos impresionantes paisajes que la fuerza del mar ha ido modelando a lo largo de millones de años.


Mapa y elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints.

Área Recreativa de Cuerres o Guadamía.

Es el lugar ideal para aparcar, pasar la noche en caravana o , simplemente, disfrutar de un buen día de campo comiendo en una de las múltiples mesas de madera, perfectamente colocadas para gozar de preciosas vistas al mar.

Al otro lado, separados por la Playa de Guadamía, se encuentran los acantilados del mismo nombre que acogen, en sus pareces escarpadas, los famosos Bufones de Pría, que más abajo comentaremos.

Acantilados de Castro Arenas.

Se trata de majestuosos cortados con caprichosas formas rocosas en la zona conocida como Tuzarrizu.

Ensenada de Olienco / Oliencu.

Preciosa entrada del mar en forma circular en la que vemos un arco que se suspende sobre el agua y un islote saliendo de las profundidades, convirtiendo esta cala en el lugar más bonito de toda la ruta.

Palo Verde y Palo Pequeño.

Son dos islotes que brotan desde las profundidades del mar cerca de los acantilados del infierno. Acercándose a ellos puede observarse una gran colonia de aves marinas que tienen estos peñascos como refugio.

Punta Canto de Cabo Verde.

Punta Canto de Cabo Verde es un balcón natural desde el que se tienen unas maravillosas vistas de la costa, y una bonita estampa de los Palos Verde y Pequeño.

Mirador y Área recreativa del Infierno.

Junto al área recreativa de «El Infierno», encontramos el punto más alto de toda la ruta. Se trata de un saliente desde el cual tenemos una vista inmejorable de las abruptas paredes que parecen ahí puestas, de forma natural, como para frenar la bravura del oleaje del mar.

Bufones de Pría. Playa de Guadamía.

Al finalizar la ruta de los Acantilados del Infierno, existe la posibilidad de completar el recorrido con una visita a los Acantilados de Guadamía, donde se encuentran los populares Bufones de Pría. Podemos acercarnos andando desde el Área Recreativa de Cuerres, o podemos coger el coche y conducir hasta la pequeña aldea de Llames de Pría, que es donde arranca el itinerario más concurrido que nos conduce hasta los acantilados de Guadamía. En ambos casos, pasaremos por la bonita playa de Guadamía, hermoso paraje natural excavado en la roca por la fuerza del mar, que divide los concejos de Llanes y Ribadesella. Siguiendo los carteles indicativos, llegaremos a la zona conocida como Bramadoriu, donde es obligatorio pararse a contemplar la actividad de los bufones. Si tenemos suerte, podemos ver los sifones o chimeneas de agua a presión que brotan desde las cuevas subterráneas procedentes del mar cuando hay marea viva, temporal o fuerte oleaje; y si no la tenemos, como nos ocurrió a nosotros, al menos escuchar los espeluznantes bramidos del aire que recorre las grietas de las rocas calizas ofreciendo auténticas maravillas musicales.

Avisos y recomendaciones

Al tratarse de una ruta lineal, puede hacerse en ambos sentidos. Nosotros recomendamos partir desde el Área recreativa de Cuerres y , si tenemos tiempo, completar el recorrido con los bufones de Pría que están próximos al punto de partida. La ruta es recomendable en cualquier época del año, pero es conveniente hacerla con el agua brava para observar la fuerza del mar golpeando los acantilados. También tendremos más posibilidades de escuchar los rugidos de los bufones y contemplar el hermoso espectáculo de las aguas elevándose hacia el cielo.
Si estamos particularmente interesados en ver los bufones, hemos de acercarnos a los de Pría que están justo al otro lado de la playa de Guadamía. Se puede ir fácilmente en coche hasta Llames de Pría y hacer andando unos 4 kms entre la ida y la vuelta.
El recorrido es muy fácil, está bien señalizado con marcas amarillas y blancas de PRC y algunas balizas con la figura de un senderista, por lo que no ofrece ninguna dificultad, pero es recomendable no acercarse demasiado a los cortados, avanzar con cuidado y siempre vigilantes de donde pisamos.
También es recomendable llevar pantalones largos, ya que hay muchas cotoyas, arbustos con pequeñas espinas y púas que pueden dañarnos.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Ribadesella: https://www.ayto-ribadesella.es/sendas-del-municipio

http://www.turismoasturias.es

inicio

Piedra Andadera (Ruta I): semicircular desde el Refugio de la Cabeza (Covaleda).

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  • Tipo de ruta: semicircular.
  • Señalización: excelente, con balizas y marcas de GR y de PRC durante todo el recorrido.
  • Distancia: 6,420 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia muy baja (apta para niños).
  • Duración aproximada de la ruta: 2h30- 3h
  • Desnivel: 176 m.
  • Altitud mínima: 1360 m
  • Altitud máxima: 1505 m

Reseña

La Piedra Andadera (1505 m), una de las mayores atracciones que podemos visitar en la Sierra de la Umbría o Resomo, es un mojón singular que marca los límites entre las poblaciones de Covaleda, Salduero y Molinos de Duero. La serranía en la que se encuentra ofrece un paisaje típicamente pinariego y, desde ella, pueden verse preciosas vistas de todo el Pinar Grande y del embalse de la Cuerda del Pozo. Metafóricamente hablando, su nombre nos sugiere que se trata de una roca que anda, o por decirlo en palabras más reales, de una gran piedra que desafía las leyes del equilibrio basculando con la simple presión sobre alguno de sus puntos, movimiento que hemos podido experimentar. Una leyenda nos ha hecho llegar la creencia de que, incluso, se tambalea con una simple racha de fuerte viento, pero este aspecto todavía no lo hemos podido comprobar en nuestras numerosas y frecuentes visitas a este hermoso paraje.

Este recorrido es la versión más corta de una serie de cuatro rutas que os proponemos en este blog para acercarse a esta legendaria y misteriosa roca (ver avisos y recomendaciones más abajo). Es sencillo, cómodo y asequible a todo tipo de públicos. Está excelentemente señalizado con balizas de madera tratada, labrada y pintada de esmalte, además de las señales rojas y blancas del GR-86 y las blancas y amarillas del PR-SO 77, por lo que es muy difícil perderse, incluso aunque no se disponga de un «track».
Es muy recomendable para hacerlo en familia y descubrir pintorescos paisajes pinariegos, rincones escondidos como la Cueva del Tío Melitón o el Corral de Periquillo, y hermosos bosques de pinos bellamente mezclados con robles sueltos y otras especies arbóreas. En definitiva, una ruta ideal con sabor a naturaleza que no necesita ni mucho tiempo ni gran preparación física. ¡No te la pierdas!.

Descripción del recorrido.

Se trata de una ruta circular idónea para hacerla en cualquiera de los dos sentidos.
El itinerario empieza en el Refugio de la Cabeza, que está situado a 5 kms de Covaleda. Para llegar aquí, hacemos el trayecto en coche desde la Oficina de Turismo de Covaleda y nos vamos por las calles Hermógenes Llorente y Avda. de la Constitución en dirección hacia el Campo de Fútbol. Seguimos por el Camino de Mañanca que enlaza con la pista forestal que nos baja hasta el Área Recreativa de la Arenilla, donde, tras cruzar el puente sobre el río Duero, desemboca en el llamado Camino de la Morciguilla. Lo cogemos por la derecha y siguiendo los carteles durante 3 kms. llegamos al Refugio de la Cabeza.

Iniciamos nuestro recorrido a pie en el Refugio de La Cabeza donde hay una baliza que nos indica la ruta a la Piedra Andadera. Como es circular, lo podemos hacer o bien subiendo por la senda que sale de la parte de atrás del refugio o iniciarlo por la pista forestal, denominada Camino de Morciguilla. Nosotros optamos por hacer primero la pista durante un 1 km y subir después por el GR-86 que nos lleva hasta la Piedra Andadera. Antes habremos pasado por el pastizal y mirador llamado Juego de Pelota o Frontón, desde donde tenemos unas preciosas vistas de los bosques que rodean este precioso entorno.
Una larga estancia en este punto culminante de la montaña para comprobar que, empujando desde cualquier punto, se balancea y se mueve -por falta de viento, no podemos certificar la leyenda de que se mueve cuando éste sopla con fuerza-. Tras inmortalizar los movimientos de la piedra con nuestros videos, desandamos un poco más de un kilometro y , a la llegada a un cruce de caminos perfectamente señalizado con balizas, cogemos la PR-SO 77. Nos vamos a la izquierda siguiendo la flecha que nos indica la dirección hacia la «Cueva del Tío Melitón». Bajamos con cuidado a curiosear el hogar que dio cobijo a este temerario y extraño personaje y a su mujer y, tras recorrer detenidamente su interior, trepamos un par de rocas para regresar a la senda principal. Desde aquí, las marcas amarillas y blancas de PRC nos marcan perfectamente el camino de bajada hasta el punto de partida de nuestra pequeña caminata.

Mapa y elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Refugio de la Cabeza

La Cabeza es un refugio libre y apto para el uso del fuego. Próximo a él, puede verse una fuente de agua potable.

Piedra Andadera

Apoyada sobre un saliente rocoso, casi en el punto más elevado de la Sierra de la Umbría (1505 m), a esta piedra basculante se la atribuye la capacidad de andar aunque, paradójicamente, lleve millones de años sin moverse de su sitio. Tiene más de 2 metros de altura y unos 4 metros de ancha, por lo que podría tener un volumen de unos 10 metros cúbicos. A pesar de que es muy difícil determinar su peso -algunas especulaciones hablan de unos 120.000 kilos-, misteriosamente y gracias a su particular equilibrio podemos moverla con un simple empujón. Así la describía Ángel Terrel y Cuevas en 1912 en su obra De Covaleda y para Covaleda: «En medio de «Los pajareros» y la «Majada de la Juana», en la mojonera de la raya de Salduero, hay una piedra grande, de más de 10.000 arrobas de peso, que se apoya sobre la cuerda sosteniendo un equilibrio inestable y que tiene la particularidad de que cuando se ejerce una presión por cualquiera de sus lados se mueve, por lo que a esta piedra se la ha dado el nombre de Piedra Andadera, peña que anda«.

Desde el resalte rocoso que la sostiene, se puede disfrutar de maravillosas vistas del Pinar Grande y de la zona de la presa de la Cuerda del Pozo.

Cueva del Tío Melitón.

Este recóndito lugar se encuentra en un maravilloso rincón natural al que acedemos descendiendo por una angosta vereda. Se sabe que, después de casarse, se convirtió en morada de una huraña y violenta pareja, el Tío Melitón y su esposa Francisca García «La Cabrejana», que vivió en esta caverna hace casi unos 200 años robando ganado, aterrorizando a las gentes de Covaleda y amenazando a todo el mundo que se les acercara; más aún, eran capaces de matar a quién se les opusiera, como nos corrobora la Voz de Urbión refiriéndose a la muerte del tío Lerín en un artículo publicado el 12 de mayo de 2013.

Avisos y recomendaciones

La ruta es bellísima y muy fácil, ya que apenas tiene un desnivel de 200 m, por lo que puede realizarse fácilmente con niños que estén acostumbrados a andar. Está muy bien señalizada con balizas y marcas de ruta GR y PRC y no ofrece ningún tipo de dudas en ninguna parte del recorrido. Para llegar al Refugio, no es necesario un vehículo todoterreno. Salvo algún bache suelto, el Camino de Morciguillo está en muy buen estado y se puede llegar con cualquier vehículo sin problemas.

Una opción con un poco más de dificultad es nuestra Ruta II, que hace un recorrido desde el Área Recreativa y Puente de Arenilla sobre el río Duero. Hace un recorrido un poco más largo y pasa por el Picacho del Tío Ambrosio.
Si queréis hacer la ruta desde el pueblo, os invitamos a descargaros nuestra Ruta III por el Chozo del Tío Félix , o nuestra Ruta IV, que pasa por la Calzada Romana y regresa por el Refugio de los Pescadores.

Ayuntamiento de Covaleda: http://www.covaleda.es/zona-pinares/senderismo-y-rutas

http://www.guiadesoria.es

http://www.caminosoria.com

Monasterio de la Sierra (Ruta VII): interior de la Ciudad Encantada, el Castillejo y Calderas de Matalhierro desde el pueblo.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 10,690 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h-3.30 horas
  • Desnivel: 349 m.
  • Altitud mínima: 1052 m
  • Altitud máxima: 1401 m

Reseña

El Castillejo (1390m), llamado también «La Ciudad Encantanda» por los caprichosos conglomerados silíceos del Cretácico que constituyen este conjunto rocoso, es un enclave singular, cada vez más conocido y visitado, que se encuentra en el paraje denominado «El Burrero», a los pies de las sierras de Trasomo y Neila, en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. Por otro lado, Por otro lado, las Calderas de Matalhierro son una serie de hoyas o marmitas que han sido esculpidas por las aguas del río Valladares. 

La ruta, un poco larga pero fácil de hacer para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico, está diseñada con un triple objetivo: visitar la ciudad encantada burgalesa, siempre espectacular pero bellamente adornada de brezos púrpuras y blancos en el mes de mayo; pasear por la dehesa de este silencioso pueblo, repleta de hermosos robledales y hayas, y adornada con preciosos canchales de piedra cubiertos de musgo que hacen del lugar un espacio único y singular; finálmente, asomarnos a la impresionante garganta de Matalhierro y contemplar su modesta pero bella cascada.

El camino, que transcurre por preciosas veredas flanqueadas por una riquísima flora, es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, solos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Guiados por Ramón, lugareño y gran amante de la naturaleza, salimos del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos forestales. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos por una amplia pista forestal que divide la dehesa. Nos salimos en el camino de Peñalrayo y, entre brezos, estepas, algunos helechos, gran cantidad de enormes robles albares a un lado y negrales al otro, llegamos al punto donde arranca la vereda que nos subirá por todo el interior de la Ciudad Encantada. Cada cual más hermosa, vamos recorriendo las inimaginables formaciones, una a una, y comprobando que todas encajan perfectamente con el bellísimo paisaje y colorido de los brezos. Parada especial en lo más alto para ver y tocar a las reinas de la ciudad: Peña Amarilla y El Castillejo, e intentar adivinar donde se ubicada el desaparecido pueblo de Butrón.
El lugar es único y de tal belleza que cuesta abandonarlo. Lo hacemos regresando al camino forestal para continuar nuestra ruta por la derecha de la pista forestal. Bajamos unos ochocientos metros y nos vamos en búsqueda de una angosta y escondida senda que nos da acceso a las calderas de Matalhierro. La encontramos a la parte derecha, unos pocos metros antes de llegar a un puente sobre al arroyo Valladares. La seguimos con cuidado, ya que, en algunos sitios, no es muy visible. Muy pronto encontramos la primera caldera. La cascada , que en otras épocas del año suele mostrarse silenciosa y con escasa agua, suelta un bello, inmenso y sonoro chorro de agua.
Cumplido nuestro segundo objetivo, iniciamos el regreso al pueblo por una angosta senda, bien marcada con múltiples hitos, que va junto a los acantilados. En el trayecto hemos podido ver dos originales e interesantes colmenares rústicos. Mientras seguimos avanzando, podemos contemplar preciosas vistas de la Ciudad Encantada y cruzar dos arroyos por dos puentes de piedra, únicos y muy representativos de la arquitectura popular de esta zona. Estamos ya desandando el camino inicial y de nuevo en el Camino de Cargaduelo, ahora en la otra dirección, que nos llevará hasta nuestro punto de partida.

Puntos de interés / Waypoints.

Dehesa de Monasterio.

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

El Castillejo / Ciudad Encantada.

A plena vista o en recónditos rincones, tanto en el alto de el Burrero como a lo largo de todo el recorrido de la ruta, podemos encontrar espectaculares relieves y formas más pequeñas de piedra tales como setas, mesas, arcos, oquedades etc…, que se han ido puliendo a lo largo de millones de años por la acción del agua, el hielo y el viento, y que impresionan por su espectacular originalidad y belleza.





Caldera de Matalhierro.

Las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas en las rocas por la acción del agua del río Valladares a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada.

Elementos rústicos:: colmenas,puentes.

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traídas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones.

Esta ruta VII es una variante a nuestra ruta VI para conocer el interior de la ciudad encantada de manera exhaustiva. Para ver los brezos en flor, debemos hacer la ruta en el mes de mayo.

La ruta es fácil y el desnivel no alcanza los 400 m. Debemos estar muy atentos al track, sobre todo en la zona de la caldera, ya que el sendero es un poco difuso y, a veces, difícil de seguir. Hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera si se hace la ruta en época de lluvias. El suelo es muy resbaladizo y uno puede caerse al fondo de la caldera. Por todos estos motivos, la hemos calificado de exigencia media.

Si disponemos de tiempo, merece la pena hacer una breve visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarse en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj, la fuente de piedra y algunas chimeneas cónicas.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_la_Sierra

Peña el Vaso: circular por Cueva Andrés desde Necrópolis de Cuyacabras.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: hitos sueltos. Alguna baliza.
  • Distancia: 8,53 Kms.
  • Dificultad: fácil con exigencia baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 2.30 -3 horas.
  • Desnivel: 400 m.
  • Altitud mínima: 1171 m
  • Altitud máxima: 1580 m

Reseña

La Necrópolis y el Poblado Medieval de Cuyacabras es considerada como uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura medieval de nuestro país. Por otro lado, Cueva Andrés ha sido recientemente declarado Bien de Interés Cultural (BIC) , por tratarse de uno de los eremitorios más representativos de nuestro país y del mundo. Finalmente, la Peña el Vaso es una especie de «ciudad encantada», con un montón de formaciones rocosas caprichosas entre las que destaca una que tiene forma de copa invertida que da nombre al lugar. Están situados a unos 25 kms de Salas de los Infantes y a 80 de Burgos, en la Mancomunidad Alta Sierra de Pinares, en el sureste de la provincia de Burgos.

La ruta puede abordarse desde diferentes puntos o poblaciones, pero hoy hemos elegido partir desde Cuyacabras con la finalidad principal de hacer un recorrido corto, cómodo, interesante y cargado de historia que nos permita conocer el conjunto arqueológico de Cueva Andrés y la excepcional necrópolis de Cuyacabras, así como ascender hasta el impresionante paraje conocido como la «Peña el Vaso». Además, el paisaje que se observa, su riquísima flora con extensos bosques de pino albar, roble albar, roble melojo etc…, y su abundante fauna salvaje: corzo, jabalí, ciervo…, es una oportunidad única para pasar un rato inolvidable observando la perfecta armonía con la que se mezclan arqueología y naturaleza a partes iguales en todo el recorrido.

Descripción del recorrido

Partimos del poblado medieval y de la necrópolis de Cuyacabras, un conjunto arqueológico único en España. En una de las primeras rocas del poblado puede verse excavado, en su parte alta, un pequeño agujero en el que se cree que tenía lugar el lavado de los cadáveres antes de su inhumación. En la necrópolis, llama la atención la gran variedad de tumbas antropomorfas – más de 183 están documentadas-, 16 nichos sobre las rocas y una pequeña iglesia de planta rectangular en el centro de este promontorio rocoso. Abandonamos la necrópolis por la parte sur y, continuando un bonito sendero, atajamos por una vereda sin señalizar y mal marcada que desemboca en el camino forestal que va hacia Cueva Andrés. Situado junto a un pequeño riachuelo y una reducida pradera, se trata de un eremitorio formado por una gran cavidad natural que ha sufrido un desprendimiento, una tumba, una alacena y un oratorio con un arco de herradura esculpido en relieve con una cruz tallada y una inscripción casi ilegible. Tras disfrutar de este hermoso lugar, subimos a la pista por una vereda bien marcada y , por el sendero soriano, nos dirigimos hacia el cruce de la Horca, desde donde arranca otra pista forestal que nos sube a la Peña el Vaso. La belleza de las múltiples formaciones rocosas del lugar y las excelentes vistas de la sierra bien merecen una larga estancia.
Abandonamos el lugar por la parte de atrás y, campo a a través y sin ninguna señalización, andamos unos 500 metros para encontrar un camino de arrastre de madera, perfectamente marcado por la acción de las máquinas, que nos baja hasta el río Torralba, primero, y hasta nuestro punto de partida, después, donde ponemos fin a un precioso paseo por algunas de las maravillas más exquisitas de la Península Ibérica.



Mapa y elevación

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Puntos de interés / Waypoints

Necrópolis y Poblado Medieval de Cuyacabras.

Eremitorio rupestre de Cueva Andrés.

Estamos seguramente ante uno de los eremitorios más bellos y más significativos de la península ibérica. Cuando llegas al lugar, pronto se comprende por qué los anacoretas eligieron este paraje para dedicarse a la contemplación y a la oración. Está lleno de paz y de sosiego y el silencio que lo envuelve es impresionante. El eremitorio está formado por una cueva que ha sufrido un desprendimiento, dos tumbas en la parte baja seguramente pertenecientes a monjes importantes del cenobio, una alacena y un oratorio con un arco de herradura esculpido en relieve, con una cruz tallada y una inscripción casi ilegible.

Peña el Vaso

Este lugar es un conjunto de formaciones de rocas areniscas talladas por la acción del agua, el hielo y el viento a lo largo de muchos milenios. Pueden contemplarse preciosas formaciones pétreas y sugerentes relieves emulando formas que dan pie a todo tipo de especulaciones. También, se puede disfrutar de preciosas vistas de la Campiña y de Quintanar, pasear entre las rocas y contemplar hermosas escenas provocadas por los rayos de luz que cruzan las oquedades de las rocas, recordándonos que estamos en un paraje de ensueño, cargado de belleza y de misterio. Su roca más significativa, El Vaso, es un verdadero icono del pueblo de Quintanar de la Sierra.

Catalogada como única y excepcional en España, . Puede datarse entre los siglos IX y XIII. En nuestro recorrido, primero encontramos el poblado. Localizado cerca de la iglesia y del cementerio como era habitual en la edad medieval, en él todavía pueden verse restos de estructuras y encajes cavados en las rocas para apoyar los muros y los puntales que sujetaban las casas. Se cree que había unas 10 casas, todas ellas con habitaciones y corrales a su alrededor. En una de las primeras rocas del poblado puede verse excavado, en su parte alta, un pequeño agujero en el que se cree que tenía lugar el lavado de los cadáveres antes de su inhumación.

En la necrópolis, con cronología entre los siglos IX y XI, llama la atención la gran variedad de tumbas – más de 183 están documentadas-. Las hay de tres tipos: con forma de bañera, antropomorfas y nichos cavados en las rocas. En el centro de este promontorio rocoso hay una pequeña iglesia de planta rectangular. De las oquedades que hay en el suelo, podemos deducir que en su diseño original tenía una cubierta de losas.

Avisos y recomendaciones.

Aunque la ruta es sencilla, en los primeros 500 metros de regreso desde la Peña el Vaso, hay que estar muy atentos al track para encontrar el camino de arrastre que baja hasta el río Torralba, ya que el sendero está totalmente ocupado por matorrales que dificultan nuestro andar.

Si se quiere hacer una ruta más completa, visitando también los conjuntos arqueológicos de La Cerca y Revenga, recomendamos hacer nuestra Ruta II desde Revenga.

Más información en los siguientes enlaces:

Ayuntamiento de Quintanar de la Sierra: http://www.quintanardelasierra.es/

https://es.wikipedia.org/wiki/Yacimiento_arqueol%C3%B3gico_de_Cuyacabras

https://www.diariodeburgos.es/noticia/ZD4C44664-CAC2-CA5A-7AA32A9997813C92/El-eremitorio-mozarabe-de-Quintanar-declarado-BIC?fbclid=IwAR1JjyJrbl-pw8qVZG7hEplVAX6UmvgYoRUub0NaoQbyiznH9m-PXO8zdyQ

Sendero de las necrópolis (Ruta II): Revenga, La Cerca, Peña el Vaso, Cueva Andrés y Cuyacabras.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: balizada.
  • Distancia: 18,20 Kms.
  • Dificultad: Moderada con exigencia media por su largo recorrido.
  • Duración aproximada de la ruta: 5h-5.30 horas.
  • Desnivel: 576 m.
  • Altitud mínima: 1096 m
  • Altitud máxima: 1599 m

Reseña

El Sendero de las Necrópolis, que comprende algunos de los poblados, necrópolis y eremitorios altomedievales más importantes de nuestro país y del mundo, atraviesa el comunero de Revenga y las localidades de Quintanar de la Sierra, Canicosa de la Sierra y Regumiel de la Sierra. Por otro lado, la Peña el Vaso es una especie de «ciudad encantada», con un montón de formaciones rocosas caprichosas entre las que destaca una que tiene forma de copa invertida que da nombre al lugar. Están situados a unos 25 kms de Salas de los Infantes y a 80 de Burgos, en la Mancomunidad Alta Sierra de Pinares, en el sureste de la provincia de Burgos.

La ruta puede abordarse desde diferentes puntos o poblaciones, pero hoy hemos elegido Revenga con la finalidad principal de hacer un recorrido cómodo, interesante y cargado de historia que nos permita conocer los conjuntos arqueológicos de Revenga y La Cerca, el eremitorio de Cueva Andrés y la excepcional necrópolis de Cuyacabras, y ascender hasta el impresionante paraje conocido como la «Peña el Vaso». Además, el paisaje que se observa, su riquísima flora con extensos bosques de pino albar, roble albar, roble melojo etc…, y su abundante fauna salvaje: corzo, jabalí, ciervo…, es una oportunidad única para agotar la batería de nuestra cámara y retratar la perfecta armonía con la que se mezclan arqueología y naturaleza a partes iguales en todo el recorrido. Y como guinda, un pequeño paseo por la hermosísima vereda que acompaña al río Torralba hasta dejarnos en el camino forestal que nos devuelve a Revenga.

Descripción del recorrido

Partimos de la Ermita y albergue de Revenga , donde es interesante contemplar un rollo de justicia en la parte frontal y la Casa de la Madera al otro lado del camino forestal. Continuando por la parte derecha del parque infantil, pronto encontramos, en un montículo rocoso, la Necrópolis de Revenga. Tras una larga e interesante visita, salimos al camino forestal y, unos pocos metros más adelante, nos desviamos a la derecha para ascender hasta el Conjunto Arqueológico de La Cerca, que encontraremos a la izquierda del sendero en apenas un kilómetro de distancia. Por un acceso en el vallado de madera nos adentramos en el cenobio y recorremos sus múltiples escenarios. Aunque se puede continuar la ruta desde este alto, nosotros optamos por volver al sendero que nos trajo hasta aquí y desandar 200 metros para continuar por otra preciosa y bellísima senda que tomamos a la izquierda. Al llegar al vallado, seguimos subiendo por la senda que sale a la izquierda , la cual desemboca en un impresionante balcón natural, con unas vistas preciosas hacia un mar de pinos, desde donde continuamos hasta el alto del Calaverón. Estamos próximos a un cruce de caminos forestales denominado La Horca, donde confluyen los caminos que vienen de Regumiel y Quintanar. Al llegar aquí y dado que no hay ningún sendero bien marcado y limpio que nos lleve hasta la Peña El Vaso, iniciamos la subida por el camino forestal durante dos kilómetros hasta llegar a un pequeño parking desde donde parte, en la parte izquierda, una bellísima vereda que nos sube hasta la ciudad encantada de Quintanar. Antes de coronar, una doble y breve parada en el Mirador de El Almirón y en Peña Piquillo, risco original desde el que ya divisamos la Peña el Vaso.

El camino de vuelta hasta el cruce de La Horca lo hacemos por la misma pista. Llegados al cruce, tomamos ahora el camino forestal de la derecha, conocido como Sendero Soriano, antigua cañada de la Mesta, para descender hasta un indicador de madera que nos señala la ubicación de Cueva Andrés. Bajamos por una vereda bastante empinada y, a unos 400 metros, encontramos, junto a un pequeño riachuelo y una reducida pradera, el eremitorio. Subimos de nuevo a la pista por la misma vereda y avanzamos en dirección norte hasta un cruce. Tomamos el camino de la izquierda para encontrar, muy pronto, el poblado medieval y, 100 metros más adelante, la necrópolis de Cuyacabras. Abandonamos la necrópolis por la parte sur y, continuando un bonito sendero bien señalizado, llegamos a un camino forestal que, si lo cogiéramos a la izquierda, nos llevaría directamente a Revenga. Aunque esta es la ruta más habitual para volver al punto de partida, aprovechando que es verano y que puede cruzarse el río Torralba fácilmente, optamos por la senda que va por la parte izquierda de la pista y que enlaza con una preciosa vereda que , avanzando junto al margen izquierdo del río, nos devuelve a la carretera un kilómetro antes de la llegada. Estamos próximos a Revenga y a punto de finalizar un largo paseo por algunas de las maravillas más exquisitas de la Península Ibérica.

Mapa y elevación

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Puntos de interés / Waypoints

Conjunto arqueológico de Revenga

Junto a la ermita del siglo XVIII y el albergue de este comunero, que comparten, desde el siglo XVI, las localidades de Quintanar de la Sierra, Canicosa de la Sierra y Regumiel de la Sierra, es interesante contemplar un rollo de justicia en la parte frontal, la Casa de la Madera al otro lado del camino forestal y, en la parte trasesa de un parque infantil, la Necrópolis de Revenga sobre un montículo rocoso. Nos espera una interesante visita al conjunto arqueológico con 132 tumbas antropomorfas excavadas en las rocas, los restos de una iglesia de planta rectangular y ábside rupestre, una oquedad perfectamente conservada, que bien podría haber sido utilizada como baptisterio para bautizar por inmersión o para el lavado ritual de los cadáveres antes de ser amortajados; finalmente, 4 icnitas o huellas de dinosaurios.

Conjunto arqueológico de «La Cerca».

Este cenobio fue un eremitorio medieval. Está formado principalmente por una enorme cueva que tiene en su parte de adelante varios mechinales que nos indican que seguramente la cueva fue alargada para ser habitada por los monjes. En el exterior y en su parte derecha, aparece tallado un cubículo con varias cazoletas en el techo que representan motivos astrales simulando las constelaciones, una cruz y varias figuras grabadas en las rocas, y , en el suelo, una tumba antropomorfa que se cree fue la tumba del prior de la comunidad. El monasterio está repleto de grietas y numerosas cuevas en las rocas, todas ellas utilizadas por los eremitas como viviendas, lugares de culto o tumbas. Delante de la cueva principal y junto a un gran roble, es interesante visitar los restos de la iglesia rupestre, en los que fácilmente podemos identificar el altar con sus escaleras de acceso y otra gran cruz con un arco en su parte inferior. En los alrededores de la iglesia, pueden verse varias tumbas antropomorfas escondidas entre la vegetación. Desde lo más alto del monasterio rupestre, hay una bonita vista de la cumbre de la Campiña de Neila.

Cueva Andrés

Estamos seguramente ante uno de los eremitorios más bellos y más representativos de la península ibérica. Cuando llegas al lugar, pronto se comprende por qué los anacoretas eligieron este paraje para dedicarse a la contemplación y a la oración. Está lleno de paz y de sosiego y el silencio que lo envuelve es impresionante. El eremitorio está formado por una cueva que ha sufrido un desprendimiento, dos tumbas en la parte baja seguramente pertenecientes a monjes importantes del cenobio, una alacena y un oratorio con un arco de herradura esculpido en relieve, con una cruz tallada y una inscripción casi ilegible.

Peña el Vaso

Este lugar es un conjunto de formaciones de rocas areniscas talladas por la acción del agua, el hielo y el viento a lo largo de muchos milenios. Pueden contemplarse preciosas formaciones pétreas y sugerentes relieves emulando formas que dan pie a todo tipo de especulaciones. También, se puede pasear entre las rocas y contemplar hermosas escenas provocadas por los rayos de luz que cruzan las oquedades de las rocas, recordándonos que estamos en un paraje de ensueño, cargado de belleza y de misterio. Su roca más significativa, El Vaso, es un verdadero icono del pueblo de Quintanar.

Necrópolis y Poblado Medieval de Cuyacabras.

Catalogada como única y excepcional en España, es considerada como uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura medieval de nuestro pais. Puede datarse entre los siglos IX y XIII. En nuestro recorrido, primero encontramos el poblado. Localizado cerca de la iglesia y del cementerio como era habitual en la edad medieval, en él todavía pueden verse restos de estructuras y encajes cavados en las rocas para apoyar los muros y los puntales que sujetaban las casas. Se cree que había unas 10 casas, todas ellas con habitaciones y corrales a su alrededor. En una de las primeras rocas del poblado puede verse excavado, en su parte alta, un pequeño agujero en el que se cree que tenía lugar el lavado de los cadáveres antes de su inhumación.

En la necrópolis, con cronología entre los siglos IX y XI, llama la atención la gran variedad de tumbas – más de 183 están documentadas-. Las hay de cuatro tipos: con forma de bañera, antropomorfas, sarcófagos y nichos laterales cavados en las rocas. También está documentada la existencia de tumbas de lajas en las proximidades de la plataforma rocosa. En el centro de este promontorio rocoso hay una pequeña iglesia de planta rectangular. De las oquedades que hay en el suelo, podemos deducir que en su diseño original tenía una cubierta de losas.

Avisos y recomendaciones

Aunque proponemos hacer el último tramo bordeando el margen izquierdo del río Torralba para recorrer un emocionante sendero entre helechales y matorros, si realizamos esta ruta en invierno o en época de muchas lluvias o deshielo, los últimos 3 kilómetros hemos de hacerlos por el camino forestal, ya que el final del recorrido exige cruzar el río Torralba, y puede resultar dificultoso.

Más información en los siguientes enlaces:

http://www.necropolisaltoarlanza.es/

Ayuntamiento de Quintanar de la Sierra: http://www.quintanardelasierra.es/

https://es.wikipedia.org/wiki/Yacimiento_arqueol%C3%B3gico_de_Cuyacabras

Monasterio de la Sierra (Ruta XII): Dehesa, Lagunas y Pico Haedillo.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: regular (sólo está marcada con hitos, a veces no muy visibles o claros)
  • Distancia: 19,270 Kms.
  • Dificultad: moderada por su larga distancia, con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 5h30- 6 horas
  • Desnivel: 800 m.
  • Altitud mínima: 1160 m
  • Altitud máxima: 1890 m

Reseña

La Laguna de Haedillo (1745m), o Aedillo para algunos lugareños, junto con otras tres lagunas más pequeñas que podemos ver en invierno a su alrededor, pertenece al grupo de las once lagunas glaciares de la Sierra de Neila, siendo ésta la más occidental.

Por otro lado, el Alto de Haedillo (1890m), formado por un conjunto de resaltes rocosos de cuarcita, es la cima que preside el entorno de las lagunas de Haedillo. Señalado con un vértice geodésico, es la cumbre más escondida y desconocida de toda la Sierra de Neila. Desde su cima, hay una excelente vista de la Sierra de la Demanda y del Valle de Valdelaguna. Pueden verse importantes cumbres tales como los picos San Lorenzo y San Millán y, si las condiciones atmosféricas lo permiten, también puede otearse el Sistema Central a lo lejos. El alto y las lagunas se localizan en el Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, zona de especial protección para la flora y la fauna, en el término municipal de Tolbaños de Arriba, en la provincia de Burgos.

Fantástica ruta para disfrutar de la belleza y grandiosidad de un precioso paisaje por el entorno de Monasterio de la Sierra, Ledanías y la Sierra de Neila. Exige un buen esfuerzo, fácilmente compensado por la contemplación de este escarpado circo rocoso y de la laguna desde lo alto. No tiene dificultades especiales, pero es muy larga, por lo que no es recomendable para aquellas personas que no estén aconstumbradas a andar largos recorridos. Aunque transcurre por caminos forestales en muchos de sus tramos, también recorre preciosas veredas entre pinos y hayas en un espacio natural en el que dominan la paz y un impresionante silencio.

Descripción del recorrido

Guiados por el Sr. Miguel, gran conocedor de todos los parajes de Monasterio, salimos del centro y, por un atajo situado en la parte de arriba del pueblo, continuamos hasta una bifurcación de caminos forestales. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos, durante unos 4.5 kms aproximádamente, por una amplia pista forestal que divide la dehesa, rde epleta brezos, estepas, algunos helechos, gran cantidad de robles albares y negrales, y bastantes pinos en lo más alto. A mitad camino , la tenada de Cargaduelo en ruinas nos recuerda que Monasterio siempre fue un pueblo de cría y paso de ganado.
Llegados a una nueva bifurcación del camino forestal, nos vamos por el de la izquierda y, un kilómetro más adelante, nos adentramos en una trocha que nos llevará hasta el otro lado del camino. Desde aquí, seguimos por otro atajo de un kilómetro que nos subirá, por una vereda marcada con hitos y entre espesos bosques de pinos y hayas, hasta una nueva pista situada en el Cerro de la Serratilla. Nos vamos hacia la derecha y por un buen camino rodado primero y, por diferentes caminillos escondidos entre bonitas formaciones rocosas después, habremos llegado al vértice geodésico de Haedillo (km 8.7). Todavía nos queda 1 km para avistar las lagunas, ubicadas en la parte baja del circo rocoso de origen glaciar.
Tiempo para reponer energías. Tras disfrutar del silencio y la belleza del lugar durante mas de media hora, iniciamos el regreso al pueblo por el mismo camino que nos había traído hasta aquí, exceptuando el incidente que mencionamos en nuestro apartado de avisos y recomendaciones.
En la vuelta por la pista forestal, merece la pena perderse en la contemplación lejana de Peña Águila, la Ciudad Encantada en el Buitrón y la Peña de Carazo al fondo.
Llegados al pueblo, sólo nos queda una visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarnos en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, el potro de herrar y la fragua, la Torre del Reloj, y algunas chimeneas cónicas.

Mapa y elevación

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Puntos de interés / Waypoints

Dehesa de Monasterio

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

Laguna de Haedillo

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

La ruta no llega hasta el punto más alto de la cumbre de Haedillo, sólo hasta las formaciones rocosas desde las que se divisa la laguna. Está señalizada con hitos, o señuelos para los lugareños, por lo que en invierno hay que estar muy atentos al track porque los montones de piedras quedan ocultos entre la nieve y es fácil desviarse del de la ruta.
En el camino de vuelta, fuimos despistados por un hito mal colocado -avisamos de ello en un waypoint del track-, que nos hizo atajar por un lugar intransitable durante unos 500 metros, por lo que es muy recomendable hacer la vuelta exactamente por el mismo camino de la ida. El hito correcto está unos metros más hacia a la derecha del falso señuelo.
Es muy posible que la paz que reina en estos parajes se vea interrumpida por la presencia de algún corzo, ciervo y , tal vez, algún jabalí.

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_la_Sierra

Monasterio de la Sierra (Ruta X): Dehesa, El Castillejo/Ciudad Encantada, Calderas de Matalhierro, Pico San Vicente.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 15,520 Kms.
  • Dificultad: moderada con exigencia media.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h30- 4 horas
  • Desnivel: 597 m.
  • Altitud mínima: 1172 m
  • Altitud máxima: 1458

Reseña

El Castillejo (1390m), llamado también «La Ciudad Encantada» por los caprichosos conglomerados silíceos del Cretácico que constituyen este conjunto rocoso, es un enclave singular, cada vez más conocido y visitado, que se encuentra a los pies de las sierras de Trasomo y Neila, en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. A plena vista o escondidas en recónditos rincones, tanto en el alto de El Burrero como a lo largo de todo el recorrido de la ruta, podemos encontrar espectaculares relieves y formas más pequeñas de piedra tales como setas, mesas, arcos etc…, que se han ido puliendo a lo largo de millones de años por la acción del agua, el hielo y el viento, y que impresionan por su espectacular originalidad y belleza.

Por otro lado, las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas en las rocas por la acción del agua del río Valladares a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada.

Finálmente, el Pico o Cabeza San Vicente es una modesta cumbre (1359m), situada en el mismo término municipal, que nos ofrece unas impresionantes vistas de la zona. Desde lo más alto, podemos contemplar numerosas localidades serranas, diferentes cumbres: Urbión, Campiña, Mencilla, San Millán, Peña Carazo, Pico Navas etc..,, y la nueva presa de Castrovido. Adornando la cima, podemos ver un vértice geodésico y la peana de una gran cruz de madera que, tras caer al suelo, ha sido retirada.

La ruta, un poco larga pero fácil para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico, está diseñada con una cuádruple finalidad: pasear por la dehesa de este silencioso pueblo, repleta de hermosos robledales y hayas, y adornada con preciosos canchales de piedra cubiertos de musgo que hacen del lugar un espacio único y singular; visitar el Castillejo (1390 m) o Ciudad Encantada y ver de cerca las impresionantes formaciones rocosas, rodeadas en primavera de bellísimos brezos en flor con sus colores púrpuras y blancos; asomarnos a la garganta de Matalhierro y contemplar su modesta, pero bella cascada; ascender al pico San Vicente y disfrutar de la bella panorámica que desde allí se ofrece.

El camino, que transcurre en sus inicios por la pista forestal de Cargaduelo, y, posteriormente, por preciosas veredas flanqueadas por brezos, estepas y esquenos, es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, solos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos por una amplia pista forestal que divide la dehesa durante unos 4,5 kms aproximadamente; avanzamos entre brezos, estepas, algunos helechos, gran cantidad de enormes robles albares centenarios, y bastantes pinos en lo más alto. Hemos dejado la tenada de Cargaduelo en ruinas a mitad de camino. Casi en la cima, nos paramos a contemplar las preciosas vistas del Castillejo que pueden verse desde la pista forestal. Coronamos y nos vamos a la derecha para ver de cerca y tocar el Castillejo, Peña Amarilla y contemplar múltiples e inimaginables formaciones rocosas en el entorno. El lugar es único y de tal belleza que cuesta abandonarlo.
Lo hacemos regresando al camino forestal. Bajamos unos metros y nos vamos en búsqueda de una angosta y escondida senda que nos da acceso a las calderas de Matalhierro. La encontramos a la parte derecha, unos metros antes de llegar a un puente sobre al arroyo Valladares. La seguimos con cuidado, ya que en algunos sitios no es muy visible. Muy pronto topamos con la caldera. Nos acercamos con cuidado para ver su enorme garganta. La cascada , que en otras épocas del año suele mostrarse silenciosa y con escasa agua, hoy suelta un bello, inmenso y sonoro chorro.
Cumplido nuestro primer objetivo, vamos a por el segundo: subir al Pico San Vicente. Para ello, regresamos en dirección al pueblo por una angosta senda, bien marcada con múltiples hitos, que enlaza con el camino de Peñalrayo; mientras, seguimos contemplando preciosas vistas de la Ciudad Encantada a nuestra derecha. Un poco más adelante, nos desviamos unos 200 metros para bajar a ver un precioso colmenar rústico que queda escondido a la izquierda del camino. Regresamos a la senda principal y continuamos la ruta por un amplio sendero que cruza dos hermosos puentes de losas de piedra. Por este mismo camino y poco antes de llegar a un arroyo, normalmente seco, nos desviamos a la izquierda, bajamos campo a través por el Burrero, cruzamos el Arroyo Valladares y, por el camino de la izquierda, iniciamos el ascenso al Pico San Vicente.
Aunque la ruta se puede seguir por el camino forestal, denominado, «Camino de Monasterio a Palacios», seguimos de frente y atajamos por una preciosa vereda que nos acerca al paraje de Fuente Umbría, donde hay un enorme roble singular, y nos sube hasta Peñalosa. Seguimos ascendiendo un poco más y , unos metros más adelante, dejamos el camino forestal y nos vamos a la derecha. Siguiendo una senda bien marcada, entre matorrales de roble y preciosas formaciones rocosas, llegamos a la cima del Cabeza San Vicente. Desde su vértice geodésico y las rocas que lo rodean, nos perdemos en la contemplación de una bellísima panorámica de varias cimas: Mencilla, San Millán, Humarrero, Peña Carazo etc., y de varios pueblos de la Sierra., con una preciosa estampa de Monasterio abajo en las faldas del pico.
Cumplido nuestro objetivo de coronar la cima, desandamos camino y nada más abandonar la cumbre nos vamos por una vereda, bien señalizada con un hito, que parte a la izquierda. La senda es angosta, pero hermosa para disfrutar de viejos robles y múltiples plantas de brezo que adornan la bajada hasta el otro puente que cruza el arroyo Valladares. En el camino, habremos dejado una vieja tenada en ruinas y un precioso árbol muerto de enormes dimensiones.
Ya en el camino forestal, una breve ojeada a las piedras de moler, traídas desde el molino y abandonadas en la parte izquierda del camino junto al río, y subida al pueblo por una empinada cuesta que, a través de la Calle Miguel de Cervantes, nos lleva a nuestro punto de partida.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa de Monasterio

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

El Castillejo

Calderas de Matalhierro.

Dehesa de Monasterio

Mirador de Peñalosa

Cabeza / Pico San Vicente

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano)

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Esta ruta VIII es un combinado de nuestras rutas II y VI con el objeto de hacer la cima y la ciudad encantada en un solo recorrido (ver Ruta II) y ( Ruta VI) de este mismo usuario, y hacer con ambas una ruta muy completa y atractiva.

Si se hace la ruta en época de lluvias, hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera. El suelo es muy resbaladizo y uno puede caerse al fondo de la caldera. Otra dificultad en épocas de muchas lluvias y de deshielo es que hay que cruzar el río, Este puede llevar bastante agua, por lo que recomendamos no hacerla en pleno invierno o hacer una alternativa sin tener que cruzar el río Valladares (haciendo la ruta VI primero y luego la II por separado haríamos prácticamente el mismo itinerario).

Si disponemos de tiempo, merece la pena hacer una breve visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarse en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj, la fuente de piedra y algunas chimeneas cónicas.

Más información en el sigiente enlace:

Ayuntamiento de Monasterio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes

Monasterio de la Sierra (Ruta VI): Dehesa, El Castillejo/Ciudad Encantada y Calderas de Matalhierro.

  • Tipo de ruta: circular.
  • Distancia: 12,11 Kms.
  • Dificultad: moderada con dificultad baja.
  • Duración aproximada de la ruta: 3h-3.30 horas
  • Desnivel: 349 m.
  • Altitud mínima: 1176 m
  • Altitud máxima: 1464 m

Reseña

El Castillejo (1390m), llamado también «La Ciudad Encantanda» por los caprichosos conglomerados silíceos del Cretácico que constituyen este conjunto rocoso, es un enclave singular, cada vez más conocido y visitado, que se encuentra en el paraje denominado «El Burrero», a los pies de las sierras de Trasomo y Neila, en el término municipal de Monasterio de la Sierra, a 12 kms de Salas de los Infantes y a 68 de Burgos. A plena vista o escondidas en recónditos rincones, tanto en el alto de el Burrero como a lo largo de todo el recorrido de la ruta, podemos encontrar espectaculares relieves y formas más pequeñas de piedra tales como setas, mesas, arcos etc, que se han ido puliendo a lo largo de millones de años por la acción del agua, el hielo y el viento, y que impresionan por su espectacular originalidad y belleza. Por otro lado, las Calderas de Matalhierro son unas concavidades cilíndricas de gran profundidad que han sido labradas en las rocas por la acción del agua del río Valladares a lo largo de millones de años. Durante la mayor parte del año, puede contemplarse en ellas una modesta pero preciosa cascada.

La ruta, un poco larga pero fácil de hacer para cualquier persona que esté acostumbrada a hacer ejercicio físico, está diseñada con un triple objetivo: visitar la ciudad encantada burgalesa; pasear por la dehesa de este silencioso pueblo, repleta de hermosos robledales y hayas, y adornada con preciosos canchales de piedra cubiertos de musgo que hacen del lugar un espacio único y singular; finálmente, asomarnos a la impresionante garganta de Matalhierro y contemplar su modesta pero bella cascada.

El camino, que transcurre en sus inicios por la pista forestal de Cargaduelo, y, posteriormente, por preciosas veredas flanqueadas por brezos y estepas, es un entorno ideal para aquellos que quieran perderse, sólos o en familia, en la serenidad y el silencio de la naturaleza y desconectar de toda su actividad diaria.

Descripción del recorrido

Salimos del centro del pueblo y continuamos por la Calle Mayor hasta una bifurcación de caminos. Nos vamos a la izquierda por el denominado «Camino de Cargaduelo» y ascendemos por un amplio camino forestal, que divide la dehesa, entre brezos, estepas, algunos helechos, gran cantidad de enormes robles albares centenarios, y bastantes pinos en lo más alto, durante unos 4,5 kms. aproximadamente. Hemos dejado la tenada de Cargaduelo en ruinas a mitad de camino. Casi en la cima, nos paramos a contemplar las preciosas vistas del Castillejo que pueden verse desde la pista forestal. Avanzamos unos metros y nos vamos a la derecha para ver de cerca y tocar el Castillejo, Peña Amarilla y contemplar múltiples e inimaginables formaciones rocosas en el entorno. El lugar es único y de tal belleza que cuesta abandonarlo.
Lo hacemos regresando al camino forestal para continuar nuestra ruta por la derecha. Bajamos unos metros y nos vamos en búsqueda de una angosta y escondida senda que nos da acceso a las calderas de Matalhierro. La encontramos a la parte derecha, unos metros antes de llegar a un puente sobre al arroyo Valladares. La seguimos con cuidado ya que en algunos sitios no es muy visible y muy pronto encontramos la caldera. Nos acercamos con cuidado para ver su enorme garganta. La cascada , que en otras épocas del año suele soltar un bello, inmenso y sonoro chorro de agua, se nos muestra silenciosa y con escasa agua.
Cumplido nuestro objetivo, regresamos al pueblo por una angosta senda, bien marcada con múltiples hitos, que enlaza con el camino de Peñalrayo, mientras seguimos contemplando preciosas vistas de la Ciudad Encantada. Un poco más adelante, nos desviamos unos 200 metros para bajar a ver un precioso colmenar rústico que queda escondido a la izquierda del camino. Regresamos a la senda principal y continuamos la ruta por un amplio sendero que, tras cruzar dos hermosos puentes de losas de piedra, nos sube hasta enlazar de nuevo con el Camino de Cargaduelo que nos llevará, ahora en la otra dirección, hasta nuestro punto de partida.

Puntos de interés / Waypoints

Dehesa de Monasterio

Destaca esta tierra acotada y arbolada por tener una de las masas más extensas de roble albar (quercus petraea) del país, así como por el perfecto estado de conservación de una gran cantidad de estos bellos ejemplares únicos. Todo ello se debe fundamentalmente a que se trata de una especie que se adapta perfectamente al suelo y a las duras condiciones climatológicas que sufren estos montes. Lucen a su lado preciosas estampas de rocas musgosas, desprendidas de las cumbres próximas por la acción de los glaciares y traídas hasta aquí por los torrentes que azotan la zona.

El Castillejo / Ciudad Encantada

Caldera de Matalhierro

Elementos rústicos de piedra: colmena,puente

Monasterio de la Sierra (núcleo urbano).

Se trata de un pequeño pueblo de montaña que siempre fue lugar de paso de rutas ganaderas como las cañadas. Yace apartado en la ladera sur de la Sierra de Neila y está rodeado de espesos y preciosos bosques de roble albar, lo que le convierte en un lugar de una gran paz y un impresionante silencio. Esto, lejos de ser un óbice, le ha dado un enorme atractivo, siendo en estos momentos un enclave idóneo para el descanso y para estar en permanente contacto con la naturaleza.

El pueblo tiene numerosos monumentos, destacando el Monasterio de Alveinte (1440), que da nombre al pueblo. Apartado unos 3 kms, sólo conserva la iglesia y en un estado bastante ruinoso. Tiene también una hermosa iglesia: San Pedro Apóspol, una ermita: San Cosme y San Damián, unas tumbas antropomórficas traidas desde el antiguo pueblo medieval de Gozmediano o Aguamediano, y múltiples elementos que son un buen testimonio de la arquitectura que se ha desarrollado en la zona a lo largo de los años: una fuente de piedra maciza, un lavadero, un potro para herrar, una fragua, un abrevadero, chimeneas cónicas, la Torre del reloj, izada por los habitantes del pueblo, y un molino reconstruido.

Avisos y recomendaciones

Esta ruta VI puede combinarse con la subida al Pico San Vicente (ver Ruta VIII), convirtiéndose en una ruta muy completa y atractiva.

Hay que tener mucho cuidado al acercarse a la caldera si se hace la ruta en época de lluvias. El suelo es muy resbaladizo y uno puede caerse al fondo de la caldera.

Si disponemos de tiempo, merece la pena hacer una breve visita a la iglesia parroquial, a las tumbas antropomorfas que reposan junto al templo, refrescarse en la fuente que nos recibe en su atrio y echar un vistazo a algunos elementos arquitectónicos del pueblo tales como el lavadero, el abrevadero, la fragua, el potro de herrar, la Torre del Reloj, la fuente de piedra y algunas chimeneas cónicas.

Más información en el siguiente enlace:

Ayuntamiento de Monastgerio de la Sierra: http://www.monasteriodelasierra.es/lugares-interes