Dificultad: fácil con muy baja exigencia (apta para niños)
Duración aproximada de la ruta: 2h30-3 horas.
Desnivel: 281 m.
Altitud mínima: 928 m
Altitud máxima: 1130 m
Reseña
La Sierra de las Mamblas, pequeño macizo de característico perfil que nos regala unas maravillosas vistas tanto de las Tierras de Lara como del Valle del Arlanza, se sitúa en el Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla, junto a las poblaciones de Hortigüela, Mambrillas de Lara, Cuevas de San Clemente y Covarrubias, en la comarca de la Sierra de la Demanda, a 42 kms de Burgos y a 14 de Salas de los Infantes, en el suroeste de la provincia de Burgos. Aunque hoy no las recorremos, la serranía tiene cuatro alturas significativas que es necesario mencionar: cerro San Cristóbal, peña La Torca, Muela del Castillejo y su máxima altura, la Muela de las Mamblas (1347 m). Pasaremos por la dos primeras en nuestra Ruta II, también desde Hortigüela, y por las muelas en nuestra Ruta III, esta vez saliendo desde Covarrubias.
La sierra puede abordarse desde diferentes puntos o poblaciones, pero hoy hemos elegido Hortigüela con la finalidad principal de hacer una ruta familiar que sobre todo puedan disfrutar los niños. El paisaje que se observa, su riquísima flora con extensos bosques de sabina albar, encina, quejigo y alguna haya que forman las dehesas de Mambrillas y Hortigüela -, y su abundante fauna salvaje: rapaces, corzos, jabalíes etc., es una oportunidad única para agotar la batería de nuestra cámara y retratar la perfecta armonía con la que se mezclan arte y naturaleza a partes iguales en todo el recorrido. Y como guinda, un pequeño paseo por la exposición al aire libre «Enraizados», fiel testimonio del arraigo de estas gentes a su tierra y del amor que siempre la profesaron.
Descripción del recorrido
Iniciamos el recorrido en la Plaza Mayor de Hortigüela y salimos del pueblo por la Calle Fuente Ayuso, por el denominado Camino de los Asomaderos. Seguimos un amplio camino forestal que pronto abandonamos para irnos a la derecha en la primera bifurcación de caminos, donde nos orienta un cartel con la inscipción «La Dehesa». Al llegar arriba, la pista forestal se convierte en una preciosa vereda que, poco a poco y utilizando en algunos tramos del Camino de Olav, nos va acercando a la dehesa de Mambrillas donde se ubica la original exposición «Enraizados». Después de disfrutar un buen rato del silencio y belleza del lugar, iniciamos el camino de vuelta por la misma senda que nos trajo en la ida.
Lugar idóneo para pasear entre hermosos quejigos centenarios y dejarse llevar de los sentidos que pronto nos recuerdan que estamos envueltos en un gran silencio y una inmensa paz.
Dehesa de Mambrillas. Exposición «Enraizados».
De este hermoso paraje se ha dicho que es uno de los lugares con una de las floras más ricas y mejor conservadas de la península. Es fácilmente comprobable cuando uno se encuentra con un enorme quejigal, de similares carácterísticas al de Hortigüela, mezclado armoniosamente con abundamentes sabinas albares y algunas hayas que encontramos de forma inesperada. Entre estos bellísimos ejemplares centenarios, descansa el homenaje y recuerdo de vecinos de la zona recogido en fotos colgadas en los árboles. Fueron colocadas allí por el artista burgalés Enrique de Rivero, en su exposición denominada «Enraizados», que tuvo lugar en el año 2012.
Hortigüela
Habitado desde tiempos prehistóricos, su nacimiento como poblado está ligado a los inicios de Castilla en la época de su primer conde independiente, Fernán González. Situado a las puertas de una de las zonas más bonitas del Valle del Arlanza, está enclavado en la Sierra de las Mamblas y rodeado de valiosos quejigales y sabinares. Además de por un dolmen y unas cuevas en las que se han encontrado importantes restos arqueológicos, el pueblo es, sobre todo, famoso por su Fuente Azul, cueva-manantial que atrae a miles de espeleólogos y curiosos visitantes. Dentro de su casco urbano, destacan su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, y algunos elementos de arquitectura popular tales como un potro de herrar. En el exterior de su templo destacan la torre del siglo XVI y una escalera de caracol que da acceso al campanario; en su interior, una pila bautismal del siglo XII/XIII y el retablo barroco del altar mayor.
Avisos y recomendaciones
Es una bellísima ruta de montaña, muy aconsejable para hacerla con niños. No presenta ninguna dificultad y es fácil de seguir, ya que transcurre principalmente por una vereda muy bien marcada por el frecuente uso de los caminantes.
La Peña Carazo, nombre que se considera el más correcto por provenir de la denominación medieval de las Peñas de Carazo o «las mis Peñas e fortaleza de Carazo», tal y como la llamaba el Conde de Haro y Señor de Salas, Pedro Fernández de Velasco, en 1414, está situada en la Comarca de la Sierra de la Demanda, en el Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla, muy cerca de Salas de los Infantes, y a 66 kms de Burgos. También conocida como Peña de Villanueva en los pueblos de alrededor, es un sinclinal de casi 6 kms de largo, una anchura de entre 150 y 750 ms, y una altura de 1.462 ms. Es una gran mesa con dos submesetas: Soncarazo y San Carlos. En la primera, todavía pueden verse algunos restos de un castro de la Edad de Hierro que estaba ubicado en la zona más oriental de la Peña. En sus cantiles anidan muchas rapaces, destacando la presencia de buitres comunes, alimoches y alguna águila real, cuyos vuelos podemos observar durante todo el recorrido de la mesa. Desde la parte norte, hay una panorámica extraordinaria de la zona y pueden divisarse muchos pueblos de la comarca de Salas. Como curiosidad, es un referente climatológico para los lugareños; por su aspecto, nuestros mayores son capaces de predecir el tiempo de una manera casi infalible.
Junto a Soncarazo, separado por el Collado de la Rasa, se encuentra el Fuerte San Carlos, donde se halla otro asentamiento de finales de la Edad de Bronce o principios del Hierro. San Carlos es otra meseta convertida en fortaleza por los romanos para vigilar y dominar la calzada romana que unía Clunia con Lara. Tiene difícil acceso, por lo que durante las contiendas de la Edad Media y durante las guerras carlistas tuvo un gran valor estratégico.
En el recorrido de hoy, subimos por la cara sur, por la empinada ladera del monte Soncarazo que exige un notable esfuerzo. En épocas de deshielo y de grandes lluvias, podemos vernos sorprendidos por preciosas cascadas que brotan de las rocas e, incluso, podemos verlas heladas. Avanzamos por Soncarazo y, luego, por la mesa de San Carlos. Arriba, sólo consiste en caminar entre hermosas sabinas albares y encinas, dejarse sorprender por la presencia de alguna rapaz, disfrutar del impresionante silencio que reina en lo alto y otear el bellísimo paisaje que rodea estas dos maravillas de la naturaleza. Eso sí, cuidado con las rocas cortantes y afiladas, que dificultan el caminar por ambas mesetas, y con las cárcavas que, en épocas de nieves, pueden ser muy peligrosas.
En el Cementerio de Sad Hill y en Betterville pronto comprenderemos por qué Sergio Leone eligió este paraje para su película «El Bueno, el feo y el malo».
El regreso a Carazo lo hacemos por otro camino forestal, rodeado de bellas vistas de los cantiles de la Peña a la izquierda y entre hermosas sabinas albares y preciosos robles. La ruta es dura y exige un cierto sacrificio, pero pasaréis un rato tan bueno que compensará con mucho el esfuerzo realizado.
Salimos de Carazo en dirección a la Ermita del Sol y ascendemos por la cara sur por un barranco en el que nace el río Mataviejas o Ura. La subida es relativamente empinada, sin grandes dificultades, pero exige un esfuerzo notable. En apenas unos minutos, habremos coronado y nos adentramos en la denominada meseta de Soncarazo. Llegamos hasta el final de la mesa, donde, en la cara norte, tenemos magníficas vistas del Valle del Arlanza, de varias cumbres al fondo, y de un montón de pueblos ubicados en la comarca de Salas de los Infantes. Pronto, nos recibirán manadas de buitres y nos sorprenderán la paz y el silencio que reinan en esta meseta. Continuamos la ruta por la izquierda, próximos a los impresionantes acantilados que miran hacia el norte, durante unos dos kilómetros aproximadamente, y buscamos dos pequeñas aberturas o desfiladeros que nos bajan hasta el Collado de La Rasa, situado entre las dos mesetas: Soncarazo y San Carlos. Desde aquí, nos dirigimos hacia el Fuerte San Carlos y ascendemos directamente y trepando por la cara este. Abandonamos la fortaleza por la cara norte, teniendo especial cuidado en los primeros metros de la bajada hacia el Alto de Mirandilla, y nos vamos en búsqueda de una valla en la que arranca una angosta vereda de ganado que nos llevará, monte a través y durante unos 600 metros obscuros y sin ningún tipo de señalización, hasta un camino rodado que parte del otro lado de una finca sin cultivar. Ya en el cementerio, lo cruzamos y volvemos a subir para ir a otro camino forestal que discurre por la parte alta del valle; va paralelo a la peña. De nuevo, acompañados de preciosos enebros centenarios y, posteriormente, de robles , andamos durante unos 4 kilómetros aproximadamente y subimos hasta el campo de prisioneros de Betterville. Nos entretenemos en ver su reciente reconstrucción y en leer un cartel informativo sobre el lugar. Nos vamos por la parte de atrás del campo. Con preciosas vistas de Carazo, de las peñas del Rondillo a la izquierda y del Enebral a la derecha, nos vamos acercando a nuestro punto de partida.
La Ermita de la Virgen del Sol se encuentra junto al nacimiento del río Mataviejas o Ura, en la falda de la Peña de Carazo. Su virgen es la patrona del pueblo, a la que los caraceños rinden un sentido homenaje cada año en sus fiestas de agosto. Saliendo del pueblo en procesión, van bailando desde la villa hasta la ermita al son de dulzainas y tamboril en un increíble esfuerzo sólo propio de feligreses con una gran devoción.
Meseta de Soncarazo.
Es la meseta calcárea más importante que encontramos en la Peña de Carazo. Se ha podido comprobar la existencia de poblamientos en esta altiplanicie desde tiempos prehistóricos. De hecho, se han encontrado restos de un castro de la Primera Edad de Hierro. En el centro de la meseta hay una cárcava bastante profunda. Desde los cantiles de su cara norte, se puede observar el vuelo de las rapaces y ver, al fondo, una espectacular panorámica del valle del Arlanza y de varias cumbres del Sistema Ibérico: San Lorenzo, Mencilla, Trigaza Norte y Trigaza Sur, San Millán; por el lado este, Urbión, Campiña etc…
Fuerte San Carlos
El Fuerte San Carlos, cuyo nombre proviene de la ocupación del lugar por el ejército carlista, es un sinclinal de 1 km de longitud y 200 metros de ancho que se nos presenta como una enorme fortaleza que domina toda la zona. En su aplanada cima, todavía pueden verse restos de 5 cubos o torreones circulares y de una torre cuadrada, un vértice geodésico y un monumento a un general del aire que murió aquí durante unas maniobras de paracaidismo celebradas en 1955. Tiene difícil acceso, por lo que durante las contiendas de la Edad Media tuvo un gran valor estratégico. Su misión en aquella época era controlar el paso entre las ciudades de Clunia y Lara, cabeza del Alfoz. Se sabe que tuvo también una importancia decisiva en las luchas de los ejércitos musulmanes y cristianos, en las guerras entre Navarra y Castilla en el siglo XI, y, en el siglo XIX, en la Primera Guerra Carlista. Como anécdota, decir que el Cura Merino construyó, sobre unas ruinas medievales, un refugio para sus guerrilleros en esta fortificación. Desde su cima, además de las cumbres ya mencionadas en Soncarazo, podemos añadir Peñas Cerveras, Pico Águila etc…. en el lado noroeste del fuerte.
Cementerio de Sad Hill
En este lugar se rodó la escena más importante de la película en la que Clint Eastwood (Rubio), Eli Wallach (Tuco) y Lee Van Cleef (Sentencia) se disputan en un duelo a tres o «triello» los 200.000 dólares que están escondidos en la tumba del desconocido. Una poderosa escena con tres rostros que dicen de todo sin hablar; una puesta en escena sobria y bellamente fotografiada por Tonino Delli Colli y una partitura suprema del gran Ennio Morricone.
La zona fue elegida por Sergio Leone por la similitud de estos escenarios naturales con los de Nuevo México y río Grande. El cementerio estuvo totalmente abandonado hasta el año 2015 en el que fue recuperado gracias al gran trabajo y colaboración de voluntarios de la Asociación Cultural Sad Hill.
Reproducimos aquí literalmente parte de la información que podemos encontrar en el cartel informativo que preside el cementerio: «El visitante se encuentra frente a uno de las localizaciones cinematográficas más importantes de la historia del séptimo arte… . El set se construyó según el diseño del escenógrafo Carlos Simi en apenas tres días por 250 soldados del ejército español recreando un soberbio cementerio circular con más de 5000 tumbas dispuestas en círculos concéntricos y radios rodeando una plazoleta central empedrada de 30 metros donde se sitúa el clímax. Las imágenes están montadas como en un videoclip al ritmo de la banda sonora de Ennio Morricone que va «in crescendo» hasta la resolución final. Esta escena es una de las más recordadas del género y denota una maestría en el montaje admirable».
El Valle de las Espadas
Gracias a la intervención de los productores de Hollywood, este valle fue una de las localizaciones del antiguo Condado de Castilla en la que se rodó la película «El Valle de las Espadas», un clásico del cine español injustamente olvidado. Cuenta las hazañas épicas del conde Fernán González de Castilla.
Betterville (Campo de Prisioneros)
Para la prisión original, se construyeron un fuerte con profundos fosos, una empalizada y varias construcciones anejas donde se producían las torturas, las ejecuciones y todo tipo de atrocidades propias de la guerra. Inspirado en la Prisión de Andersonville, Georgia, Estados Unidos, Sergio Leone hizo que, mientras se realizaban las torturas, un grupo de músicos traídos de Salas, Covaleda, Arauzo de Miel y Barbadillo del Pez entre otros, interpretara música de banda para acallar los gritos de las torturas.
Recientemente, 8 de septiembre de 2024, ha tenido lugar la inauguración de una parte de este campo de prisioneros, en el que ya pueden verse recuperados la pasarela, la empalizada y algunas torres de vigilancia. Gracias a la apuesta de la Junta de Castilla y León, al trabajo del equipo del Parque Natural y al asesoramiento de la Burgos Film Commission, la Asociación Cultural Sad Hill ha podido ver cumplido su sueño de ver el fuerte levantado con más de 1000 sabinas, madera que también fue utilizada en el campo original, provenientes del gran incendió que asoló la zona en el verano de 2022, una gran desgracia que ahora vemos algo aliviada por el renacer de este peculiar recinto.
Reproducimos aquí literalmente parte de la información que podemos encontrar en el cartel informativo colocado en la majada en la que estuvo enclavada la prisión: «El visitante se encuentra frente a una de las cuatro localizaciones burgalesas de «El Bueno, el Feo y el Malo» (1966) de Sergio Leone. El campo de concentración de Betterville fue construído en el verano de 1966. La escena se rodó en este altozano cercano a la localidad de Carazo (Burgos) conocido como Majada de las Merinas». Para la construcción del fuerte «Sergio Leone se inspiró en grabados y fotografías reales de la Guerra de Secesión americana y del campo nordista de Andersonville (Georgia) tomadas en 1864 por Mathew Brady y donde se cometieron ejecuciones masivas de prisioneros, hacinamiento y hasta canibalismo».
Carazo
La existencia de varios castros celtas en su peña y en los alrededores del pueblo nos dice que estamos ante una localidad muy antigua. De hecho, aparece citada en el Poema de Fernán González. Se sabe que, en el lugar que hoy ocupa, hubo importantes asentamientos celtas y romanos, de los que aún quedan algunos vestigios. Debido a su situación estratégica, estaba cruzada por una gran vía de comunicaciones, construída por los romanos, que unía Clunia con Tritium Magallum, actual Tricio en la Rioja. Hoy en día, es una pequeña villa con apenas 40 habitantes que viven principalmente de la ganadería y la agricultura. Es conocida fundamentalmente por haberse rodado allí dos películas: El Valle de las Espadas y el Bueno, el feo y el malo. Tiene dos monumentos destacados: la Iglesia de Santa Eugenia (siglo XVI), con un interesante retablo clasicista de madera policromada y una pila bautismal románica, y la Ermita de la Virgen del Sol, anteriormente comentada.
Avisos y recomendaciones
En la meseta de Soncarazo hay que caminar con enorme cuidado, además de llevar un buen calzado, ya que el suelo está repleto de piedras afiladas y cortantes. En épocas de nieve es muy peligroso caminar por la cima, ya que hay cárcavas y fosos que están cubiertos de nieve y no son visibles, por lo que recomendamos abstenerse de ir en estas condiciones atmosféricas, a no ser que seamos senderistas o montañeros expertos.
La bajada desde San Carlos hasta Sad Hill es bastante segura, pero incómoda a la hora de caminar, ya que vamos, durante 600 metros, monte a través y esquivando matorrales. Hemos elegido esta opción, porque la bajada por el desfiladero entre San Carlos y Alto de la Mirandilla es muy arriesgada e, incluso, peligrosa, a no ser que seamos relativamente expertos en estas bajadas.
Señalización: algunos hitos en algunos de sus tramos.
Dificultad técnica: moderada con exigencia media.
Duración aproximada de la ruta: 4h30-5 horas
Desnivel: 656 m
Altitud mínima: 993 m
Altitud máxima: 1455 m
Reseña
La Peña Carazo, nombre que se considera el más correcto por provenir de la denominación medieval de las Peñas de Carazo o «las mis Peñas e fortaleza de Carazo», tal y como la llamaba el Conde de Haro y Señor de Salas, Pedro Fernández de Velasco, en 1414, está situada en la Comarca de la Demanda y Pinares, en el Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla, muy cerca de Salas de los Infantes, y a 66 kms de Burgos. También conocida como Peña de Villanueva en los pueblos de alrededor, es un sinclinal de casi 6 kms de largo, una anchura de entre 150 y 750 ms, y una altura de 1.462 ms. Es una gran mesa con dos submesetas: Soncarazo y San Carlos. En la primera, todavía pueden verse algunos restos de un castro de la Edad de Hierro que estaba ubicado en la zona más oriental de la Peña. En sus cantiles, anidan muchas rapaces, destacando la presencia de buitres comunes, alimoches y alguna águila real, cuyos vuelos podemos observar durante todo el recorrido de la mesa. Desde la parte norte, hay una panorámica extraordinaria de la zona y pueden divisarse muchos pueblos de la comarca de Salas. Como curiosidad, es un referente climatológico para los lugareños. Por su aspecto, nuestros mayores son capaces de predecir el tiempo de una manera casi infalible.
Junto a la Peña, separado por el Collado de la Rasa, se encuentra el Fuerte San Carlos -no lo visitamos en esta ruta; sí lo hacemos en nuestras rutas I y V-, que es un sinclinal de 1 km de largo y 200 metros de ancho. Hoy se nos presenta cono una enorme fortaleza que domina toda la zona. Tiene difícil acceso, por lo que durante las contiendas de la Edad Media tuvo un gran valor estratégico. Su misión en aquella época era controlar el paso entre las ciudades de Clunia y Lara, cabeza del Alfoz. Se sabe que tuvo también una importancia decisiva en las luchas de los ejércitos musulmanes y cristianos, en las guerras entre Navarra y Castilla en el siglo XI, y, en el siglo XIX, en la Primera Guerra Carlista. Como anécdota, decir que el Cura Merino construyó, sobre unas ruinas medievales, un refugio para sus guerrilleros en el fuerte San Carlos.
La ruta de hoy es ideal para caminar entre hermosas sabinas, dejarse sorprender por la presencia de alguna rapaz, disfrutar del impresionante silencio que reina allá arriba y otear el bellísimo paisaje que rodea esta maravilla de la naturaleza. Eso sí, cuidado con las rocas cortantes y afiladas que dificultan el caminar y con las cárcavas y torcas que, en épocas de nieves, pueden ser muy peligrosas. Después, conoceremos los dos pequeños pueblos de Ahedo y Villanueva, claros vestigios de la despoblación y seguiremos disfrutando nuevas cumbres y bellas perspectivas del otro lado de la Peña. Si os animáis a hacerla, os aseguro que pasaréis un día inolvidable y que terminaréis con ganas de repetirla.
Descripción del recorrido
Salimos de Carazo en dirección a la Ermita del Sol y ascendemos por el lado sur por un barranco en el que nace el río Mataviejas o Ura. La subida es relativamente empinada, sin grandes dificultades, pero exige un esfuerzo notable. En épocas del deshielo y de grandes lluvias, podemos vernos sorprendidos por preciosas cascadas que brotan de las rocas; incluso, podemos verlas heladas. En apenas unos minutos, habremos coronado por el castro celta y nos adentramos en la denominada meseta de Soncarazo. Llegamos hasta el final de la mesa, donde, en la cara norte, tenemos magníficas vistas del Valle del Arlanza, de varias cumbres del Sistema Ibérico y de un montón de pueblos ubicados en la comarca de Salas de los Infantes. Pronto nos recibirán manadas de buitres y nos sorprenderán la paz y el silencio que reinan en esta meseta. Continuamos la ruta por la izquierda, próximos a los impresionantes acantilados que miran hacia el norte, durante unos dos kilómetros aproximádamente, para ir en busqueda de una de las dos pequeñas aberturas o desfiladeros que nos bajan hasta el collado de La Rasa, situado entre las dos mesetas: Soncarazo y el Fuerte de San Carlos. Desde La Rasa bajamos a Ahedo y , por un camino forestal y atravesando la hermosa dehesa de Villanueva, nos dirigimos a esta pequeña villa en la que tan sólo viven unos pocos vecinos de forma permanente. Toca volver a subir y escalamos desde el depósito de agua hasta buscar una preciosa vereda que, rodeando la Peña por la cara sur, nos devuelve a nuestro punto de partida.
La Ermita de la Virgen del Sol se encuentra junto al nacimiento del río Mataviejas o Ura, en la falda de la Peña de Carazo. Su virgen es la patrona del pueblo, a la que los caraceños rinden un sentido homenaje cada año en sus fiestas de agosto. Saliendo del pueblo en procesión, van bailando desde la villa hasta la ermita al son de dulzainas y tamboril en un increíble esfuerzo sólo propio de feligreses con una gran devoción.
Meseta de Soncarazo.
Es la meseta calcárea más importante que encontramos en la Peña de Carazo. Se ha podido comprobar la existencia de poblamientos en esta altiplanicie desde tiempos prehistóricos. De hecho, se han encontrado restos de un castro de la Primera Edad del Hierro. En el centro de la meseta hay una cárcava bastante profunda. Desde los cantiles de su cara norte, puede observarse el vuelo de las rapaces y ver, al fondo, una espectacular panorámica del valle del Arlanza y de varias cumbres del Sistema Ibérico: San Lorenzo, Mencilla, Trigaza Norte y Trigaza Sur, San Millán, Urbión Campiña, Gayubar, Pico Águila etc….
Ahedo
Aedo, también conocido como Haedo, es un pequeño pueblo que está situado en el antiguo Alfoz de Lara, en la ladera de la Peña de Carazo. En la actualidad, forma parte del ayuntamiento de La Revilla y Ahedo y apenas una docena de personas viven allí de forma habitual, cuando en 1950 contaba con 149 habitantes. Está rodeado de un bello paisaje y tiene un monumento destacado: la Iglesia dedicada al protomártir San Esteban. Es de una sola nave, recientemente recuperada tras un hundimiento, con una cabecera más alta de estilo renacentista en la que se sitúa el alta mayor.
Dehesa de Villanueva
Villanueva de Carazo
Atravesada por el sendero de Gran Recorrido GR-82, esta pequeña localidad está situada en el Sureste de la provincia de Burgos, en la comarca de la Demanda y Pinares, a 4 kms de Salas de los Infantes y a 60 de Burgos. Parte de su territorio también forma parte del Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla. Es un vestigio claro de la despoblación, ya que hoy en día no alcanza la media docena de vecinos de forma permanente, cuando en 1950 estaba habitado por 172 habitantes. Como anécdota histórica, se sabe que en las cercanías del pueblo tuvo lugar una importante batalla durante la primera guerra carlista, que ganaron los Isabelinos. Su monumento más destacado es la iglesia, dedicada a Santa Cruz, construida en piedra rojiza de la zona. En el exterior sobresale la torre y la portada clasicista; en su interior, podemos ver una interesante pila románica, el retablo barroco y dos cruces de los siglos XIV y XVI, respectivamente. Dentro de su arquitectura popular, es interesante un lavadero que está en las proximidades del pueblo.
Carazo
La existencia de varios castros celtas en su peña y en los alrededores del pueblo nos dice que estamos ante una localidad muy antigua. De hecho, aparece citada en el Poema de Fernán González. Se sabe que, en el lugar que hoy ocupa, hubo importantes asentamientos celtas y romanos, de los que aún quedan algunos vestigios. Debido a su situación estratégica, estaba cruzada por una gran vía de comunicaciones, construída por los romanos, que unía Clunia con Tritium Magallum, actual Tricio en la Rioja. Hoy en día, es una pequeña villa con apenas 40 habitantes que viven principalmente de la ganadería y la agricultura. Es conocida fundamentalmente por haberse rodado allí dos películas: El Valle de las Espadas y el Bueno, el feo y el malo. Tiene dos monumentos destacados: la Iglesia de Santa Eugenia (siglo XVI), con un interesante retablo clasicista de madera policromada y una pila bautismal románica, y la Ermita de la Virgen del Sol, anteriormente comentada.
Avisos y recomendaciones
En la meseta de Soncarazo hay que caminar con enorme cuidado, además de llevar un buen calzado, ya que el suelo está repleto de piedras afiladas y cortantes. En épocas de nieve es muy peligroso caminar por la cima, ya que hay cárcavas y torcas que están cubiertos de nieve y no son visibles, por lo que recomendamos abstenerse de ir en estas condiciones atmosféricas, a no ser que seamos senderistas o montañeros expertos o conozcamos muy bien el terreno.
En el camino que va de Villanueva a Carazo, hay un tramo de unos 400 metros que es un poco confuso, debido a que las veredas que hacen los animales están cerradas por los matorrales y los espinos. Estad atentos al track pues tan solo se trata de unos metros en tan largo recorrido.
La Peña Carazo, nombre que se considera el más correcto por provenir de la denominación medieval de las Peñas de Carazo o «las mis Peñas e fortaleza de Carazo», tal y como la llamaba el Conde de Haro y Señor de Salas, Pedro Fernández de Velasco, en 1414, está situada en la Comarca de la Sierra de la Demanda, en el Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla, muy cerca de Salas de los Infantes, y a 66 kms de Burgos. También conocida como Peña de Villanueva en los pueblos de alrededor, es un sinclinal de casi 6 km de largo, una anchura de entre 150 y 750 m, y una altura de 1.462 m. Es una gran mesa con dos submesetas: Soncarazo o El Alto y San Carlos. En la primera, todavía pueden verse algunos restos de un castro de la Edad de Hierro, que estaba ubicado en la zona más oriental de la Peña. En sus cantiles, anidan muchas rapaces, destacando la presencia de buitres comunes, algún alimoche y , con suerte, de alguna águila real, cuyos vuelos podemos observar durante todo el recorrido de la mesa. Desde la parte norte, hay una panorámica extraordinaria de la zona y pueden divisarse muchos pueblos de la comarca de Salas. Como curiosidad, es un referente climatológico para los lugareños. Por su aspecto, nuestros mayores son capaces de predecir el tiempo de una manera casi infalible.
Junto a Soncarazo, separado por el Collado de la Rasa o Portillo, se encuentra el Fuerte San Carlos, donde se halla otro asentamiento de finales de la Edad de Bronce o principios del Hierro. San Carlos es otra meseta convertida en fortaleza por los romanos para vigilar y dominar la calzada romana que unía Clunia con Lara. Tiene difícil acceso, por lo que durante las contiendas de la Edad Media y durante las guerras carlistas también tuvo un gran valor estratégico.
En el recorrido de hoy, subiremos por la cara norte, por la empinada ladera que desemboca en el Collado de la Rasa, y superaremos el cortado por cualquiera de las dos grietas que recorren la pared y que, sin ningún problema, nos llevarán a la meseta de Soncarazo, donde haremos un recorrido circular por la cara norte y, después, por el lado sur. Posteriormente, nos iremos al Fuerte San Carlos.
Arriba, en cualquiera de las dos mesetas, sólo consiste en pasear entre bellas sabinas, dejarse sorprender por la presencia de alguna rapaz, disfrutar del impresionante silencio que reina allá arriba y otear el bellísimo paisaje que rodea estas dos maravillas de la naturaleza. Eso sí, cuidado con las rocas cortantes y afiladas que dificultan el caminar, y con las cárcavas que, en épocas de nieves, pueden ser muy peligrosas. En resumen, ruta muy interesante para descubrir una bonita perspectiva de toda la comarca de Salas y para ver los dos sinclinales de una forma rápida y segura. Os aseguro que pasaréis cinco horas inolvidables y que terminaréis con ganas de volver a visitarla.
Acompañado de varios amigos senderistas de Burgos, sorprendidos por una densa niebla que poco a poco va desapareciendo, salimos de Ahedo por una senda situada en la parte suroriental del pueblo, señalizada con un pequeño cartel en el que puede leerse «Montaña». Ascendemos por el lado norte por una preciosa vereda, relativamente tendida al principio y muy empinada al final, que nos sube hasta el collado de La Rasa. Subimos a la meseta de Soncarazo por la primera garganta que da acceso a la cima. Desde aquí, el recorrido por los impresionantes acantilados de la cara norte puede hacerse tan largo como uno desee, ya que tenemos casi 4 kms hasta la Punta de El Cuerno el Nogal. Avanzamos unos dos kilómetros contemplando magníficas vistas del Valle del Arlanza y de un montón de pueblos ubicados en la comarca de Salas de los Infantes, mientras vamos observando el vuelo de un montón de buitres. Después de hacer esos dos kilómetros por la norte, renunciamos a ir hasta el cuerno y nos vamos a la cara sur por el sendero que sube desde el otro lado de la peña procedente de Carazo. Las nuevas vistas del valle de Carazo son también espectaculares. Podemos comprobarlo mientras descansamos para reponer fuerzas e hidratarnos. De nuevo en marcha, avanzamos con muchísimo cuidado para evitar algún esguince o caída en las afiladas rocas que cubren esta cara sur. Llama la atención un peñasco sosteniendo un pequeño avión que quiere recordarnos un accidente aéreo que ocurrió en este lugar durante la Guerra Civil. Para abandonar la mesa de Soncarazo, atravesamos un segundo desfiladero. Bajamos al collado de la Rasa, desde donde continuamos nuestro camino hacia el Fuerte o Peña de San Carlos. Accedemos a la fortificación por un sendero que lo bordea por la parte izquierda, y recorremos la fortaleza hasta el final para ver los torreones que aún se conservan y un monumento con un minúsculo belén mirando al Valle de Mirandilla. Abajo y con dificultad podemos distinguir el cementerio de Sad Hill y, un poco más al fondo, varias cimas menores. Antes de dejar el fuerte, vemos el vértice geodésico de la Peña San Carlos. Abandonamos la meseta por la cara este siguiendo una vereda entre piedras que nos baja de nuevo al collado de la Rasa, desde donde iniciamos el descenso de vuelta a Ahedo.
Soncarazo o El Alto es el nombre que recibe la meseta que encontramos en la parte más alta de la Peña de Carazo o de Villanueva. Se ha podido comprobar la existencia de poblamientos desde tiempos prehistóricos. En su parte más oriental, todavía hay restos de un castro de la Primera Edad de Hierro. En el centro de la altiplanicie hay una cárcava bastante profunda. En los cantiles que la sostienen, anidan muchas rapaces, destacando la presencia de buitres leonados y algún alimoche, cuyos vuelos podemos observar durante todo el recorrido de la mesa. Desde la parte norte, hay una espectacular panorámica del valle del Arlanza y pueden divisarse muchos pueblos de la zona de Salas, así como varias cumbres del Sistema Ibérico: San Lorenzo, Mencilla, Trigaza Norte y Trigaza Sur, San Millán, además del Urbión, Muñalba, La Campiña etc… Desde la parte sur, hay buenas vistas de El Rondillo, El Enebral, El Cuerno de Gete y el pueblo de Carazo. Un poco más al fondo, de Peña Águila, el Pico Navas y las Peñas Cerveras.
Peña o Fuerte San Carlos
El Fuerte San Carlos, cuyo nombre proviene de la ocupación del lugar por el ejército carlista, es un sinclinal de 1 km de longitud y 200 metros de ancho, que se nos presenta como una enorme fortaleza que domina toda la zona. En su aplanada cima, todavía pueden verse restos de 5 cubos o torreones circulares y de una torre cuadrada, un vértice geodésico y un monumento a un general del aire que murió aquí durante unas maniobras de paracaidismo celebradas en 1955. Tiene difícil acceso, por lo que durante las contiendas de la Edad Media tuvo un gran valor estratégico. Su misión en aquella época era controlar el paso entre las ciudades de Clunia y Lara, cabeza del Alfoz. Se sabe que tuvo también una importancia decisiva en las luchas de los ejércitos musulmanes y cristianos, en las guerras entre Navarra y Castilla en el siglo XI, y, en el siglo XIX, en la Primera Guerra Carlista. Como anécdota, decir que el Cura Merino construyó, sobre unas ruinas medievales, un refugio para sus guerrilleros en esta fortificación. Desde su cima, también hay otra preciosa vista de varias cimas y peñas de la Demanda y de las Peñas Cerveras.
Ahedo
Ahedo, también conocido como Haedo, es un pequeño pueblo que está situado en el antiguo Alfoz de Lara, en la ladera de la Peña de Carazo. En la actualidad, forma parte del ayuntamiento de La Revilla y Ahedo. Apenas una docena de personas viven allí de forma habitual, cuando en 1950 contaba con 149 habitantes. Está rodeado de un bello paisaje y tiene un monumento destacado: la Iglesia dedicada al protomártir San Esteban. Es de una sola nave, recientemente recuperada tras un hundimiento, con una cabecera más alta de estilo renacentista en la que se sitúa el alta mayor.
Avisos y recomendaciones
En la meseta de Soncarazo hay que caminar con enorme cuidado, además de llevar un buen calzado, ya que el suelo está repleto de piedras afiladas y cortantes. En épocas de nieve es peligroso caminar por la cima, ya que hay cárcavas y torcas que están cubiertas de nieve y no son visibles, por lo que recomendamos abstenerse de ir en estas condiciones atmosféricas, a no ser que seamos buenos conocedores de la zona.
La Peña Carazo, nombre que se considera el más correcto por provenir de la denominación medieval de las Peñas de Carazo o «las mis Peñas e fortaleza de Carazo», tal y como la llamaba el Conde de Haro y Señor de Salas, Pedro Fernández de Velasco, en 1414, está situada en la Comarca de la Sierra de la Demanda, en el Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla, muy cerca de Salas de los Infantes, y a 66 kms de Burgos. También conocida como Peña de Villanueva en los pueblos de alrededor, es un sinclinal de casi 6 kms de largo, una anchura de entre 150 y 750 ms, y una altura de 1.462 ms. Es una gran mesa con dos submesetas: Soncarazo y San Carlos. En la primera, todavía pueden verse algunos restos de un castro de la Edad de Hierro que estaba ubicado en la zona más oriental de la Peña. En sus cantiles, anidan muchas rapaces, destacando la presencia de buitres comunes, alimoches y alguna águila real, cuyos vuelos podemos observar durante todo el recorrido de la mesa. Desde la parte norte, hay una panorámica extraordinaria de la zona y pueden divisarse muchos pueblos de la comarca de Salas. Como curiosidad, es un referente climatológico para los lugareños. Por su aspecto, nuestros mayores son capaces de predecir el tiempo de una manera casi infalible.
Junto a Soncarazo, separado por el Collado de la Rasa, se encuentra el Fuerte de San Carlos -no lo visitamos en esta ruta; sí lo hacemos en nuestras rutas I y V-, que es un sinclinal de 1 km de longitud y 200 metros de ancho que hoy se nos presenta como una enorme fortaleza que domina toda la zona. Tiene difícil acceso, por lo que durante las contiendas de la Edad Media tuvo un gran valor estratégico. Su misión en aquella época era controlar el paso entre las ciudades de Clunia y Lara, cabeza del Alfoz. Se sabe que tuvo también una importancia decisiva en las luchas de los ejércitos musulmanes y cristianos, en las guerras entre Navarra y Castilla en el siglo XI, y, en el siglo XIX, en la Primera Guerra Carlista. Como anécdota, decir que el Cura Merino construyó, sobre unas ruinas medievales, un refugio para sus guerrilleros en el fuerte San Carlos.
En el recorrido de hoy, subiremos por la cara sur, por la empinada ladera del monte Soncarazo que exige un notable esfuerzo. En épocas del deshielo y de grandes lluvias, podemos vernos sorprendidos por preciosas cascadas que brotan de las rocas; incluso, podemos verlas heladas. Una vez arriba, sólo consiste en caminar entre hermosas sabinas, dejarse sorprender por la presencia de alguna rapaz, disfrutar del impresionante silencio que reina allá arriba y otear el bellísimo paisaje que rodea esta maravilla de la naturaleza. Eso sí, cuidado con las rocas cortantes y afiladas que dificultan el caminar, y con las cárcavas que, en épocas de nieves, pueden ser muy peligrosas. Por lo demás, la ruta es excepcional y una de las mejores formas de disfrutar de la Peña. Os aseguro que pasaréis tres horas inolvidables y que terminaréis con ganas de repetirla.
Descripción del recorrido
Salimos de Carazo en dirección a la Ermita del Sol y ascendemos por el lado sur por un barranco en el que nace el río Mataviejas o Ura. La subida es relativamente empinada, sin grandes dificultades, pero exige un esfuerzo notable. En apenas unos minutos, habremos coronado por el castro celta y nos adentramos en la denominada meseta de Soncarazo. Llegamos hasta el final de la mesa, donde, en la cara norte, tenemos magníficas vistas del Valle del Arlanza y de un montón de pueblos ubicados en la comarca de Salas de los Infantes. Pronto nos recibirán manadas de buitres y nos sorprenderán la paz y el silencio que reinan en esta meseta. Continuamos la ruta por la izquierda y próximos a los impresionantes acantilados que miran hacia el norte durante unos dos kilómetros aproximádamente, para ir en busqueda de una de las dos pequeñas aberturas o desfiladeros que nos bajan hasta el collado de La Rasa, situado entre las dos mesetas: Soncarazo y el Fuerte de San Carlos. Desde aquí, girando 90 grados, nos dirigimos a la izquierda para intentar buscar un descenso, apenas señalizado por un hito malformado, que nos conducirá por una pendiente resbaladiza hasta el precioso Camino de Las Llanas. Al llegar a un amplio camino forestal, podemos seguir recto por la izquierda hasta Carazo o abrir un portón situado enfrente de las granjas y ascender hasta Betterville, campo de concentración en la película de «El Bueno, el feo y el malo», ubicado en la Majada de las Merinas. Optamos por la segunda opción y, caminando entre matorrales -recientemente hemos comprobado que la Asociación Cultural Sad Hill ha señalizado este tramo con tablillas-, llegamos a la majada. Tras contemplar la bella reconstrucción del campo de prisioneros y hacer una lectura de los ilustrativos carteles, regresamos a Carazo por un sendero que arranca por la parte de atrás del fuerte.
La Ermita de la Virgen del Sol se encuentra junto al nacimiento del río Mataviejas o Ura, en la falda de la Peña de Carazo. Su virgen es la patrona del pueblo, a la que los caraceños rinden un sentido homenaje cada año en sus fiestas de agosto. Saliendo del pueblo en procesión, van bailando desde la villa hasta la ermita al son de dulzainas y tamboril en un increíble esfuerzo sólo propio de feligreses con una gran devoción.
Meseta de Soncarazo.
Es la meseta calcárea más importante que encontramos en la Peña de Carazo. Se ha podido comprobar la existencia de poblamientos en esta altiplanicie desde tiempos prehistóricos. De hecho, se han encontrado restos de un castro de la Primera Edad del Hierro. En el centro de la meseta hay una cárcava bastante profunda. Desde los cantiles de su cara norte, puede observarse el vuelo de las rapaces y ver, al fondo, una espectacular panorámica del valle del Arlanza y de varias cumbres del Sistema Ibérico: San Lorenzo, Mencilla, Trigaza Norte y Trigaza Sur, San Millán, Urbión Campiña, Gayubar, Pico Águila etc….
Camino de las Llanas
Precioso sendero de unos dos kilómetros y medio, en el que podremos observar vuelos de rapaces, admirar los cantiles cortados de la peña a la izquierda, y pasar junto a enebros y robles centenarios de gran belleza.
Betterville
Recientemente, 8 de septiembre de 2024, ha tenido lugar la inauguración de una parte de este campo de prisioneros, en el que ya pueden verse la pasarela, la empalizada y algunas torres de vigilancia. Gracias a la apuesta de la Junta de Castilla y León, al trabajo del equipo del Parque Natural y al asesoramiento de la Burgos Film Commission, la Asociación Cultural Sad Hill ha podido ver cumplido su sueño de ver el fuerte levantado con más de 1000 sabinas, madera que también fue utilizada en el campo original, provenientes del gran incendió que asoló la zona en el verano de 2022, una gran desgracia que ahora vemos algo aliviada por el renacer de este peculiar recinto.
Reproducimos aquí literalmente parte de la información que podemos encontrar en el cartel informativo colocado en la majada en la que estuvo enclavada la prisión: «El visitante se encuentra frente a una de las cuatro localizaciones burgalesas de «El Bueno, el Feo y el Malo» (1966) de Sergio Leone. El campo de concentración de Betterville fue construído en el verano de 1966. La escena se rodó en este altozano cercano a la localidad de Carazo (Burgos) conocido como Majada de las Merinas». Para la construcción del fuerte «Sergio Leone se inspiró en grabados y fotografías reales de la Guerra de Secesión americana y del campo nordista de Andersonville (Georgia) tomadas en 1864 por Mathew Brady y donde se cometieron ejecuciones masivas de prisioneros, hacinamiento y hasta canibalismo».
Carazo
La existencia de varios castros celtas en su peña y en los alrededores del pueblo nos dice que estamos ante una localidad muy antigua. De hecho, aparece citada en el Poema de Fernán González. Se sabe que, en el lugar que hoy ocupa, hubo importantes asentamientos celtas y romanos, de los que aún quedan algunos vestigios. Debido a su situación estratégica, estaba cruzada por una gran vía de comunicaciones, construída por los romanos, que unía Clunia con Tritium Magallum, actual Tricio en la Rioja. Hoy en día, es una pequeña villa con apenas 40 habitantes que viven principalmente de la ganadería y la agricultura. Es conocida fundamentalmente por haberse rodado allí dos películas: El Valle de las Espadas y el Bueno, el feo y el malo. Tiene dos monumentos destacados: la Iglesia de Santa Eugenia (siglo XVI), con un interesante retablo clasicista de madera policromada y una pila bautismal románica, y la Ermita de la Virgen del Sol, anteriormente comentada.
Avisos y recomendaciones
En la meseta de Soncarazo hay que caminar con enorme cuidado, además de llevar un buen calzado, ya que el suelo está repleto de piedras afiladas y cortantes. En épocas de nieve es muy peligroso caminar por la cima, ya que hay cárcavas y torcas que están cubiertas de nieve y no son visibles, por lo que recomendamos abstenerse de ir en estas condiciones atmosféricas, a no ser que seamos senderistas o montañeros expertos.
En la bajada hacia el sendero de Las Llanas, hay unos 200 metros en los que hay que trepar y bajar con mucho cuidado ya que está llena de piedras sueltas y es bastante resbaladiza.
En la subida a Betterville, hay que ir muy pendientes del track para coger bien el portón que nos llevará hasta lo alto de la majada. Recientemente se ha señalizado con tablillas y ya no tiene ninguna pérdida.
Dificultad técnica: moderada con exigencia baja-media.
Duración aproximada de la ruta: 3h30-4h.
Desnivel: 338 m
Altitud mínima: 929 m
Altitud máxima: 1115 m
Reseña
Es casi idéntica a la ruta clásica que se hace en la marcha del Demandasaurus, que se celebra cada año en el mes de octubre, con una participación de unos 300 senderistas. Es una preciosa ruta por bellos parajes de Salas, de Ledanías y Castrovido, en la comarca de la Sierra de la Demanda, paseando entre estepas, robles y pinos, con hermosísimas y angostas sendas en varias partes de su recorrido. Aunque no está señalizada, es muy fácil de seguir con el track e ideal para caminar un buen rato, ver las hermosas cuevas-eremitorios de Peña Rota, pasear por las cañadas merinas y por el alto de Valdecalibia y el pinar, conocer el precioso pueblo de Castrovido con sus dos templos religiosos y sus interesantes elementos de arquitectura popular, subir al Castillo Medieval y disfrutar de las impresionantes vistas que pueden verse desde lo más alto de la torre: Salas, Valle del Arlanza, Peña Carazo, Campiña, Pantano etc..,; y , finálmente, para serpentear por la Senda del Fraile, una de las veredas más bellas del municipio.
Salimos de la Plaza Mayor en dirección a la Calle Filomena Huerta y al final de esta calle tomamos un camino a a la derecha que, poco más adelante, dobla hacia la izquierda para conducirnos hasta la calzada que va paralela al río. Poco después, cruzamos el puente de madera que nos deja en la Peña Rota, donde podemos ver las cuevas-eremitorios colgadas en las rocas de la izquierda y el parque de la Chopera justo enfrente. Cruzamos y subimos por el sendero que arranca desde la otra parte de la carretera y hacemos una parada para adentrarnos en uno de los habitáculos de estos anacoretas penitentes. La visita ha merecido la pena. Ascendemos de nuevo y ,en apenas unos metros, hacemos otra parada en uno de los lugares más bellos de la ruta para contemplar, desde un pequeño balcón natural, un excelente paisaje del valle del Arlanza, el castillo de Castrovido, la Campiña… . A la derecha, una senda mal marcada nos baja hasta el Puente de San Miguel. Volvemos de nuevo al sendero principal y avanzamos por un angosto sendero hasta un cruce de caminos situado medio kilómetro más adelante. Continuamos todo recto hasta encontrarnos con la cañada merina, que no dejaremos hasta mitad del pinar, unos 4 kms más adelante, en el Alto de Valdecalibia. En este punto, giramos casi 120 grados a la derecha y, bordeando el pinar, bajamos por diferentes senderos hasta el puente romano de Castrovido. Subida al pueblo y, por una calle empinada, vamos en búsqueda de la Ermita del Carmen, desde donde arranca un precioso sendero, bien habilitado para la subida, que nos conduce hasta el Castillo. Poco antes y junto a la ermita, nos habremos encontrado las dos tumbas antropomorfas y un pequeño monumento a Ángel García «el Sorejo», allí homenajeado por su esfuerzo y lucha por recuperar el castillo en ruinas. Ya una vez arriba, pronto podemos comprobar por qué esta torre fue un lugar estratégico. Por el sur, oteamos todo el valle del Arlanza, con su Peña de Carazo al fondo que, como nos dijera el poeta, aparece ahí como abriéndonos la puerta a la Sierra. Miramos hacia el este para contemplar el pantano de Castrovido y el Alto de la Campiña (2048 ms) vigilando los pueblos de pinares. Tras disfrutar de un impresionante paisaje, retomamos el camino por el este y recorremos un kilometro aproximádamente para desviarnos a la derecha y bajar hasta la Calle de San Martín, junto a una granja de ovejas próxima al pueblo. Continuamos por la izquierda y pasamos al otro lado del camino. Bordeando el prado, pronto encontramos la Senda del Fraile que abandonamos más adelante para bajar, por un sendero que sale a la derecha, hasta el camino de Castrovido. Unos metros y, por la izquierda, subida a un altozano para rodear el Castro de los Pelendones y bajar de nuevo al camino asfaltado. Continuamos el recorrido por la izquierda y, a unos 500 metros, cogemos una senda que, partiendo desde la derecha, va junto al río Arlanza. No cruzamos el puente de madera y la seguimos hasta acercarnos al pueblo, entre cuidadas huertas, por el mismo camino que nos vio partir desde la Plaza Mayor y la Calle Filomena Huerta.
Peña Rota y cuevas-eremitorios. Parque de La Chopera
A la salida del pueblo y junto a la carretera que va a Nájera, podemos encontrar estas cuevas-eremitorios en las que vivieron los anacoretas entre los siglos VI y VIII. En ellas y tal y como reza la placa que custodia la entrada «La vida en Peña Rota estaba dedicada, casi en exclusiva, a la oración y a la meditación». Se accede a ellas por una escalera y en su interior pueden verse 10 cuevas independientes que han sido excavadas en las rocas.
Junto a la Peña Rota encontramos el popular parque de La Chopera. Lugar de recreo, junto al río Arlanza, está dotado con un parque infantil, cocinas de asar y una fuente. Es uno de los rincones favoritos de los salenses para pasear, comer al aire libre o disfrutatr un buen rato con los niños. Es tradicional la comida de hermandad, en la que se departen pan, vino, chorizo y carne con patatas, que los salenses celebran el día 17 de agosto, siempre animada por las magníficas charangas de las peñas.
Mirador y Puente San Miguel
Preciosa formación rocosa junto a la Peña Rota. Desde lo más alto pueden contemplarse una bellas vistas de varias cimas y del castillo de Castrovido.
Valdecalibia: tenadas y cañadas merinas.
La cañada merina es un bonito camino rodado por el que han pasado miles de cabezas de ganado, procedentes de Neila y del Valle de Valdelaguna con destino a Extremadura. De esa época, todavía nos quedan vestigios de tenadas como las de Valdecalibia, que avistamos a la parte izquierda de la cañada.
Castrovido
Pedania de Salas de los Infantes desde que se integrara en este municipio en el año 1970, es la típica aldea medieval que crece a los pies de una torre medieval. Lugar apacible, ya fue un importante asentamiento celtíbero, pero llego a su plenitud con los romanos cuando estos hicieron pasar por esta localidad la calzada romana que unía Clunia con Tritium, actual Tricio en la Rioja.
Además de dos grandes perlas: su Castillo y su Puente Romano -no está incluido en este track, pero se puede visitar fácilmente- , tiene esta villa dos monumentos religiosos destacados: la Ermita del Carmen (siglo XI, aunque ha sido restaurada recientemente) y la Iglesia de San Martín, que es una construcción moderna asentada sobre otra anterior, e importantes muestras de arquitectura popular castellana: tres molinos, un abrevadero con fuente, un potro, las piedras coladeras, chimeneas cónicas etc….; todo ello convertirá nuestra visita en un recuerdo inolvidable de este bello y singular paraje.
Castillo
Una de las torres más importantes en la defensa de las calzadas que conducían a Valdelaguna y la Rioja en época de los romanos; fue construida en el siglo IX por Don Victor, amigo de Gonzalo-Gustios, Señor de Salas al que el Conde de Castilla Garci Fernández encargara su repoblación. Fue utilizado al menos hasta el siglo XIV,, siglo en el que pasó a ser propiedad de la familia Velasco. Nos narra la historia una importante derrota de Almanzor en tierras de Castrovido cuando volvía de su campaña por la Rioja. De la fusión de Castro y Víctor o Vito surgió el nombre actual de villa: Castrovido. Ha sido reconstruido recientemente gracias al gran trabajo de la Asociación de Amigos del Castillo de Castrovido. En la actualidad, es un paraje singular desde donde disfrutar de impresionantes vistas de toda la comarca de Salas.
Senda de Castrovido
Castro de los Pelendones
En el camino a Castrovido, sobre un altozano situado a nuestra derecha, está documentada la existencia de un Castro que fuera habitado por uno de los múltiples pueblos celtas que poblaron las tierras de Salas entre los siglos V-III a.C.: los Pelendones. Es fácilmente reconocible porque aún se conservan algunos restos de su muralla defensiva y, principalmente, por la presencia de un cartel informativo y de un miliario que nos recuerda que estamos caminando por una antigua calzada romana.
Avisos y recomendaciones
Recomendamos hacer esta ruta en cualquier estación excepto en el verano al objeto de disfrutar del paisaje en su plenitud y evitar los fuertes calores del verano.
Dificultad: fácil con exigencia media por su recorrido.
Duración aproximada de la ruta: 4h-4.30 horas.
Desnivel: 219 m.
Altitud mínima: 923 m
Altitud máxima: 1132 m
Reseña
Es una de las rutas más representativas de la riqueza natural y paleontológica que define a esta pequeña ciudad burgalesa de la Sierra de la Demanda. El recorrido es sencillo y fácil de seguir con un track. Es algo duro, porque es un poco largo y, además, la subida al Castillo desde la ermita del Carmen es bastante empinada y exige un considerable esfuerzo. La ruta es ideal para caminar un largo rato, conocer el paraje de Peña Rota y de la Chopera, pasear junto a la orilla del río Arlanza, visitar el precioso pueblo de Castrovido y disfrutar desde su castillo de las impresionantes vistas que pueden verse desde lo más alto de la torre: Salas, Valle del Arlanza, Peña Carazo, Campiña, Pantano etc.., -sin olvidarnos de los interesantes elementos de la arquitectura popular castellana que encontraremos en Castrovido-, para enlazar, después, con las preciosas praderas de Resellana y Costalomo, donde nos quedaremos con las ganas de ver las 239 icnitas que permanecen aún tapadas con tierra para preservarlas de los efectos de agentes atmosféricos.
Salimos del Museo de los Dinosaurios en dirección a la Calle Filomena Huerta y, al final de esta calle, tomamos un camino a a la derecha que, poco más adelante, dobla hacia la izquierda para conducirnos hasta la calzada que va paralela al río. Cruzamos una pasarela sobre el río Arlanza que nos deja en la Peña Rota, donde podemos ver las cuevas-eremitorios colgadas en las rocas al otro lado de la carretera. Estuvieron habitadas entre los siglos VI y X y eran lugares de culto. Junto a las cuevas-eremitorios, el parque de la Chopera, lugar de recreo y encuentro de los salenses. Seguimos el sendero y pasamos el río por otro puente de madera que desemboca en el popular Camino de Castrovido. Apenas 500 metros más adelante, un cartel informativo explicando el Castro de los Pelendones y un miliario que nos recuerda que avanzamos por la calzada romana que unía Clunia con Tritium. Continuamos hasta el pueblo, cogemos la llave de la Torre Medieval en el Bar Macanas y, por una calle empinada, subimos a la Ermita del Carmen, desde donde arranca un precioso sendero, bien habilitado para el ascenso, que nos conduce hasta el Castillo. Poco antes y junto a la ermita, nos habremos encontrado las dos tumbas antropomorfas y un pequeño monumento a Ángel García «el Sorejo», allí homenajeado por su esfuerzo y lucha por recuperar el castillo en ruinas. Una vez arriba, pronto podemos comprobar por qué esta torre fue un lugar estratégico. Por el sur, oteamos todo el valle del Arlanza, con su Peña de Carazo al fondo que, como nos dijera el poeta, aparece ahí como abriéndonos la puerta a la Sierra. Miramos hacia el este para contemplar el pantano de Castrovido, el Pico San Vicente (1359m), y los Altos de Haedillo (1896m) y la Campiña (2048 ms) vigilando los pueblos de pinares. Tras disfrutar de un impresionante paisaje, nos dirigimos ahora, durante unos tres kms aproximadamente, hacia Resellana por el Camino de La Quemada. En las Tenadas, tenemos la alternativa de acercarnos al Mirador de Peña Madalé, desde donde tenemos unas maravillosas vistas del pantano de Castrovido, o de tomar un ancho camino forestal que sale a la derecha y continuar la ruta. En apenas unos metros, nos introducimos en una hermosa vereda que vuelve a salir a la pista forestal. Doscientos metros más adelante, estamos atentos para localizar la senda de Peñarroya, que nos llevará hasta las icnitas de Costalomo. Apenas podremos ver algún vestigio de las huellas, ya que las más importantes están tapadas con tierra para su conservación. De vuelta a Salas, bajamos hasta las tenadas de Costalomo y, por un camino forestal que sale a la derecha, continuamos recto por Peña Negra. Cruzamos el campo rústico de golf. Al final del camino, giramos a la derecha, pasamos la pista de motocross y tomamos otro camino forestal que nos baja al barrio de Santa María. Nos acercamos a la Iglesia para ver, en el exterior, su portada de estilo renacentista-plateresca (1549), un esbelto crucero del siglo XVII y un monolito que rinde homenaje a los jóvenes de Salas que murieron en la Guerra Civil. Si la encontramos abierta, merece la pena entrar a contemplar la belleza y la armonía del templo, su precioso retablo plateresco y una magnífica pila bautismal de estilo gótico del siglo XV. Abandonamos el recinto por las escaleras que bajan a Santa María, donde nos queda otra breve parada para visitar algunas casas blasonadas y varias tumbas antropomorfas procedentes del poblado altomedieval de Gozmediano o Bustomediano, antes de dirigirnos a nuestro punto de partida. Habremos completado, así, una de las rutas más representativas de la riqueza natural y arqueológica que define a esta pequeña ciudad.
Peña Rota y cuevas-eremitorios. Parque de La Chopera.
A la salida del pueblo y junto a la carretera que va a Nájera, podemos encontrar estas cuevas-eremitorios en las que vivieron los anacoretas entre los siglos VI y X d.C. En ellas y tal y como reza la placa que custodia la entrada, «La vida en Peña Rota estaba dedicada, casi en exclusiva, a la oración y a la meditación». Se accede por una escalera exterior y en su interior pueden verse 10 cuevas independientes que han sido excavadas en las rocas. En su parte inferior, junto a la carretera, puede verse una gran cueva que pudo ser una iglesia rupestre. Parte de ella, fue destruida cuando se construyó la carretera local BU-825.
Junto a la Peña Rota y al río Arlanza, está el popular parque de La Chopera. Lugar de recreo, está dotado con un parque infantil, cocinas para asar y una fuente. Es uno de los rincones favoritos de los salenses para pasear, comer al aire libre o disfrutar un buen rato con los niños. Es tradicional la comida de hermandad, en la que se departen pan, vino, chorizo y carne con patatas, que se celebra el día 17 de agosto, siempre animada por las magníficas charangas de las peñas.
El Castro
En el camino a Castrovido, sobre un altozano situado a nuestra derecha, está documentada la existencia de un Castro que fuera habitado por uno de los múltiples pueblos celtas que poblaron las tierras de Salas entre los siglos V-III a.C.: los Pelendones. Se sabe que estos celtíberos construían casas con una base de piedra y entramados de madera y adobe parecidos a los que hoy podemos encontrar en algunos pueblos que conservan esta arquitectura tradicional típica tales como Covarrubias. El Castro es fácilmente reconocible porque aún se conservan algunos restos de su muralla defensiva y, principalmente, por la presencia de un cartel informativo y un miliario que nos recuerdan que estamos caminando por una antigua calzada romana.
Castrovido
Barrio de Salas de los Infantes desde que se integrara en este municipio en el año 1970, es la típica aldea que crece a los pies de una torre medieval. Lugar apacible, ya fue un importante asentamiento celtíbero, pero llego a su plenitud con los romanos cuando estos hicieron pasar por esta localidad la calzada romana que unía Clunia con Tritium, actual Tricio en la Rioja.
Además de dos grandes perlas: su Torre Medieval y su Puente de origen romano, tiene esta villa dos monumentos religiosos destacados: la Ermita del Carmen (siglo XI, aunque ha sido restaurada recientemente) y la Iglesia de San Martín, que es una construcción moderna asentada sobre otra anterior, e importantes muestras de arquitectura popular castellana: tres molinos, un abrevadero con fuente, un potro, las piedras coladeras, chimeneas cónicas etc….; todo ello convertirá la visita en un recuerdo inolvidable de este bello y singular paraje.
Castillo. Torre Medieval
Una de las torres más importantes en la defensa de las calzadas que conducían a Valdelaguna y la Rioja en época de los romanos; fue construida en el siglo IX por Don Victor, amigo de Gonzalo-Gustios, Señor de Salas al que el Conde de Castilla Garci Fernández encargara su repoblación. Fue utilizado al menos hasta el siglo XIV, siglo en el que pasó a ser propiedad de la familia Velasco. Nos narra la historia una importante derrota de Almanzor en tierras de Castrovido cuando volvía de su campaña por la Rioja. De la fusión de Castro y Víctor o Vito surgió el nombre actual de villa: Castrovido. Ha sido reconstruido recientemente gracias al gran trabajo de la Asociación de Amigos del Castillo de Castrovido. En la actualidad, es un paraje singular desde donde disfrutar de impresionantes vistas de toda la comarca de Salas.
Resellana. Tenadas. Peña Madalé.
De propiedad municipal, estas tenadas son resquicios de las construcciones que se hicieron en la zona para proteger al ganado lanar, sobre todo ovejas merinas, de las inclemencias del tiempo y de animales depredadores tales como los lobos, muy frecuentes en esta zona en el pasado.
Peña Madalé es un magnífico lugar para contemplar la presa de Castrovido desde lo alto y perder la mirada en las grandes cumbres que se divisan al fondo: Mencilla, Otero, Mogosa, Alto de Haedillo, etc..
Costalomo. Icnitas.
En este yacimiento, situado a unos 4 km de Salas de los Infantes, fueron descubiertas 239 icnitas o huellas fósiles de dinosaurios de unos 125 millones de antiguedad, pertenecientes al Cretácico inferior. Las más abundantes son las de los terópodos, dinosaurios carnívoros. Hoy en día, casi todas están tapadas para protegerlas de las inclemencias del tiempo y del pillaje, y favorecer su conservación.
Iglesia y Barrio de Santa María
Levantada en un altozano sobre una anterior románica del siglo XII, la Iglesia de Santa María la Mayor data del siglo XV y es de estilo gótico isabelino. En el exterior, sobresalen la portada, de estilo renacentista-plateresco, construida en 1549, la torre con sus dos grandes campanas, los contrafuertes que sostienen los muros y las gárgolas por las que el tejado vierte sus aguas. En el atrio, encontramos un esbelto crucero del siglo XVII, en el que sobresale una cruz arzobispal, y un pequeño monolito que rinde honor a los jóvenes de Salas que murieron en la Guerra Civil Española. En las escaleras de acceso, varias tumbas antropomorfas traídas del poblado medieval de Gozmediano/Bustomediano en 1974 y un escudo de Salas realizado con piedras en el suelo de la Plaza de Santa María. La rodean bellas casas blasonadas – la primera de la izquierda fue sede del Cuartel de la Guardia Civil; actualmente es propiedad de la Parroquia.
En su interior, destaca la belleza y la armonía del templo. Llaman rápidamente la atención el retablo plateresco del siglo XVI que encontramos adosado al ábside, la imagen del Santo Cristo de la Salud colgado en una hermosa hornacina (siglo XIV), y el Cristo Yacente del siglo XVII que está muy próximo. De éste, destacar la devoción de los salenses que con orgullo lo sacan a la calle en la procesión del Santo Entierro de Semana Santa; finalmente, una magnífica pila bautismal, de estilo gótico del siglo XV, colocada a la parte izquierda de la entrada principal al templo.
Avisos y recomendaciones
Para disfrutar plenamente de la belleza del paisaje, es recomendable hacerla en primavera o en otoño.
La ruta es muy larga y, salvo en Castrovido, no encontramos ninguna fuente de agua potable. Es muy recomendable llevar un par de litros de líquido, sobre todo en época estival o de mucho calor. El track no incluye la visita al Puente Romano, que está situado en la parte baja del pueblo de Castrovido. Se puede bajar y regresar al centro del pueblo para continuar la ruta. Peña Madalé es una buena alternativa para ver la Presa de Castrovido desde lo Alto. Si queremos recortar la ruta, ésta sería una buena opción.
Es una de las rutas más populares y más visitadas de entre todas las que hemos diseñado en la ciudad burgalesa de Salas de los Infantes, ubicada en la Sierra de la Demanda. Es muy fácil de seguir con el track e ideal para caminar un buen rato, pasear por hermosas sendas junto a la orilla del río Arlanza, conocer el precioso pueblo de Castrovido con sus dos templos religiosos y sus interesantes elementos de arquitectura popular, subir al Castillo Medieval y disfrutar de las impresionantes vistas que pueden verse desde lo más alto de la torre: Salas, Valle del Arlanza, Peña Carazo, Campiña, Pantano etc..,; finálmente, para pasear por la Senda del Fraile, una de las veredas más bellas del municipio.
Salimos de la Plaza Mayor en dirección a la Calle San Roque por la carretera que divide en dos a los feligreses de Salas desde el Siglo XVI. A la izquierda, los de Santa María; a la derecha, los de Costana. Al final de esta calle, dejamos la calzada romana a la izquierda y tomamos el sendero de la derecha que va junto al río Arlanza. Pasamos por debajo del nuevo puente de hierro y del emblemático puente de Costana que sostiene la carretera nacional Burgos-Soria; poco después, cruzamos el puente de madera que nos deja en la Peña Rota, donde podemos ver las cuevas-eremitorios colgadas en las rocas de la izquierda al otro lado de la carretera, y el parque de la Chopera justo enfrente. Seguimos el sendero y pasamos el río por otro puente de madera para salir al popular Camino de Castrovido. Apenas 500 metros más adelante, giramos a la derecha para bordear el Castro de Los Pelendones y bajar de nuevo al Camino de Castrovido. Continuamos hasta el pueblo y, por una calle empinada, vamos en búsqueda de la Ermita del Carmen, desde donde arranca un precioso sendero, bien habilitado para la subida, que nos conduce hasta el Castillo. Poco antes y junto a la ermita, nos habremos encontrado dos tumbas antropomorfas y un pequeño monumento a Ángel García «el Sorejo», allí homenajeado por su esfuerzo y lucha por recuperar el castillo en ruinas. Ya una vez arriba, pronto podemos comprobar por qué esta torre fue un lugar estratégico. Por el sur, oteamos todo el valle del Arlanza, con su Peña de Carazo al fondo que, como nos dijera el poeta, aparece ahí como abriéndonos la puerta a la Sierra. Miramos hacia el este para contemplar el pantano de Castrovido y el Alto de la Campiña (2048 ms) vigilando los pueblos de pinares. Tras disfrutar de un impresionante paisaje, la vuelta la hacemos por la Senda del Tenao y un camino empedrado que corona en el cementerio de Santa María. Desde aquí, una pequeña senda que bordea el cementerio por su parte derecha nos bajará hasta el Camino de Castrovido. Ya estamos en el Barrio de La Loma ; sólo unos pocos metros para tomar el camino de La Carrera que sale a la derecha y acercarnos, casi si darnos cuenta, a nuestro punto de partida. Un paseo único en el pueblo para disfrutar de la ribera del río y de la belleza que lucen algunos de sus alrededores.
Ermita del siglo XVI junto a la calzada romana que encontramos tapada un poco más adelante. En su interior, llaman la atención la techumbre y el coro de madera, así como la bóveda de crucería gótica que hay en el presbiterio. En el exterior, el campanillo enmarcado en una preciosa espadaña. Tiene un bello crucero en el atrio del siglo XVI que está tallado en sus dos caras, lo que no es frecuente ver en los cruceros de Castilla. Los salenses muestran su gran devoción con su masiva afluencia a la misa y a una exhibición de bailes populares el día 16 de agosto.
Calzada Romana
Vestigio de las rutas romanas entre Clunia y la Rioja y de las campañas de los moros contra los cristianos; se encuentra situada al final del camino de San Roque, aunque hoy en día ha sido tapada para permitir el paso de vehículos.
Peña Rota y cuevas-eremitorios. Parque de La Chopera
A la salida del pueblo y junto a la carretera que va a Nájera, podemos encontrar estas cuevas-eremitorios en las que vivieron los anacoretas entre los siglos VI y VIII. En ellas y tal y como reza la placa que custodia la entrada «La vida en Peña Rota estaba dedicada, casi en exclusiva, a la oración y a la meditación». Se accede a ellas por una escalera y en su interior pueden verse 10 cuevas independientes que han sido excavadas en las rocas.
Junto a la Peña Rota encontramos el popular parque de La Chopera. Lugar de recreo, junto al río Arlanza, está dotado con un parque infantil, cocinas de asar y una fuente. Es uno de los rincones favoritos de los salenses para pasear, comer al aire libre o disfrutatr un buen rato con los niños. Es tradicional la comida de hermandad, en la que se departen pan, vino, chorizo y carne con patatas, que los salenses celebran el día 17 de agosto, siempre animada por las magníficas charangas de las peñas.
El Castro
En el camino a Castrovido, sobre un altozano situado a nuestra derecha, está documentada la existencia de un Castro que fuera habitado por uno de los múltiples pueblos celtas que poblaron las tierras de Salas entre los siglos V-III a.C.: los Pelendones. Es fácilmente reconocible porque aún se conservan algunos restos de su muralla defensiva y, principalmente, por la presencia de un cartel informativo y de un miliario que nos recuerda que estamos caminando por una antigua calzada romana.
Castrovido
Barrio de Salas de los Infantes desde que se integrara en este municipio en el año 1970, es la típica aldea medieval que crece a los pies de una torre medieval. Lugar apacible, ya fue un importante asentamiento celtíbero, pero llego a su plenitud con los romanos cuando estos hicieron pasar por esta localidad la calzada romana que unía Clunia con Tritium, actual Tricio en la Rioja.
Además de dos grandes perlas: su Castillo y su Puente Romano -no está incluido en este track, pero se puede visitar fácilmente- , tiene esta villa dos monumentos religiosos destacados: la Ermita del Carmen (siglo XI, aunque ha sido restaurada recientemente) y la Iglesia de San Martín, que es una construcción moderna asentada sobre otra anterior, e importantes muestras de arquitectura popular castellana: tres molinos, un abrevadero con fuente, un potro, las piedras coladeras, chimeneas cónicas etc….; todo ello convertirá nuestra visita en un recuerdo inolvidable de este bello y singular paraje.
Castillo
Una de las torres más importantes en la defensa de las calzadas que conducían a Valdelaguna y la Rioja en época de los romanos; fue construida en el siglo IX por Don Victor, amigo de Gonzalo-Gustios, Señor de Salas al que el Conde de Castilla Garci Fernández encargara su repoblación. Fue utilizado al menos hasta el siglo XIV, siglo en el que pasó a ser propiedad de la familia Velasco. Nos narra la historia una importante derrota de Almanzor en tierras de Castrovido cuando volvía de su campaña por la Rioja. De la fusión de Castro y Víctor o Vito surgió el nombre actual de villa: Castrovido. Ha sido reconstruido recientemente gracias al gran trabajo de la Asociación de Amigos del Castillo de Castrovido. En la actualidad, es un paraje singular desde donde disfrutar de impresionantes vistas de toda la comarca de Salas.
Barrio de La Loma
Una de las zonas más populares de Salas de los Infantes. Junto a La Botica, Costana, La Plaza, El Valle y el nuevo de San Roque, constituyen el conjunto de barrios que forman el pueblo.
Avisos y recomendaciones
Puede hacerse con niños, siempre y cuando estén muy acostumbrados a hacer ejercicio físico, ya que es un poco larga para ellos y la subida al Castillo es bastante empinada y exige un importante esfuerzo.
El track no incluye la bajada al Puente Romano de Castrovido. Aunque tenemos que desviarnos unos 400 metros, la visita es muy recomendable.
Dificultad técnica: fácil con exigencia muy baja (apta para niños).
Duración aproximada de la ruta: 1h30- 2 horas
Desnivel: 76 m
Altitud mínima: 946 m
Altitud máxima: 1034 m
Reseña
Antes de iniciar la ruta, aconsejamos una visita al interesante Museo de los Dinosaurios de Salas, que está en la Plaza Mayor junto a nuestro punto de partida. La ruta, ubicada en la Comarca de la Sierra de la Demanda, es muy sencilla y puede hacerse con niños perfectamente, siempre y cuando estén acostumbrados a hacer ejercicio físico, ya que sobrepasa la distancia recomendada para rutas en familia. Es ideal para contemplar, antes de salir, importantes piezas de gran valor científico que están expuestas en el museo, y después de la visita, para caminar un buen rato, conocer la Iglesia de Santa María, encontrar por sorpresa alguna seta en el campo rústico de golf, o acercarse al paraje de Costalomo. Como guinda de la ruta, un buen paseo por el paraje de San Isidro, lugar apacible con preciosas vistas del Valle del Arlanza y de varias cimas.
Salimos del Museo de los Dinosaurios en la Plaza Mayor y nos dirigimos hacia un altozano en el que está ubicada la iglesia de Santa María la Mayor. Nos detenemos en la subida de las escaleras empedradas para ver las tumbas antropomorfas traidas desde Gozmediano, depositadas en el margen izquierdo de la subida. Un poco más adelante, la Plaza de Santa María , un escudo empedrado de Salas al inicio de las escaleras y, ya en el atrio, la fachada del siglo XVI y un precioso crucero del siglo XVII. Dejamos Santa María la Mayor por la entrada de atrás y continuamos recto por Peñauñor hasta el campo de golf. A medio camino habremos visto una pista privada de motocross. Por Peña Negra, seguimos hasta Costalomo donde nos espera el yacimiento de las Icnitas. No las podremos ver, porque su preservación ha obligado a los técnicos a taparlas con tierra. Bajamos a las tenadas para iniciar el camino de vuelta a Salas. A unos 500 metros, tomando un sendero que sale a la izquierda del camino principal, atravesamos de nuevo el campo de golf y nos dirigimos ahora hacia el alto de San Isidro desde donde podemos divisar la Plaza de Toros, las piscinas municipales, el campo de fútbol y una preciosa estampa de Salas, de la Peña de Villanueva/Carazo y de los pueblos de alrededor. Emprendemos camino finalmente hacia el museo por el barrio de El Valle con la esperanza de que pronto podamos volver para comprobar que esas huellas ya han sido descubiertas para el disfrute de todos, protegidas para una buena conservación, y declaradas, !por fín ¿, Patrimonio de la Humanidad.
Iglesia de San María la Mayor. Plaza de Santa María.
Levantada en un altozano sobre una anterior románica del siglo XII, la Iglesia de Santa María la Mayor data del siglo XV y es de estilo gótico isabelino. En el exterior, sobresalen la portada, de estilo renacentista- plateresco, construída en 1549, la torre con sus dos grandes campanas, los contrafuertes que sostienen los muros y las gárgolas por las que el tejado vierte sus aguas. En el atrio, encontramos un esbelto crucero del siglo XVII, en el que sobresale una cruz arzobispal, y un pequeño monolito que rinde honor a los jóvenes de Salas que murieron en la Guerra Civil Española. En las escaleras de acceso, varias tumbas antropomorfas traidas del poblado medieval de Gozmediano en 1974 y un escudo de Salas realizado con piedras en el suelo de la Plaza de Santa María. La rodean bellas casas blasonadas – la primera de la izquierda fue sede del Cuartel de la Guardia Civil; actualmente es propiedad de la Parroquia- .
En su interior, destaca la belleza y la armonia del templo. Llaman rápidamente la atención el retablo plateresco del siglo XVI que encontramos adosado al abside, la imagen del Santo Cristo de la Salud colgado en una hermosa hornacina (siglo XIV) y el Cristo Yacente del siglo XVII que está muy próximo. De éste, destacar la devoción de los salenses que con orgullo lo sacan a la calle en la procesión del Santo Entierro de Semana Santa; finálmente, una magnífica pila bautismal, de estilo gótico del siglo XV, colocada a la parte izquierda de la entrada principal al templo.
Icnitas de Costalomo o Cuestalomo
En este yacimiento, situado a unos 4 km de Salas de los Infantes, fueron descubiertas 239 icnitas o huellas fósiles de dinosaurios de unos 125 millones de antigüedad, pertenecientes al Cretácico inferior. Las más abundantes son las de los terópodos, dinosaurios carnívoros. Hoy en día, solo pueden verse los restos de tres de ellas en mal estado y un par de rastros; todas las demás están tapadas para protegerlas de las inclemencias del tiempo y del pillaje, y favorecer su conservación.
Choza del Moullejo. Campo rústico de golf
Ermita de San Isidro
Dedicada al patrón de los labradores, esta ermita del siglo XVIII fue reformada y ampliada a principios del siglo XX. Llama la atención la puerta tapiada al noroeste y la nueva puerta principal al sur , modificación que se hizo durante la reforma para preservar a los feligreses del frío. En su interior, llaman la atención el retablo de madera policromada del siglo XVII y la techumbre de madera. En el atrio, una cruz de piedra colocada recientemente (1999) para celebrar los 1025 años de existencia de la parroquia. Es un rito entre los salenses acercarse a San Isidro a disfrutar de bellos amaneceres, coloridas puestas de sol y de las magníficas vistas que pueden verse desde esta pequeña elevación.
Avisos y recomendaciones
Ruta apta para hacerla con niños que estén acostumbrados a andar.
Dificultad técnica: fácil con exigencia muy baja (apta para niños).
Duración aproximada de la ruta: 1h30- 2 horas
Desnivel: 127 m
Altitud mínima: 998 m
Altitud máxima: 1136 m
Reseña
La ruta, ubicada en la ciudad burgalesa de Salas de los Infantes (Sierra de la Demanda), es muy sencilla y puede hacerse con niños perfectamente, siempre y cuando estén acostumbrados a hacer ejercicio físico, ya que la subida al Castillo es bastante empinada y exige un pequeño esfuerzo. Es ideal para caminar un buen rato, pasear junto a la orilla del río Arlanza, conocer el precioso pueblo de Castrovido, disfrutar del interior del Castillo y de las impresionantes vistas que pueden verse desde lo más alto de la torre: Salas, Valle del Arlanza, Peña Carazo, Campiña, Pantano etc.., sin olvidarnos de los interesantes elementos de la arquitectura popular castellana que encontraremos en Castrovido.
Descripción del recorrido
Salimos de la Plaza Mayor para dirigirnos por La Carrera hacia el Barrio de La Loma. Al llegar a la fuente, giramos a la izquierda y tomamos un camino asfaltado, denominado de Castrovido, lugar favorito de los salenses para sus paseos diarios. Avanzamos junto al margen del río Arlanza y , a unos 800 metros a la derecha y sobre un altozano, nos encontramos con el Castro celtíbero de los pelendones. Continuamos nuestro paseo hasta el pueblo de Castrovido y nos dirigimos directamente a la casa de Begoña y Felipe (Bar Macanas), donde nos dejarán una llave para nuestra visita al interior del Castillo. Por una calle empinada, vamos en búsqueda de la Ermita del Carmen, desde donde arranca un precioso sendero, bien habilitado para la subida, que nos conduce hasta el Castillo. Poco antes y junto a la ermita, nos habremos encontrado las dos tumbas antropomorfas y un pequeño monumento a Ángel García «el Sorejo», allí homenajeado por su esfuerzo y lucha por recuperar el castillo en ruinas. Ya una vez arriba, subimos a su torre para comprobar por qué fue un lugar estratégico. Por el sur, oteamos todo el valle del Arlanza, con su Peña de Carazo al fondo que aparece ahí como abriéndonos la puerta a la Sierra. Miramos hacia el este para contemplar el pantano de Castrovido y el Alto de la Campiña (2048 ms) vigilando los pueblos de pinares. La vuelta la hacemos por el mismo itinerario para cumplir religiosamente con la devolución de la llave del Castillo. Si estamos hambrientos, es muy recomendable degustar la comida casera de Begoña. Saliendo desde el bar, ahora tomamos la dirección contraria y nos vamos por la izquierda a hacer una visita obligada al Puente Romano. De nuevo y sin cruzarlo, volvemos hacia el pueblo por la carretera asfaltada que atraviesa la aldea hasta la Iglesia de San Martín. Terminada la visita, volvemos de nuevo al centro del pueblo para tomar la vía que nos llevará hasta Salas por el mismo camino.
En el camino a Castrovido, sobre un altozano situado a nuestra derecha, está documentada la existencia de un Castro que fuera habitado por uno de los múltiples pueblos celtas que poblaron las tierras de Salas entre los siglos V-III a.C.: los Pelendones. Es fácilmente reconocible porque aún se conservan algunos restos de su muralla defensiva y, principalmente, por la presencia de un cartel informativo y de un miliario que nos recuerda que estamos caminando por una antigua calzada romana.
Castrovido
Pedania de Salas de los Infantes desde que se integrara en este municipio en el año 1970, es la típica aldea medieval que crece a los pies de una torre medieval. Lugar apacible, ya fue un importante asentamiento celtíbero, pero llego a su plenitud con los romanos cuando estos hicieron pasar por esta localidad la calzada romana que unía Clunia con Tritium, actual Tricio en la Rioja.
Además de dos grandes perlas: su Castillo y su Puente Romano, que luego comentaremos, tiene esta villa dos monumentos religiosos destacados: la Ermita del Carmen (siglo XI, aunque ha sido restaurada recientemente) y la Iglesia de San Martín, que es una construcción moderna asentada sobre otra anterior, e importantes muestras de arquitectura popular castellana: tres molinos, un abrevadero con fuente, un potro, las piedras coladeras, chimeneas cónicas etc….; todo ello convertirá nuestra visita en un recuerdo inolvidable de este bello y singular paraje.
Castillo
Una de las torres más importantes en la defensa de las calzadas que conducían a Valdelaguna y la Rioja en época de los romanos; fue construida en el siglo IX por Don Victor, amigo de Gonzalo-Gustios, Señor de Salas al que el Conde de Castilla Garci Fernández encargara su repoblación. Fue utilizado al menos hasta el siglo XIV,, siglo en el que pasó a ser propiedad de la familia Velasco. Nos narra la historia una importante derrota de Almanzor en tierras de Castrovido cuando volvía de su campaña por la Rioja. De la fusión de Castro y Víctor o Vito surgió el nombre actual de villa: Castrovido. Ha sido reconstruido recientemente gracias al gran trabajo de la Asociación de Amigos del Castillo de Castrovido. En la actualidad, es un paraje singular desde donde disfrutar de impresionantes vistas de toda la comarca de Salas.
Puente Romano
Aunque ha sido restaurado recientemente, tiene su origen en la época de dominación romana. Sobre el pasaba la calzada romana que unía Clunia con Tritium-Magallum. Cruzar este estrecho puente es uno mas de los encantos que nos ofrece esta humilde, pero preciosa villa.
Avisos y recomendaciones
Ruta apta para hacerla con niños que estén acostumbrados a andar.