Pico Gilbo: el Cervino leonés (1.679 m).

  • Tipo de ruta: circular.
  • Señalización: regular con marcas sueltas y varios hitos.
  • Distancia: 8,04 km.
  • Dificultad: Moderada con exigencia media-alta. Con nieve y hielo: difícil.
  • Duración aproximada de la ruta: 3:30-4 horas.
  • Desnivel: 598 m.
  • Altitud mínima: 1.110 m
  • Altitud máxima: 1.679 m

Reseña

Ubicado a orillas del embalse de Riaño, a unos 97 km de León, en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre -antiguo Parque de Picos de Europa- y dentro de la Cordillera Cantábrica, el Pico Gilbo es conocido como el Cervino leonés. Es una cumbre pequeña, pero las maravillosas vistas desde todas sus caras y desde la cima, así como el espectacular contraste del paisaje entre una cara norte muy escarpada y unos pies cubiertos por densos y hermosos bosques hacen que esta ruta sea considerada como indispensable por quienes la visitamos con frecuencia, y única por los esporádicos visitantes que buscan vistas impresionantes, escabrosas paredes verticales o bosques maravillosos. Si a esto le añadimos la existencia de una flora típica y muy variada en la que destacan los pastizales y hermosos arbolados de avellanos, hayas y robles albares, brezales, piornales, escobas y aulagares…., y de una fauna rica en especies mamíferas propias de la alta montaña: rebeco, lobo, jabalí y, en menor medida, oso pardo y urogallos… y en rapaces como el buitre leonado, el alimoche, el águila real y el águila culebrera, estamos ante una de las ascensiones más bonitas, llamativas y características de Castilla y León.

Aunque no es muy larga, es deslumbrante y emocionante. Respetamos la opinión de quienes hablan de «catástrofe de Riaño», ya que no conocimos el valle que quedó oculto en el embalse y que muchos ecologistas calificaron como uno de los más bonitos de España, pero en lo que ha quedado no hay ni un sólo rincón, ni un solo tramo que no sea precioso. En el aparcamiento, la panorámica del embalse con la montaña palentina y el emblemático Espigüete al fondo es un buen aperitivo de lo que nos espera arriba. La subida entre avellanos, hayas y robles albares, llenos de colorido, un regalo divino para la vista. El ascenso por la Pedrera y la parte final, un reto apasionante y escalofriante que requiere avanzar pegados a la pared, hacer algunas trepadas y sujetar bien las piernas para no resbalar en los cantos rodados o en las pulidas piedras calizas. En el cordal cimero y en la cúspide, asombro y deleite de estar contemplando un magnífico y singular panorama.

Conviene aclarar que no es necesario subir hasta el Gilbo para disfrutar de uno de los sitios más bonitos de la montaña leonesa. Es frecuente ver grupos y familias con niños disfrutando la agradable y legendaria experiencia de hacer un recorrido de ida y vuelta hasta el Mirador de las Biescas pasando por la Cueva de la Vieja del Monte. Otra opción es hacer el mismo itinerario de este «track», pero sin hacer el camino de ida y vuelta a la cumbre. Tomes la opción que tomes, si buscas montaña de la buena, no muy dura, en un paisaje privilegiado, o si quieres descansar unos días en plena naturaleza y en una zona primorosa, esta es tu ruta. ¡Te sorprenderá gratamente! ¡En primavera, alucinarás en colores; en otoño, vivirás ese sueño de colores hecho realidad, porque aquí no manda el track, manda la vista¡.

Descripción del recorrido

Para llegar al punto de partida de la ruta, hemos de ir al pueblo de Riaño. Cruzamos el viaducto que hay sobre el embalse y aparcamos en el parking que encontramos al otro lado del puente. El recorrido se inicia en el mismo parking. Salimos andando junto al embalse y nos vamos por el Pinar Encantado y el Camino de las Biescas. Cruzamos el arroyo Vallarque y, unos 100 metros más adelante, en la bifurcación de caminos, nos vamos hacia la izquierda. En el ligero ascenso, vemos un denso bosque de hayas (Fagus sylvatica) y de robles albares (Quercus Petraea). Seguimos la senda, siempre próximos al arroyo, y llegamos a un pequeño collado. Se puede ir recto por la derecha o hacer la zeta sin cruzar la valla que divide Riaño y Horcadas para continuar nuestro ascenso por una vereda bien marcada por el continuo uso de los numerosos senderistas que recorren cada día este maravilloso paraje. Al llegar a un cruce de senderos, hacemos una breve parada en el pequeño Collado la Pedrera para recuperar fuerzas e iniciar el ascenso final. A nuestra derecha podemos identificar la Peña Sarnosa y a nuestra izquierda nuestro gran objetivo: el Gilbo. Nos vamos a la izquierda para realizar el camino de ida y vuelta a la cima por un senda de unos 1300 metros en cada sentido. La vereda de esta cara norte, además de muy angosta, es empinada en varios tramos y exige trepar varias veces. Además, el cortado es enorme en algunos tramos, por lo que avanzamos con precaución pero sin grandes dificultades y con poco riesgo. Hacemos alguna paradita para hidratarnos y disfrutar de las preciosas vistas del pantano. Llegados a la cima de nuestro querido Gilbo, identificamos, con ayuda de nuestra App Pickfinder, varias cumbres de la montaña palentina y de los Picos de Europa. La panorámica es inmensa y espectacular y nos cuesta abandonar el cordal. Lo hacemos casi una hora después tras inmortalizar el sitio con varios videos e incontables fotos.
El descenso lo hacemos por la misma diagonal y desandamos 1,3 km para irnos ahora por el otro camino que va en dirección a Peña Sarnosa, es decir, recto por la izquierda. Unos metros después del Collado Vallarque nos adentramos en un hermoso bosque de hayas, con ejemplares dignos de la mejor foto, A la salida, ya en campo abierto, topamos con el Mirador de las Biescas, desde donde tenemos unas magníficas imágenes del embalse, además de volver a ver la bonita estampa del Gilbo. Continuamos nuestro camino para visitar el último punto de interés de la ruta: la Cueva de la Vieja del Monte. Reanudamos la marcha para alcanzar el camino forestal que, bordeando el embalse, nos devolverá al parking de partida, donde aprovechamos para secar el sudor provocado por el intenso calor y beber agua y refrescarnos en su fuente.

Mapa y elevación

Enlace Wikiloc

Puntos de interés / Waypoints

Pico Gilbo 1.679 m

Es un pico pequeño en altura, pero enorme en belleza y vistas. Ya hemos mencionado que es conocido como «Cervino leonés» por la semejanza visual de su vertiente norte con la cordillera de los Alpes (Matterhorn) al presentar la misma belleza y una forma esbelta, afilada y piramidal muy similar. Está formado por un gran mole de piedra caliza que presenta relieves o formaciones geológicas kársticas, unas paredes abruptas, varias canales pedregosas y unas rocas muy afiladas en la cumbre. Desde su cúspide puede divisarse una de las mejores panorámicas de la zona que incluye los «fiordos» leoneses de Riaño e importantes cumbres circundantes tales como el majestuoso Espigüete (2.450 m), los vecinos Yordas o Burín (1.967 m), Peñas Pintas (1.985 m), el modesto Cueto Cabrón (1.539 m), y, en el horizonte, el Macizo de Mampodre (2.196 m) y otras cimas destacadas de los Picos de Europa.

Hayedo de las Biescas.

Este impresionante hayedo nos acompaña durante una buena parte del recorrido. Es tan denso que casi impide el paso de la luz, lo que lo convierte en un lugar sombrío y mágico a cualquier hora del día. Es un bosque limpio y pelado debido a que esa falta de sol no favorece el desarrollo de arbustos en el sotobosque. Pueden verse algunos helechos, pero poco acompañados por otras especies. Está ubicado en las laderas de la montaña y muy próximo al embalse. Es fresco y húmedo, aspectos muy valorados por los senderistas, sobre todo en días de mucho calor. En primavera y verano, el arbolado ofrece un paisaje lleno de vida y unos colores verdes lilas e intensos preciosos. En otoño, las hojas cambian su colorido presentando los típicos tonos otoñales: amarillentos, marrones y rojizos, que invitan a pararse, observar e inmortalizar escenas que sólo vemos en el cine o en un buen documental. Con suerte y si caminas al anochecer, hasta puedes topar con el magnífico espectáculo de la berrea. En invierno, es agradable pasear, en silencio, por la espesa alfombra de hojarasca mientras vas contemplando las curiosas formas de las hayas desnudas. Pero si la flora es interesante, no lo son menos las atracciones que este pequeño monte alberga en su interior: Mirador de las Biescas y Cueva de la Vieja del Monte.

Mirador de Biescas

El Mirador de las Biescas es un impresionante balcón natural que se encuentra al final de la ruta. Es un verdadero placer sentarse en el banco o recostarse sobre el vallado de haya y roble para contemplar un verdadero espectáculo que incluye las aguas de color turquesa del embalse y las montañas reflejándose en ellas, y, al fondo, valles glaciares y cumbres tan representativas como el Gilbo y el Yordas. En una larga estancia, es frecuente ver el paso de un barco turístico que viene desde Riaño a recorrer los fiordos leoneses.

Cueva de la Vieja del Monte.

También comprende nuestro itinerario una visita a la Cueva de la Vieja del Monte. Se trata de un lugar curioso por la leyenda que lo da sentido y por las cosas peculiares que podemos ver dentro y a la entrada de la cueva: dos figuras de animales labradas en madera, un marco con la leyenda de este personaje mitológico leonés, un horno y algo de cerámica. Llama la atención un baúl en el que eres invitado a dejar un mensaje. El cartel que preside este misterioso rincón aclara muy bien lo que este misterioso lugar puede significar para los más pequeños que vienen a estos bosques en búsqueda de alegres y emocionantes aventuras: «Personaje de la mitología leonesa que amasa pan en su cueva para mandárselo a los niños a través de sus padres, junto con avellanas, manzanas, etc., cuando éstos venían a trabajar al monte. No la podréis ver ahora porque está en el bosque buscando avellanas y frutos silvestres. Sólo se la puede ver en Navidad, cuando baja a ver a los niños».

Avisos y recomendaciones.

La ruta es de dificultad media por su desnivel, pero con lluvia o viento fuerte no es muy recomendable, ya que hay trepadas al final, la piedra caliza suele ser resbaladiza y se avanza por un sendero muy empinado con un patio importante en su parte derecha que no admite despistes, resbalones ni errores. Con nieve, es difícil y exige el uso de crampones y piolets. Hay tramos aéreos que imponen, sobre todo en la bajada, así que, si no llevas el equipamiento adecuado, si no estás acostumbrado a estos terrenos o tienes mucho vértigo, es mejor que te abstengas de subir hasta la cima. Esta ruta no es para experimentar. Confórmate con llegar a la Pedrera y continuar el camino por el hayedo de las Biescas.

Si hace calor, es importante llevar mucha agua. El esfuerzo que se hace en la subida exige ir muy bien hidratados.

Más información en los siguientes enlaces:

https://www.aytoriano.es/turismo-y-ocio/Senderismo/Ascensixn_a_Pico_Gilbo.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Pico_Gilbo

https://patrimonionatural.org/espacios-naturales/parque-regional/parque-regional-montana-de-riano-y-mampodre


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